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Sunday, July 13, 2025

Todo se reduce a dicotomías (ex: "Tu imagen, mi imagen")

Difícil es escribir algo que no mueva mis hechos de un lado a otro, principalmente por la premura con la que deseo todo (instinto de curiosidad, inseguridad y un largo etcétera). Mi nostalgia, además, me hace viajar con frecuencia al pasado, al más tierno de todos, aquél en que el abrigo de mi madre bastaba para hacer que todo fuera más iluminado y más feliz.

Si la vida fuera un zigzag constante (como solía pensarla), creo que no podría precisar el lugar exacto donde me encuentro. Euforia alegre y dolor sobrecogedor (volubles sensaciones tan tan tan tan conocidas otrora) ya no son parte de mi escenario... quizás haya algo de oscilante zigzag aún en mi interior, en mi forma de ver la realidad, pero eso corresponde más a mis propios procesos que se aquietan, lentamente, luego de haber frenado de forma tan brusca.

Pero la vida no es un zigzag.

Simple sería pensar que somos parte de una rueda enorme, que en algún momento me aplastó y que ahora me tiene en su cumbre... ¿por qué? Pues bien, porque la vida sigue, y debajo de la soberbia se esconden groseros juicios y prejuicios, a la espera de asomar y mostrar la verdadera cara de quien mira hacia abajo a los demás y ni de soslayo a sí mismo.

Tal vez baste -en la esfera de la simplicidad- con recordar que -ya sea debajo de la rueda o en su cumbre- el proverbio persa de milenios de antigüedad todavía tiene un peso escalofriante: "Esto también pasará": No se estará para siempre en ninguno de estos espacios, y cada uno de ellos nos exige lo mejor de una parte distinta de nosotros mismos: La resiliencia en medio del dolor y la angustia; y la humildad cuando el mundo se encuentre a nuestros pies.

Por otra parte, la esfera de la complejidad es tan intrincada como mil telarañas, y sin embargo, también surge la dicotomía (zigzagueante, si quiero dar sentido redondo a palabras iniciadas hace más de 15 años) de decidir qué somos en esta trampa: Si una presa cautiva de las redes que nos definen, o el ente que será capaz de romper capas profundas en un nivel tan definitivo, que ninguna de las interacciones del presente o el futuro sea capaz de siquiera dimensionar el camino recorrido.

Al final, hasta la complejidad más compleja se vuelve dualmente simple con una macromirada. 

09/08/09 - 13/07/25.

Sunday, July 6, 2025

Mantras


Advertencia: Todo aprendizaje aquí retratado es producto de experiencias forjadas a fuego con, muchas veces, un inconmensurable dolor. No se atreva el lector a pensar que esto es sabiduría, sino por el contrario, el resultado de una infinita torpeza. Adicionalmente, todo lo aquí escrito está, como yo y mis circunstancias, sujeto a cambio.





Amar es abrir capas de tu corazón. Cuanto más amas, más capas se abren (y más vulnerable eres). Sé cuidadoso al elegir a quién entregas ese poder.

Ante la duda, pregunta. De manera abierta y no binaria: ¿Qué, cómo, cuándo, dónde, por qué? Las preguntas te permitirán saber si tu interpretación de lo que escuchas se alinea con el mensaje que se te está comunicando.

Cada infierno es personal. Es hermoso tener gente alrededor apoyándote para salir de él, pero tu infierno sigue siendo solo tuyo. 
Corolario: No debes intervenir en el infierno de otros, porque sus demonios pueden terminar a la caza de ti.

Cree en los proverbios. Con distintas formas y manifestaciones, la humanidad ha sido y será esencialmente la misma siempre. La sabiduría milenaria no se debe despreciar. 

Dar un consejo a alguien es como entrar a su casa. O preguntas si puedes entrar o eres invitado a hacerlo. Sólo aconsejar, sin previo consentimiento, no solo es una falta de respeto; es también una violación a la intimidad.

Destinar tu energía a agradar a otros hará que llegue la gente equivocada a tu vida. Hay parásitos emocionales ansiosos alrededor, esperando festinar de gente sin la capacidad de decir que no.

El amor es incondicional; las relaciones son condicionales. Puedes amar sin límites, pero tus vínculos deben ser simbióticos por definición. El amor te lo llevas contigo.

El concepto de mentira es mucho más profundo de lo que intentan enseñarnos. No se trata sólo de afirmar que "La Casa Blanca es marrón". Relacionalmente, la mentira es la inconsistencia entre palabras y acciones. A más inconsistencias, más mentiras hay. Cuidado con cegarte en lo que esperas de otros sólo y solamente por lo que dicen hacer.

El mejor regalo que puedes dar a los que amas es estar presente. Valora también ese regalo cuando otros te lo estén entregando.

