Tuesday, July 29, 2025

Te espero.



Espero día por día 
el momento de esperarte.
Te espero en mis sueños niños 
y en mis necesidades grandes;
en los silencios que escapan 
a confesarse en la tarde;
en los silencios pesados 
cargados de soledades.
Te espero y no te digo
dónde puedes encontrarme;
Te amo y no te espero, 
porque me duele esperarte.
Puedo tenerte y no puedo 
porque no puedo buscarte;
porque en mis días adultos
puedo llegar a olvidarte;
porque en mis noches de niño
el llanto viene a buscarme.
Porque te amo inocente, 
porque te odio implacable;
Porque mi sexo se olvida, 
pero no olvida mi sangre.
No te busqué 
y me encontraste,
Ahora te espero...
y no vienes a buscarme.

- Enrique Óscar Torres.

Sunday, July 27, 2025

Serenata.

Mi cuerpo por la mañana es una fiesta psicodélica
(de las malas):
Me levanto y de un bajón 
la montaña rusa de mi sangre cae toda a mis pies
y me impide moverme o seguir
(me impide también, por fortuna,
caer:
Mis pies se vuelven troncos
con raíces,
inamovibles y sólidos,
hasta que la presión
-como todo lo que baja- 
sube).

Hago una pausa 
para que mi cabeza se ajuste,
y siento que tomo formas 
redondas y ondeantes.

Espero.

Espero en la niebla de mi frontalización temporal 
a que la montaña rusa suba
y a que mi marea interior baje.

Comienzo mi día siendo una fiesta
(de las malas).

Me lavo la cara, 
miro al espejo y me reconozco
(a veces).

Pongo música.
Saludo a Schubert. 

Navego en su Serenata mientras,
como ruido blanco, otra melodía
(la de tu voz)
toma tu forma:
Los prados en tus ojos,
la nube primaveral de tu sonrisa,
la brisa de la tarde en tu aliento,
la solidez de tu ser
y tu voz, envolviendo
(-me) 
en una certidumbre difícil de enfrentar.

Disfruto de la montaña rusa 
que me evoca evocarte.
Y las formas redondas y ondeantes
que mi respiración adquiere
cada vez que me miras.

Respiro. 

Pienso en ti y
(para que no me invadas)
englobo tu ser en una burbuja.
Te convierto en poema,
en risa cómplice,
en recuerdos de lo que quiero,
en recuerdos de lo que puedo
(y lo que no podré jamás);
en expresiones adquiridas
y compartidas;
en reflexiones y en heridas

(En ti, 
por sobre mil lunas llenas de color rosa).

Te convierto en todo lo que sueño
y que sublimo
(¿qué se puede hacer con el amor,
si siempre el cariño nos sale tan bien?);
en burbuja y en sueño,
y en sueño de la realidad.

Te convierto en serenata 
mientras prosigo mi día y 
con este escrito
termino mi fiesta
(que al fin y al cabo, no era tan mala),
mientras Schubert aún suena de fondo.


Saturday, July 26, 2025

The end.

 And then it happened.

The last person asking for food finally succumbed to famine.

Her name was Mary. She was 10 years old.

The doctors run to help her, exhausted from hunger, but still able to move freely.
People bringing the humanitarian aid to the forbidden border cried massively in an ineffable pain.
The soldiers lowered their guard and went to celebrate. After all, the 24/7 shifts were finally over.

The city then, for weeks, 
remained in deaf silence.

The news covered the issue casually in their lower credits, 
while announcing the winner of that year's Nobel Peace Prize.

(The following year, the winner was a politician 
whose social crusade was to clean the city of bodies and debris).

Today, in the newspaper, 
I saw this open land sale to invest in luxury hotels. 

The name of the city in question sounded painfully familiar.

Solitary


The sky, the rising sun, solitary.
And you, my only one, solitary.
The shore is to the sea solitary.
And in the end, we'll be solitary...


Thursday, July 24, 2025

Stuck.

5:10 am.

While the dawn in the sky slowly clears up and my thoughts remain increasingly foggy after 30 minutes of sleep, the biggest struggle at the moment is that my feelings, as in a bottleneck, pile up and blend; cutting both their clarity and the capacity to let them go.

One clear confusion, oxymoronically speaking, is that to this point and in new spheres of interaction, I no longer know who the hell I am now. 

