Espero día por día
el momento de esperarte.
Te espero en mis sueños niños
y en mis necesidades grandes;
en los silencios que escapan
a confesarse en la tarde;
en los silencios pesados
cargados de soledades.
Te espero y no te digo
dónde puedes encontrarme;
Te amo y no te espero,
porque me duele esperarte.
Puedo tenerte y no puedo
porque no puedo buscarte;
porque en mis días adultos
puedo llegar a olvidarte;
porque en mis noches de niño
el llanto viene a buscarme.
Porque te amo inocente,
porque te odio implacable;
Porque mi sexo se olvida,
pero no olvida mi sangre.
No te busqué
y me encontraste,
Ahora te espero...
y no vienes a buscarme.
- Enrique Óscar Torres.
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