Escucha siempre y sin excepción a tu intuición. Tu cerebro ha ido evolucionando por capas, y la primera es exactamente la que envía señales de alerta a tu cuerpo cuando algo anda mal. Millones de años de evolución no han sucedido en vano: escucha a tu sentido de supervivencia, es claro y contundente.
Corolario: Separa tu intuición de tu ansiedad. La intuición se comunica con ecuanimidad; la ansiedad, con una rumiante verborrea emocional.

Estar poseído por la emocionalidad te quita objetividad. Si hay alguna emoción gobernándote, lo primero es detenerte a enmarcarla; luego, procede en lo que tengas que proceder.

La amistad es la relación que más fácilmente debería fluir. Es amor de tribu, un espacio seguro y personas con las que puedes dejar la mayor parte de tus máscaras atrás. No significa que no habrá diferencias, significa que, a pesar de las diferencias, los puntos comunes, los momentos vividos y el crecimiento juntos son experiencias que nunca dejarás de valorar.

La atracción física puede ser extremadamente peligrosa. Si lo que sientes es un magnetismo físico, es muy probable que caigas en la trampa del efecto halo.

La palabra más importante de tu vocabulario debe ser "No". Te enseña quién eres, te protege, te enseña quiénes te respetan y quiénes sólo ven beneficio personal a través de ti.

Las relaciones verdaderas tendrán conversaciones y momentos difíciles. Mientras sea posible trabajar en ellas, las relaciones encontrarán fortaleza como resultado de cursar caminos de ese tipo. 

La sombra de la que no eres consciente (o no quieres aceptar), controlará y destruirá tus relaciones de toda índole. Sólo la aceptación radical de quién eres te permitirá no sólo encontrar tu paz, sino también vivir el amor y todos sus matices desde el lugar correcto de tu corazón.

La transformación (y sanación) emocional es uno de los procesos más íntimos de un ser humano. Al igual que cada infierno, cada camino de salida y crecimiento espiritual es un proceso personal. Apoyar, estar, es una tremenda bendición y un gran privilegio (tanto para quien sana como para quien lo presencia), pero no se puede intervenir.

Los mismos patrones que utilizaste para sobrevivir en una infancia difícil pueden ser los que te destruyan en la vida adulta. Actuar desde el trauma, la ansiedad, la anticipación y la defensa pueden llevarte (y te llevarán) a situaciones no deseadas que sólo empeorarán si no despiertas. Revisa y descubre quién eres para estar a cargo de tus emociones y no al revés.

Nada es personal. Ninguna acción (así sea en respuesta a algo que tú hayas hecho) tiene que ver fundamentalmente contigo, sino con cómo el otro entiende el mundo desde sus propios códigos y experiencias. 
Corolario: Todo es personal. Así como otros responden a su propia historia y visión de mundo, tú también lo haces. En ese sentido, tu experiencia del mundo es totalmente personal y no obvia para los demás. 

No decidas desde la muerte, decide desde la vida. El miedo a morir, el miedo a perder, el miedo a que un ciclo se acabe nos hace tomar decisiones desde el duelo y la pérdida, anticipando (o más bien, dilatando) el dolor. Decide desde la vida, desde la búsqueda de un camino de paz.

No rellenes el silencio. Da el espacio a los demás para mostrar quiénes son.

No seas espejo de alguien que no quiera mirarse. Hay muchas, muchísimas personas que no están preparadas para renacer: algunas no lo están aún y otras no lo estarán jamás. No es de tu incumbencia apurar el proceso de los demás.
Corolario: Mantente atento a las señales de irresponsabilidad emocional. Si te vinculas con alguien que no tiene intención de mirarse y de cuestionar sus propias acciones, tarde o temprano ese precio lo pagarás tú. 
 
Nunca, jamás sabrás las verdaderas motivaciones de quien se acerca a ti. Hay quienes se revelarán en un par de días, otros tomarán años. Dicho esto, la persona en quien más confíes debes ser siempre tú.

Quienes se rehúsan a llevar su propia carga, te responsabilizarán de ella. La gente que no se hace cargo de sus demonios, tarde o temprano te culpará a ti por tenerlos. 

Sentir tus emociones es sano y necesario. Suprimir tus emociones dañará tu salud (a veces irreversiblemente). Por otra parte, dejar que las emociones te conduzcan te llevará a los peores lugares que te puedas imaginar. Si tú concibes tu sentir, también puedes conducirlo; dale la bienvenida al espectro completo y serás (y sentirás) más pleno.

Se requieren límites compatibles para que las relaciones funcionen. Mientras más los límites de otros sobrepasan los tuyos, o viceversa, más incompatible se volverá la relación. Y está bien.
Corolario fundamental: Si doblegas constantemente tus límites para entrar en las expectativas de otro, te olvidarás de quién eres. Ceder está bien; fracturarte, no.

