Caminaba en dirección a mi casa cuando comenzaron a caer algunas gotas de lluvia. Apuré el paso para evitar el aguacero. Mientras andaba, una tímida gota cayó sobre mi cara justo debajo de mi ojo, y comenzó a recorrer el mismo camino que recorrería una lágrima. Entonces, detuve mi andar, cerré los ojos, levanté mi rostro en dirección al cielo y me dejé cubrir por la incipiente tormenta: Me había dado el regalo de llorar tras haber olvidado cómo.
Monday, July 9, 2012
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Afinidad estelar.
Era obvio que no íbamos a poder ser amigas toda la vida. A fin de cuentas, yo soy Escorpio y tú una zorra malparida hija de las mil putas.
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Mi cerebro, tu remanso (o quizás tu vía de escape de este mundo, ¡qué descanso!); para tu alma es un entrape. Tu refugio, mi regazo; cual si...
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Me tomó más de un mes lidiar con mis sentimientos. Quizás porque desde alguna vereda impronunciable, me costaba aceptar que había puesto mi ...