It would be easy to just answer this -oxymoronically framed- wondering; however, it is so complex that no matter how much I do try to dig into every (sometimes even painfully) calculated (and defined by who do I want to be) decision, some of them take me by surprise in such a deep level, that it feels like a new person (or my true person) has taken over my self and leads every scenario... from kisses shared at 6:00 am with a cherished and wanted love, to an unexpected fight with a total stranger.

That on the side of one (fractalic) thought.

And then it is the feelings. 

There, also, the so-called new (true) person manages at their best with feelings known just recently, like a blindfold that is finally gone and allows her to see every colour for the very first time.

I would love to dig into explaining how this part is, but this is truly not possible. 

Suffice it to say that, after growing up, a normal adult person has experienced almost the whole range of emotions a human can experience... And this person is experiencing and managing all of them, every time they happen, as if they were her very first time... 

I guess a good consolation for this part is 
that I will definitely get used 
to feel in a different 
(maybe better)
way.

This overwhelm-ness, though, is the struggle. 

The stuckness.

The pain.

Do I accept this version of me?
Should I embrace this version of me?
Is it okay if I like it?

6:03 am.
Time to try and sleep a little, at least.


Sunday, July 13, 2025

Todo se reduce a dicotomías (ex: "Tu imagen, mi imagen")

Difícil es escribir algo que no mueva mis hechos de un lado a otro, principalmente por la premura con la que deseo todo (instinto de curiosidad, inseguridad y un largo etcétera). Mi nostalgia, además, me hace viajar con frecuencia al pasado, al más tierno de todos, aquél en que el abrigo de mi madre bastaba para hacer que todo fuera más iluminado y más feliz.

Si la vida fuera un zigzag constante (como solía pensarla), creo que no podría precisar el lugar exacto donde me encuentro. Euforia alegre y dolor sobrecogedor (volubles sensaciones tan tan tan tan conocidas otrora) ya no son parte de mi escenario... quizás haya algo de oscilante zigzag aún en mi interior, en mi forma de ver la realidad, pero eso corresponde más a mis propios procesos que se aquietan, lentamente, luego de haber frenado de forma tan brusca.

Pero la vida no es un zigzag.

Simple sería pensar que somos parte de una rueda enorme, que en algún momento me aplastó y que ahora me tiene en su cumbre... ¿por qué? Pues bien, porque la vida sigue, y debajo de la soberbia se esconden groseros juicios y prejuicios, a la espera de asomar y mostrar la verdadera cara de quien mira hacia abajo a los demás y ni de soslayo a sí mismo.

Tal vez baste -en la esfera de la simplicidad- con recordar que -ya sea debajo de la rueda o en su cumbre- el proverbio persa de milenios de antigüedad todavía tiene un peso escalofriante: "Esto también pasará": No se estará para siempre en ninguno de estos espacios, y cada uno de ellos nos exige lo mejor de una parte distinta de nosotros mismos: La resiliencia en medio del dolor y la angustia; y la humildad cuando el mundo se encuentre a nuestros pies.

Por otra parte, la esfera de la complejidad es tan intrincada como mil telarañas, y sin embargo, también surge la dicotomía (zigzagueante, si quiero dar sentido redondo a palabras iniciadas hace más de 15 años) de decidir qué somos en esta trampa: Si una presa cautiva de las redes que nos definen, o el ente que será capaz de romper capas profundas en un nivel tan definitivo, que ninguna de las interacciones del presente o el futuro sea capaz de siquiera dimensionar el camino recorrido.

Al final, hasta la complejidad más compleja se vuelve dualmente simple con una macromirada. 

09/08/09 - 13/07/25.

Sunday, July 6, 2025

Mantras

Advertencia: Todo aprendizaje aquí retratado es producto de experiencias forjadas a fuego con, muchas veces, un inconmensurable dolor. No se atreva el lector a pensar que esto es sabiduría, sino por el contrario, el resultado de una infinita torpeza. Adicionalmente, todo lo aquí escrito está, como yo y mis circunstancias, sujeto a cambio.

Amar es abrir capas de tu corazón. Cuanto más amas, más capas se abren (y más vulnerable eres). Sé cuidadoso al elegir a quién entregas ese poder.

Ante la duda, pregunta. De manera abierta y no binaria: ¿Qué, cómo, cuándo, dónde, por qué? Las preguntas te permitirán saber si tu interpretación de lo que escuchas se alinea con el mensaje que se te está comunicando.