Sabemos tan poco que no sabemos nada. Sólo comprender esta máxima te permitirá abrir todas las puertas a la vez. De nada hay certeza. Siempre hay lecturas distintas para todo. 
Corolario: Para saber, pregunta. Cada ser humano es un mundo y el entendimiento se consigue desde la activa conversación.

Sanar no es un camino de flores. Sanar, de hecho, es decidir cruzar el camino de espinas que estás intentando evitar. Es caótico y doloroso; no solo porque debes enfrentar las emociones que has suprimido, sino que tienes que aceptar que en más de una ocasión, tu falta de consciencia dañó a los demás. El premio de aprender a lidiar con el dolor, es aprender a lidiar con la alegría. 
Corolario: Cuesta pensar en emprender un camino que dolerá y nos hará enfrentarnos a nosotros mismos con nuestras sombras, por esta razón, la mayoría de la gente no lo hace. Lo que hace que valga la pena es que, con cicatrices y costras, el tú que en el que te volverás después de mirarte con sinceridad será la versión más bella y poderosa de ti.

Si intentas cambiar a alguien, que sea a ti mismo. Cambiar a los demás es imposible, y resultará sólo en fracturas emocionales. Cambiar para uno mismo también duele, y sin embargo, esto no solo es posible, sino que también es uno de los actos más bellos de resistencia que puedes llevar a cabo.

Suelta la ilusión del control. Por fortuna, no tenemos control sobre nada ni nadie más que nosotros mismos. Es aterrador en un principio, y liberador después.

Todas las relaciones que has tenido, tienes y tendrás van a (por vida o muerte) terminar. Piensa entonces que cada interacción que tengas será primera, única, y última por naturaleza. Disfrútalas y cuando sea tiempo, déjalas ir con amor y agradecimiento.

Todas las situaciones que te perturban te enseñan algo. A veces tiene que ver con lo que necesitas aprender de ti mismo; otras veces te enseñan sobre los demás (y a veces, también, a pulir tus propios límites).

Una relación sana de cualquier índole es trabajo en equipo, no competencia. Se trata de crecer juntos, no de ver quién gana. 


Tuesday, June 24, 2025

Split.

One morning, I woke up next to myself. Not metaphorically, but literally next to my -dead- self. 

I looked at myself carefully. Every mole, every freckle, every hair and colour was identical. 
Every bone was broken.

I bawled, grieving my dead and not knowing what to do or who to ask for help; so I waited to see if I would disappear as suddenly as I showed up. 

After some days, I saw myself starting to rot. 
Then I went to my backyard, dug a hole and buried myself. 

A neighbour saw what I was doing, so he called the police. 

They looked into the hole in horror.
They arrested me.
I was taken to court for my own death.

But the situation was so completely unprecedented
that they had no other choice but to release me.

So I walked out of the court, surrounded by policemen and flashlights that exposed my face alive next to my dead face (of course, with a small trigger warning disclaimer written just below the pictures). 

I didn't want to answer any questions.
I didn't want to give any exclusives.
I didn't accept money in exchange for my story.
I didn't react to the many baits 
that would make assumptions about me
to get a reaction.

I just waited for the tide to go out 
and eventually did.

I haven't even started to process it all.
I am still waiting, but I don't know what or who I am waiting for.


...On the good side, 
the Internet is now discussing the latest AI video of a kangaroo on a plane.


Friday, March 21, 2025

Redención

Carmen entró a la casa de sus padres con la frente en alto y paso firme. Cruzó la puerta trasera y en la cocina vio a su padre, quien la miró con gesto vacío. Carmen sabía que su tiempo era limitado y no había segundo que perder, por lo que no entró en ningún detalle contextual (después de todo, ambos sabían todo demasiado bien): "Jamás te preocupaste, jamás te interesaste, jamás nos protegiste de nada ni de nadie, ni siquiera de ti mismo. No hubo jamás ninguna diferencia entre que estuvieses vivo o muerto". Carmen se abrió paso a la sala de estar donde vio a su madre, como siempre, ignorándola. "¿Vas a seguir ignorándome o vas a finalmente hablar?". Su madre recién entonces reconoció su presencia, y sus palabras, como cuchillos, se clavaron en Carmen: "Te ignoro porque te lo mereces, por ser una mala hija, por dejarnos". Carmen nuevamente la confrontó "Basta de desviar el tema. Me ignoras porque decides ignorarme. Mis acciones me pertenecen a mí y tus acciones te pertenecen a ti. Deja de culparme por las cosas que tú has decidido hacer". Su madre entonces la miró con odio; sabía bien que Carmen era ya demasiado fuerte como para molerla a golpes, así que se volteó hacia el padre de Carmen, quien ya había llegado a la sala de estar y contemplaba la escena desde una segura distancia "¿La escuchas? Mira como habla esta ridícula". Carmen, de nuevo, encauzó la discusión: "No. Si vas a hablar de mí, háblame a mí. No uses a terceros para minimizarme o quitar valor a lo que digo". 

