Saturday, September 6, 2025

Carta de un apego desorganizado a un apego evitativo.

Mi dulce amor:

En estos momentos en que me tienes esperándote, también me tienes amándote más que nunca. Me excita la idea de saberme desordenada y que tú seas lo opuesto, y de cómo terminarán en la cama muchas discusiones porque dejé los calcetines en cualquier parte.

Me hace sentir desafiada (en un sentido también excitante) que yo, una mujer latina -pero feminista-, deba “aprender” a cocinar si quiero agradarte, porque tú cocinas mejor que nadie que haya conocido en mi vida (y porque si alguna vez algo de lo que yo te prepare te parece delicioso, te haré el amor de manera deliciosa; pero si alguna vez algo no te gusta y me pone triste, tú me tendrás que hacer el amor a mí).

Me excita la idea de que nuestras culturas sean opuestas (porque aprenderé de la tuya -lo que será un desafío-, y te enseñaré la mía -para que o te agrade mi naturaleza y de nuevo yo te haga el amor; o te rías de la misma y eso me ofenda, y me debas llevar a la cama antes de que me enoje más).

El pulso lo pones tú. Completamente.
No quiero que estés siempre de acuerdo conmigo.
No quiero que a todo me digas que sí.

Tú tienes el poder, y puedes decidir si eso lo llevas al punto de que peleemos a diario por cualquier cosa, o si tenemos discusiones civilizadas por lo importante (y ambos veamos esto como una oportunidad para crecer junto al otro sin perder la emoción), o utilicemos todo como una excusa para follar (porque sí, siento que todo este tremendo conflicto se hubiera solucionado follando en primer lugar).

Me encanta que nuestra relación nos desafíe. Siento que es de un potencial infinito si ambos sabemos cómo llevarla.

Tú eres mi León.
Yo siempre he sido alfa, pero tú eres el alfa para mí.

Me llamaste “Tu reina”, y yo (como nunca antes en mi vida, a nadie), te llamé “Mi Rey” (lo digo en serio. Hubo sobrenombres antes, pero ninguno jamás me inspiró a sentirme desafiada, ninguno jamás me hizo sentir más completa, con ninguno jamás deseé cambiar el mundo antes). Odias los sobrenombres y te resististe a ellos hasta que ya no te resististe más. Y sí, eso me dieron unas ganas locas de amarte de pies a cabeza, porque obedeciste a tu sentir más que a las reglas que tú mismo impusiste para ti en algún momento de tu vida. 

Mientras me quieras contigo, serás mi dueño y (quiero que entiendas la magnitud de esto):

Serás el dueño de mi corazón.

Tienes poder total sobre mí. Pero me voy a resistir porque aunque mi corazón sea tuyo, me gusta tener una relación que me desafía tanto (a esperar, a ser paciente, a aprender cómo amar mejor, a ceder también). Quiero que si algo debas obedecer, sea a tu instinto y no sólo a la racionalización de todo, porque si obedeces a lo que sientes con respecto a mí (y tu sentimiento es amor), no me dejarás ir cuando yo sienta miedo, y yo jamás me querré ir de tu lado porque sé que yo te importaré.

Si me pides 50 días sin hablar porque estarás ocupado, yo los 50 días esperaré; y tal vez, en medio de todo, te enviaré un mensaje para hacerte saber que te recuerdo y que te amo. Si me dices que no hablarás en 5 días, yo 5 días esperaré; y al sexto, te diré “Espero que todo haya salido bien”, y esperaré a que me compruebes que ya saliste de todo antes de seguir hablando, porque no querré robar tu tiempo. Pero si me dejas de hablar de un momento a otro, y tras una pelea, mis miedos más íntimos se van a activar, y mi miedo al abandono -que es una de las cosas más dolorosas que yo pueda experimentar- aflorará. Entonces, temiendo que te irás, yo te abriré la puerta.

Contigo se me rompió el corazón, y como estaba roto, se abrió también profundamente. Tanto, que por primera vez en mi vida me atreví a mirar en mis heridas y sus profundidades, como si a través de ello trazara por instinto el camino a una nueva versión de mí.

Traza límites. No tengas miedo de hacerlo porque no quiero un compañero que esté siempre de acuerdo conmigo (y no, no quiero decir con ello que quiero vivir en conflicto). Tú puedes manejar la tensión, y la puedes manejar trazando los límites. Si me quieres tener para siempre contigo, me pones el límite tú. No me digas que no te importa si te importa. No te aferres a las ideas preconcebidas de ti mismo, porque evolucionamos (yo también lo estoy haciendo).

Quiero saber que te importo si es el caso. Abrázame fuerte y traza los límites que quieras poner, entendiendo que existen dos extremos:

- El de una tierna dinámica en la que para siempre (como lo soñamos una vez) juguemos y nos amemos, y de donde nunca me iré, porque te amo y también porque sabrás cómo llevarme y sabrás con claridad que nunca querré irme de tu lado,
- O el de una dinámica donde tú juegas totalmente conmigo y mi voluntad, pero de la que no bien me haga consciente, romperé cada límite que hayas roto tú.

Me encanta que me digas que estás muy ocupado y que no podrás hablar. Me encanta que me lo avises; porque te esperaré por días si es necesario, y hablaré con amor y orgullo de ti a mis amistades más cercanas, por lo atareado que estás. Y existirá mi propia tensión, la de esperar hasta que mi León vuelva, porque ese desafío es lo que me gusta.

Pero si me siento abandonada, yo querré huir antes de “tener que darme cuenta” de que me dejaste (no, no soporto el abandono todavía), y te daré una señal que tú decidirás si tomar o no para que me quede, porque en ese momento estaré con el miedo de que ya no te importo más.

Si tu decisión es intentarlo nuevamente, tendrás que marcar mis límites (y tú regular el pulso de los mismos, y respetarme también en ese proceso).

Tú crees en el amor para siempre, y yo creo que eres el amor de mi vida.
Desde esas perspectivas, diferentes pero complementarias, hay tensión.
Y ahí está el desafío. Y ahí está también el juego.

Tengamos momentos de calma; usa los momentos de tensión a tu favor.
Porque eres tú quien domina este juego, no yo.
Yo sólo seré la leona en celo a la espera.
Pero también en guardia.

---------------------------------------------------------------------------

Epílogo 

La relación duró 6 meses tras la escritura de esta carta. 

Ella efectivamente rompió cada límite que traspasaron, rompió cada cadena y se encontró con su amor más grande: el propio.

Él por su parte continuó con sus formas, la culpó a ella de todo y siguió llamándola la mujer más loca que jamás conoció.


No comments:

Post a Comment

Homesick

Homesick  (How meta) The moment is already gone, running faster than ourselves  (or even our awareness of it); the people that Life brought ...