Cada infierno es personal. Es hermoso tener gente alrededor apoyándote para salir de él, pero tu infierno sigue siendo solo tuyo. 
Corolario: No debes intervenir en el infierno de otros, porque sus demonios pueden terminar a la caza de ti.

Cree en los proverbios. Con distintas formas y manifestaciones, la humanidad ha sido y será esencialmente la misma siempre. La sabiduría milenaria no se debe despreciar. 

Dar un consejo a alguien es como entrar a su casa. O preguntas si puedes entrar o eres invitado a hacerlo. Sólo aconsejar, sin previo consentimiento, no solo es una falta de respeto; es también una violación a la intimidad.

Destinar tu energía a agradar a otros hará que llegue la gente equivocada a tu vida. Hay parásitos emocionales ansiosos alrededor, esperando festinar de gente sin la capacidad de decir que no.

El amor es incondicional; las relaciones son condicionales. Puedes amar sin límites, pero tus vínculos deben ser simbióticos por definición. El amor te lo llevas contigo.

El concepto de mentira es mucho más profundo de lo que intentan enseñarnos. No se trata sólo de afirmar que "La Casa Blanca es marrón". Relacionalmente, la mentira es la inconsistencia entre palabras y acciones. A más inconsistencias, más mentiras hay. Cuidado con cegarte en lo que esperas de otros sólo y solamente por lo que dicen hacer.

El mejor regalo que puedes dar a los que amas es estar presente. Valora también ese regalo cuando otros te lo estén entregando.

Escucha siempre y sin excepción a tu intuición. Tu cerebro ha ido evolucionando por capas, y la primera es exactamente la que envía señales de alerta a tu cuerpo cuando algo anda mal. Millones de años de evolución no han sucedido en vano: escucha a tu sentido de supervivencia, es claro y contundente.
Corolario: Separa tu intuición de tu ansiedad. La intuición se comunica con ecuanimidad; la ansiedad, con una rumiante verborrea emocional.

Estar poseído por la emocionalidad te quita objetividad. Si hay alguna emoción gobernándote, lo primero es detenerte a enmarcarla; luego, procede en lo que tengas que proceder.

La amistad es la relación que más fácilmente debería fluir. Es amor de tribu, un espacio seguro y personas con las que puedes dejar la mayor parte de tus máscaras atrás. No significa que no habrá diferencias, significa que, a pesar de las diferencias, los puntos comunes, los momentos vividos y el crecimiento juntos son experiencias que nunca dejarás de valorar.

La atracción física puede ser extremadamente peligrosa. Si lo que sientes es un magnetismo físico, es muy probable que caigas en la trampa del efecto halo.

La palabra más importante de tu vocabulario debe ser "No". Te enseña quién eres, te protege, te enseña quiénes te respetan y quiénes sólo ven beneficio personal a través de ti.

Las relaciones verdaderas tendrán conversaciones y momentos difíciles. Mientras sea posible trabajar en ellas, las relaciones encontrarán fortaleza como resultado de cursar caminos de ese tipo. 

La sombra de la que no eres consciente (o no quieres aceptar), controlará y destruirá tus relaciones de toda índole. Sólo la aceptación radical de quién eres te permitirá no sólo encontrar tu paz, sino también vivir el amor y todos sus matices desde el lugar correcto de tu corazón.

La transformación (y sanación) emocional es uno de los procesos más íntimos de un ser humano. Al igual que cada infierno, cada camino de salida y crecimiento espiritual es un proceso personal. Apoyar, estar, es una tremenda bendición y un gran privilegio (tanto para quien sana como para quien lo presencia), pero no se puede intervenir.

Los mismos patrones que utilizaste para sobrevivir en una infancia difícil pueden ser los que te destruyan en la vida adulta. Actuar desde el trauma, la ansiedad, la anticipación y la defensa pueden llevarte (y te llevarán) a situaciones no deseadas que sólo empeorarán si no despiertas. Revisa y descubre quién eres para estar a cargo de tus emociones y no al revés.

Nada es personal. Ninguna acción (así sea en respuesta a algo que tú hayas hecho) tiene que ver fundamentalmente contigo, sino con cómo el otro entiende el mundo desde sus propios códigos y experiencias. 
Corolario: Todo es personal. Así como otros responden a su propia historia y visión de mundo, tú también lo haces. En ese sentido, tu experiencia del mundo es totalmente personal y no obvia para los demás. 