Justo en ese momento, el tiempo se acabó. 
Carmen sabía que su ventana era limitada, pero ignoraba el porqué.  

Cuando abrió los ojos, su cuerpo entero sudaba. 

Carmen entonces aceptó, entre lágrimas, que el único cierre y redención que podría tener jamás se limitaba a ese sueño. 

En el mundo real, su padre agonizaba en alguna parte del mundo sin una mano que lo sostuviera porque pasó su vida sin preocuparse de nadie más que de sí mismo; y su madre había abandonado este mundo por la puerta trasera la tarde sombría en que Carmen se atrevió a expresarle el dolor enorme de la infancia que sobrevivió.


Redemption

Carmen entered her parents' house with her head held high and her steps firm. She crossed the back door and in the kitchen saw her father, who looked at her with a blank expression. Carmen knew her time was limited and there was not a second to waste, so she didn't go into any contextual details (after all, they both knew everything too well): "You never cared, you never minded, you never protected us from anything or anyone, not even from yourself. It never made any difference whether you were alive or dead". Carmen made her way to the living room where she saw her mother, as always, ignoring her. "Are you going to keep ignoring me, or are you finally going to speak up?" Her mother only then acknowledged her presence, and her words, like knives, pierced Carmen: "I'm ignoring you because you deserve it, for being a bad daughter, for leaving us". Carmen confronted her again, "Enough deflecting. You're ignoring me because you choose to ignore me. My actions belong to me, and your actions belong to you. Stop blaming me for the things you have decided to do". Her mother then glared at her; she knew Carmen was already too strong to be beaten up, so she turned to Carmen's father, who had already arrived in the living room and was watching the scene from a safe distance. "Are you listening? Look at how this ridiculous child talks". Carmen once again channeled the discussion: "No. If you're going to talk about me, talk to me. Don't use third parties to minimize me or diminish what I say".

Just at that moment, time ran out.
Carmen knew her window was limited, but she didn't know why.

When she opened her eyes, her entire body was sweating.

Carmen then accepted, in tears, that the only closure and redemption she could ever have was limited to that dream.

In the real world, her father was dying somewhere, without a hand to hold him because he spent his life caring about no one but himself; and her mother had left this world through the back door on the gloomy afternoon when Carmen dared to express to her the immense pain of the childhood she survived.

Monday, December 2, 2024

Desesperanza






















Me sequé las lágrimas y los mocos en el hombro mientras seguía subiendo. Cerré los ojos al hacerlo, puesto que sabía que me ensuciaría aún más la cara con toda la mugre que tenía en cada centímetro del cuerpo. Me empujé hacia arriba con los pies heridos y las rodillas sangrantes, y con ese impulso, trepé el nivel que me quedaba.

Nublados mis ojos en lágrimas de nuevo, ponía mis pies en tierra firme al fin, tras lo que se había sentido como una vida entera en la oscuridad, la mierda y una luz tenue allá arriba, invitándome a mirar desde el manto de la claridad.

Fue a esa esperanza que me aferré para emprender los primeros pasos de mi viaje. El punto de inicio fue una oscuridad tan ensordecedora, que el ápice de luz que me guiaba parecía más bien una estrella solitaria en un abrumador firmamento de noche y soledad.

El sendero fue barroso y vertical, con algunas piedras aquí y allá que me sirvieron en el intento de avanzar. No hubo tregua en ningún momento: Cuando no estaba enfrentándome al extenuante viaje de subida, o bien me estaba limpiando las heridas, o bien sencillamente hiperventilaba el paralizante dolor que oprimía mi corazón como cadenas que me castigaban en cada respiro y en cada paso que daba, sólo por atreverme a decidir ir tras la luz.

Pero todo había valido la pena; mis pies estaban en tierra firme y yo, por fin, calmaba a través de cada doloroso respiro el asfixiante esfuerzo iniciado eones atrás. 


Tuesday, November 19, 2024

El precio de crecer.

Comencé esta entrada, semanas atrás, bajo el título "Nostalgia". Me invadía en ese momento tanto como ahora y sin embargo, en la panorámica general, esto no es más que una capa superficial para un sentimiento estructural mucho más profundo.

Y bueno, como la curiosidad es mi motor y mi brújula, no pude sino -quietamente- dejar a la bella Nostalgia invadirme y traspasar cada rincón de mi día y mis sueños, para -aún desde mi quietud- observar y sentir cada matiz y cada capa que ella quisiera mostrarme.

Y llegué a su centro. 

La Nostalgia vendría siendo una vista al pasado desde la Soledad.

Así que, epistemológicamente, 
me acerqué a Soledad.
Soledad, quieta y callada, 
me invadió y traspasó también.
Soledad, quieta y callada, 
me hizo un nudo en la garganta. 
Y lloré amargamente por Soledad.

Sentí, en cada lágrima y en cada dolor, también cada nombre, cara, momento, beso, risa, idealización, ternura, amor, insulto, maltrato, devaluación, desprecio, desdén, culpabilización y cinismo… Mezclas rotundas de lo que se debía dejar atrás.


Y si bien es cierto así se sintió Soledad, 
también me traspasó sin dejar heridas. 

En su centro, finalmente, 
me vi a mí misma.

Niña-mujer.

Me vi llena de cicatrices y costras. 
Cubierta de lodo, alquitrán, sangre y sudor.
Me vi cansada y dolida, 
pero más entera que nunca.


Crecer es un viaje absolutamente extraordinario. 
Crecer es también un viaje absolutamente doloroso: No sólo porque la lucha con nuestros propios demonios es dura, dolorosa y vergonzosa; sino también porque muchas, muchas veces, ese crecimiento implicará soledad: de las personas que separaron sus caminos del nuestro dado que no aprendimos a tiempo, y de nosotros mismos, ya que a veces crecer significa también decidir separar nuestros caminos de las personas que amamos y fueron importantes para nosotros... la opción de quedarnos solo significaría retroceder en un camino que solo es para avanzar, y que no nos traerá satisfacción ni felicidad de ningún tipo.

Y porque también nuestras propias versiones de nosotros mismos -que se quedaron atrás- nos recuerdan que en esas versiones éramos más felices con menos (y aceptábamos la dolorosa, maltratadora infelicidad como un ingrediente más de ese status quo). 
Y ahí reside la Nostalgia.


Nacimos solos.

Es el destino de la Vida encontrarse con la Muerte y es el destino de todo Principio encontrarse con su Final. Lo que no hace de la experiencia de ningún evento menos real. Si acaso, la consciencia de esto nos ayuda a vivir cada experiencia desde la paz de su absoluta, y efímera, genuinidad. 

Tal vez por eso crecer vale tanto la pena pese al precio que uno paga: El camino hacia el final se vuelve pacífico y empieza uno a encontrar aromas gentiles después de la ardua senda de espinas.

Tal vez por eso crecer vale tanto la pena pese al precio que uno paga: 
Porque el precio del encuentro con uno mismo sin miedos es, en verdad, imposible de medir.

Sunday, October 13, 2024

La carta que nunca envié.

Estimado o estimada (o queridísimo o queridísima, o amado o amada):

Es ya tiempo de que esta carta llegue a tus manos, o a tus ojos, o a cualquier sentido que te permita absorber tanto como intento transmitir en esta misiva. 

Mucho ha pasado desde la última vez que supe de ti. Tanto si fue hace 2 meses como hace 20 años en tiempo de la tierra, los distintos caminos que se recorren en cada acto, paso y error, son capaces de convertir sólo un día en una eternidad. 

Te escribo esta misiva con una intención única y universal. 

Lo que nunca dije (y/o lo que nunca te dejé decir) se convirtió en decenas (a veces cientos) de caminos llamados "y si...?". No sólo por la posible salida (probablemente más conciliatoria) que estos caminos hubiesen ofrecido, sino también porque en muchos de ellos tú seguirías aquí, en mi vida, tal vez a mi lado... o tal vez yo en tu radar.

Sin embargo, mientras escribo esta carta también pienso si esos "y si...?" hubiesen significado también que quien soy ahora, no exista en la forma que tengo (ya sabes, un cristal distinto en el caleidoscopio y un pequeño giro en un par de grados modifican la gran escala de manera fundamental). Y tal vez es gracias a ti -y/o tal vez sea gracias a tu ausencia- que soy ahora quien soy... tal vez removerte (sin decir ni dejar que dijeras) fue clave para que este presente, mi caleidoscopio con sus formas y colores como son hoy, me encuentre en un punto que jamás soñé estar.

¿Qué pasaría si en este set de cristales me re•encontrase contigo? ¿Qué pasaría si en este set de cristales me encontrase contigo por primera vez? ¿Hubiese comprendido desde el inicio que tenías que salir de mi vida cuanto antes? ¿Lo hubieses comprendido tú? ¿Hubieses tomado tal vez tú esa decisión mucho antes que yo?

¿Importa?
Probablemente no.

Y sin embargo aquí estoy, trazando caminos de lo que pudo -o no pudo- ser si nuestros caminos no se hubiesen separado de la forma en que lo hicieron.