No decidas desde la muerte, decide desde la vida. El miedo a morir, el miedo a perder, el miedo a que un ciclo se acabe nos hace tomar decisiones desde el duelo y la pérdida, anticipando (o más bien, dilatando) el dolor. Decide desde la vida, desde la búsqueda de un camino de paz.

No rellenes el silencio. Da el espacio a los demás para mostrar quiénes son.

No seas espejo de alguien que no quiera mirarse. Hay muchas, muchísimas personas que no están preparadas para renacer: algunas no lo están aún y otras no lo estarán jamás. No es de tu incumbencia apurar el proceso de los demás.
Corolario: Mantente atento a las señales de irresponsabilidad emocional. Si te vinculas con alguien que no tiene intención de mirarse y de cuestionar sus propias acciones, tarde o temprano ese precio lo pagarás tú. 
 
Nunca, jamás sabrás las verdaderas motivaciones de quien se acerca a ti. Hay quienes se revelarán en un par de días, otros tomarán años. Dicho esto, la persona en quien más confíes debes ser siempre tú.

Quienes se rehúsan a llevar su propia carga, te responsabilizarán de ella. La gente que no se hace cargo de sus demonios, tarde o temprano te culpará a ti por tenerlos. 

Sentir tus emociones es sano y necesario. Suprimir tus emociones dañará tu salud (a veces irreversiblemente). Por otra parte, dejar que las emociones te conduzcan te llevará a los peores lugares que te puedas imaginar. Si tú concibes tu sentir, también puedes conducirlo; dale la bienvenida al espectro completo y serás (y sentirás) más pleno.

Se requieren límites compatibles para que las relaciones funcionen. Mientras más los límites de otros sobrepasan los tuyos, o viceversa, más incompatible se volverá la relación. Y está bien.
Corolario fundamental: Si doblegas constantemente tus límites para entrar en las expectativas de otro, te olvidarás de quién eres. Ceder está bien; fracturarte, no.

Sabemos tan poco que no sabemos nada. Sólo comprender esta máxima te permitirá abrir todas las puertas a la vez. De nada hay certeza. Siempre hay lecturas distintas para todo. 
Corolario: Para saber, pregunta. Cada ser humano es un mundo y el entendimiento se consigue desde la activa conversación.

Sanar no es un camino de flores. Sanar, de hecho, es decidir cruzar el camino de espinas que estás intentando evitar. Es caótico y doloroso; no solo porque debes enfrentar las emociones que has suprimido, sino que tienes que aceptar que en más de una ocasión, tu falta de consciencia dañó a los demás. El premio de aprender a lidiar con el dolor, es aprender a lidiar con la alegría. 
Corolario: Cuesta pensar en emprender un camino que dolerá y nos hará enfrentarnos a nosotros mismos con nuestras sombras, por esta razón, la mayoría de la gente no lo hace. Lo que hace que valga la pena es que, con cicatrices y costras, el tú que en el que te volverás después de mirarte con sinceridad será la versión más bella y poderosa de ti.

Si intentas cambiar a alguien, que sea a ti mismo. Cambiar a los demás es imposible, y resultará sólo en fracturas emocionales. Cambiar para uno mismo también duele, y sin embargo, esto no solo es posible, sino que también es uno de los actos más bellos de resistencia que puedes llevar a cabo.

Suelta la ilusión del control. Por fortuna, no tenemos control sobre nada ni nadie más que nosotros mismos. Es aterrador en un principio, y liberador después.

Todas las relaciones que has tenido, tienes y tendrás van a (por vida o muerte) terminar. Piensa entonces que cada interacción que tengas será primera, única, y última por naturaleza. Disfrútalas y cuando sea tiempo, déjalas ir con amor y agradecimiento.

Todas las situaciones que te perturban te enseñan algo. A veces tiene que ver con lo que necesitas aprender de ti mismo; otras veces te enseñan sobre los demás (y a veces, también, a pulir tus propios límites).

Una relación sana de cualquier índole es trabajo en equipo, no competencia. Se trata de crecer juntos, no de ver quién gana. 


Homesick

Homesick  (How meta) The moment is already gone, running faster than ourselves  (or even our awareness of it); the people that Life brought ...