Cada herida, cada diferencia, cada toxicidad, cada comentario e incluso cada golpe, me llevaron por la razón o la fuerza a cuestionar mis formas, mis decisiones y reacciones. Más o menos despierta, aprendí que la única forma de sobrevivir es cuestionando hasta el suelo que piso. Y fue esa la vía para que este complejísimo y fractálico momento, me encuentre aquí y ahora, escribiéndote esta carta.

Por encima de todo, 
Gracias. 
No lo hubiese hecho sin ti. 

Estimado o estimada (o queridísimo o queridísima, o amado o amada), posiblemente nunca nos volvamos a encontrar de frente. Posiblemente yo ya no exista en tu radar y está bien, me alegra que hayas avanzado en la dirección que la vida tuviera para ti (me alegra aún más si esta dirección te ha traído alegría). Tú sigues en el mío, sin duda porque algo sin resolver siguió latiendo entre los oídos y el corazón. Por eso esta carta.

Tal vez, 
a modo de rito o sortilegio, 
escribirla me permita soltar mil nudos a la vez para seguir mi camino.

Llevaré entonces, ya sin este nudo de ti, todavía algo de ti en mí: 

Tu recuerdo,
Tu influencia,
y quizás incluso
tu dolor (y el mío).

Todo lo anterior, te lo garantizo, 
transmutado en distintas formas de amor.

Recibe de mí el más cordial saludo de la forma en que lo prefieras.
Y mi más profundo agradecimiento por haber formado parte de mi vida.

S.

Friday, September 13, 2024

Un amoroso adiós

Viajes.
Los viajes empiezan, y los viajes terminan.

Muchos de ellos nunca empezarán
pero todos ellos terminarán
(el viaje de este escrito en concreto,
el viaje que iniciamos con quienes hemos elegido amar,
y absoluta y definitivamente, el viaje que me trae aquí, a escribir estas líneas, mientras respiro y lato al otro lado de la pantalla).

Muchos viajes los terminé con tanto dolor que decidí provocarlo también.
Muchos otros fueron tan insoportables, que alivié el dolor con el veneno justo para mantenerme viva e insensible.
Y más veces de las que puedo admitir, incluso me dejaron con un vacío temporal que palpitaba insípido dentro de mi pecho, mientras mi cuerpo hacía todos los esfuerzos posibles por mantenerme viva y reconstruir mi corazón.

Corazones,
amores,
pérdidas,
lágrimas sobre libros y palabras,
y a veces sobre números
(fechas y álgebra).

Lo que nunca esperé hace eones fue encontrarme con los amores que ahora estoy perdiendo mientras este corazón nuevo, resiliente, remodelado y cien veces revivido enfrenta el dolor 
sin escapar de él,
sin herir de vuelta,
y sin necesitar nada más que agua para seguir fluyendo y flotando, entre las lágrimas de alegría, amor, tristeza, melancolía y esperanza que trae el final de este viaje.

¿Por qué ahora? ¿Por qué de esta manera? ¿Por qué en este momento?
(...¿Por qué no?)

Quizás porque esta vez, cuando elegí amarte (y aprender de ti, crecer contigo y enfrentar mis demonios y perturbaciones a través de ti), lo hice sabiendo que el precio a pagar sería este dolor al final del viaje
(pero de todas las personas, tú lo valiste).

Me entrego enteramente, completamente, al amor y al dolor que siento ahora.
La lección esta vez será sentir el dulce dolor y la amarga felicidad que da la certeza de un final (como ningún otro fenómeno en el mundo).


Sin saber cuánto duraría, comencé este viaje de amarte como ahora sé que puedo.

Y el final llegó y nos tomó de la mano diciéndonos la lección más grande:
El poder sanador de un amoroso adiós.

Te amo.
Siempre te recordaré.
Gracias, infinitamente, por este viaje.

S.

Tuesday, July 4, 2023

Perturbaciones I

Es difícil hablar de lo que nos enoja. 
Precisamente por eso, porque nos enoja.

Ahora, a sabiendas de que enoja, hagamos el ejercicio de hablar frente al espejo de lo que nos enoja.
Y deja que la conversación fluya, siempre a sabiendas de que te vas a enojar
(curiosamente, saberlo te permite, de alguna manera, tener control de esa emoción).

Ya sabiendo entonces que nos enojaremos, esa parte está cubierta. No hay nada más que hacer con eso. Hablemos frente al espejo de lo que nos enoja.

Mirándolo.

Mirándome.

Mirándonos.




- Auch! ahora algo duele.
- Respira. 
- (respira) ¡Sigue doliendo!
- Respira de nuevo. Lento y hondo...
- (respira...
   ...dos veces)
   Ok, estoy más tranquilo.
- Va a seguir doliendo.
- ¿más?
- Sí, pero ahora sabes que va a doler.
- No quiero seguir.
- Está bien. Estaré aquí.

Thursday, June 29, 2023

Epifanía


Cuando la línea del tiempo se retrae en sí misma, 
y se vuelve una avalancha de sucesos que se arrojan en masa y se convierten en el peso absoluto de la consciencia que cae como mil rayos al tiempo (y mil estruendos que le suceden);

Siempre quedará ese rotundo instante de luz, 
que permite ver por un segundo el camino y de forma tan diáfana, que se puede trazar y recorrer como el retrato de un rostro mil veces acariciado:

Con los ojos cerrados,
y en medio de toda oscuridad.

Tuesday, August 30, 2022

En Paz...

No me costó reconocer tu nombre resaltando entre la multitud de mensajes que aparecían esta mañana en mi bandeja de entrada. Respondías, con la dulzura que siempre me expresaste, a mi disculpa (que tomó años en llegar) por aquel tiempo en que te amé tan profundamente como te lastimé
(Como nos lastimamos). 

Era otra en aquel entonces, infinitamente más herida y menos consciente de mí misma. Así me conociste y ahí estuviste, acogiéndome y haciendo brillar la luz potencial que veías tras todo ese dolor.

A través de ti, comprendí que un mundo totalmente distinto del que conocía era posible, y para eso, me tocó vivir el dolor de renacer muchas veces y de maneras distintas; primero, desde mi propio paradigma y concepción del amor, y luego, desde la rebelión más grande que pudiese imaginar: cortar mis cadenas y extender mis alas para encontrar, en nuevos horizontes, mi camino hacia la paz y el encuentro conmigo misma.

No me soltaste nunca. 
Ni siquiera cuando me herías. 
Ni siquiera cuando te hería de vuelta.
Ni siquiera cuando intentaba huir de ti.

Imagino que en el fondo sabías que, incluso desde tus heridas (las que traías y yo causaba) y las mías (las que traía y me causabas), era mejor que hubiese durante esos muchos renaceres un pilar junto a mí, alguien que creyese en mí y me acompañase. Sé que también era difícil soltar para ti porque te amé posiblemente con una inocencia e intensidad que nunca jamás se podrá repetir... todo lo que viene después tiene ya experiencia y aprendizaje, y en nuestro caso, éramos dos quienes vivíamos los primeros errores y crecimientos que se pueden vivir junto a alguien. También y por muchas razones fue tu amor, como ningún otro en mi vida, capaz de transformar mi apego más profundo y herido en uno distinto, más dulce, más suave, como leche tibia... ¿recuerdas? :)

Nuestros caminos se separaron, porque todo lo que nace morirá. 
Y está bien, la muerte se puede vivir desde la dulzura de haber vivido.

Y aunque perdonar esa muerte me tomó más tiempo del que quisiera admitir, lo conseguí muchos años después, cuando encontré el sendero hacia mi paz interior. 

Ahora, cada vez que me cruzo con tu recuerdo en la observación del camino recorrido hasta mi presente, sonrío y música viene a mis oídos como si nuestra historia tuviera un soundtrack que marcara cada etapa de todo lo vivido y todo lo sentido...

Eugenia, 
Tendido al Sol
Entre pairos y derivas,
Hoy ten miedo de mí, 
Será que te conozco, 
Just the two of us,
Olvidar,
Blackbird.
Y también Unicornio :)


Sequé las lágrimas que me nublaban los ojos tras el torrente de emociones y recuerdos. Y ahí, con el amor de siempre y de vuelta, me remití a responder en un par de líneas lo que en mi corazón se guardaba:

"Gracias por todo y para siempre.
Estamos en Paz 💕"

Tuesday, April 12, 2022

Despertar


Y de pronto me encontré, confundida por la lluvia que caía. 
Estaba agachada. Las lágrimas caían copiosamente por mis mejillas y se mezclaban con las gotas de lluvia que empapaban mi cara y mi cuerpo desnudo. 

No entendía cómo había llegado hasta ahí; 
pero al mismo tiempo, lo sabía claramente. 
El peso de mis acciones, 
mi dolor, mi culpa, mis miedos más atroces, 
mis sentimientos confusos, 
el tremendo dolor del abandono y el rechazo, 
el amor y el desamor, 
el peso de mi historia, 

Mis raíces... 

Mis raíces y su abandono. 
(El suyo, no el mío, 
pero también el mío). 

Toda mi historia caía copiosamente con la lluvia 
por fin 
hacía todo sentido. 
Mi desesperación, mi ansiedad, 
mi búsqueda por la aprobación de quienes nunca lo merecieron; 
mi desapego de los vínculos que me amaron y cuidaron 
(porque el solo miedo a perderlos ya era insoportablemente doloroso). 
Mi profundo amor y mi herida violencia. 

Todo hacía sentido. 
Dolorosamente, 
vulnerablemente, 
como encontrarse desnudo en medio de una tormenta. 

Un rayo iluminó todo por un instante. 
Un rayo fue todo lo que necesité. 

No sé cómo llegué hasta aquí, 
pero no es eso lo que importa ni lo que me define. 

No sé cómo llegué hasta aquí, 
pero sé quién soy, y sé, 
por fin,
en medio de la más oscura tormenta, 
hacia dónde debo dirigir mis pasos.

Sunday, October 10, 2021

Miedo.

Un cigarro quemándose sobre el cenicero,
una huella de labial en el tazón de café.
Una cama deshecha, sábanas aún tibias,
una gota cayendo constante 
y una puerta a medio abrir.

Un despertar en medio del dolor,
un desear haber soñado,
y maldecir la realidad.

.

Miedo.
Eso es la Muerte.

El miedo de entender que el cigarrillo,
una vez apagado, no volverá a encenderse jamás.
Que el tazón con los labios ahora es una reliquia.
Y que hay una cama que ya no quieres hacer,
unas sábanas que se enfriarán,
una gotera que nadie cerrará,
y una puerta que no verá asomarse,
nunca más,
al que se fue.



Wednesday, April 19, 2017

Censo pura sangre.

Se acaba de ir la chica que me censó, un amor ella.

Una de las preguntas (spoiler alert) en la que nos detuvimos fue si me consideraba de sangre indígena. Respondí que sí, que obvio, soy mestiza.

"¿Etnia en específico?", "Un poco de todas, supongo". Por toda respuesta, empezó a enumerar del listado que tenía en el papel.

- La verdad, no sé, pero claramente no soy de una sola raza, la historia de Chile es un indicador evidente de que venimos de un montón de etnias. Quiltros de tomo y lomo, y a mucha honra.

Se quedó mirándome perpleja con el lápiz en la mano.

- ¿Mapuche?
- Sí, claro. Mapuche...

Marcó la casilla al tiempo que me comentaba que, de todo el edificio, fui la única que se declaró mestiza.

Thursday, January 22, 2015

KaRMa... y GRaNDeS eSPeRaNZaS...

Y sí, creo que así lo llamaría, karma.



Es al ritmo de Pink Floyd (quién otro, si no), que me pongo a reflexionar y a soñar.

En torno a mi pasado.
En torno a mi familia.
En torno a mi presente...

...y pienso en el porvenir.

Mi pasado y mi familia están poderosísimamente ligados. No puedo recordar un hecho trascendente de mi pasado sin que los míos no estén involucrados, directa o indirectamente. Y siempre resulta, cada acción, en una marca determinante en mi memoria y mi carácter.

Por pudor, no me podría referir a cada cosa en detalle (pudor, en el sentido de un recato que no necesariamente apuntará a lo sexual, sino simplemente a cosas que no podría abrir al lector aquí presente sin al menos conocer su nombre, RUT y la mitad de su vida, incluyendo los que le causen pudor -en el mismo sentido que doy a la palabra- a ud, señor/ita), pero sí en una panorámica general, a hechos que significaron un recodo real en la ruta de mi vida.

Y se me viene a la mente la escapada de mi casa. No era niña ni adolescente; tenía 22 años recién cumplidos. Estudiaba gratis en una universidad de prestigio, becada gracias a las maravillosas notas que mi madre me enseñó a tener (tal vez no de la mejor manera, pero es algo que no dejo de agradecerle). Era extremadamente responsable con mis tareas familiares, siempre cumplía, no respondía mal, no llegaba tarde ni hacía absolutamente nada que pudiera incomodarles (conducta irreprochable que tampoco me enseñaron de la mejor forma, pero que finalmente aprendí). Y fue tal vez gracias a ello, a ese deseo pertinaz de convertirme en una hija modelo, que reprimí(eron) muchísimas cosas en mí, y finalmente un día, tras una de las muchísimas sanciones gratuitas producto de no hacer algo perfecto, desperté.

- Mamá, me voy de la casa esta semana.
- Seguro que te vas a ir...
- Sí, mamá, me voy a ir. Sabes que cuando digo algo, no es porque sí. Me voy antes del próximo sábado.
- Bueno, si te vas, te llevas solo lo que te has comprado tú y lo que te han regalado otras personas. No llevas nada de lo que yo te haya dado.

Lo sabía. Era sábado.

El miércoles de la siguiente semana, por la noche, hice una mochila y un bolso de mano con toda la ropa que tenía (no se necesitaba más para cumplir con el requerimiento que mi madre me había solicitado), y un jueves 31 de marzo, a las 8 am y tras verificar que mi madre se había ido a trabajar, me fui de mi casa.

Fue duro. Fue duro hablarles (cada vez que me comuniqué, me cortaban la llamada, y la única vez que logré escuchar palabras de mi madre, fue cuando me dijo que fuera a buscar lo antes posible el resto de mis cosas, porque estaban embaladas). Fue duro vivir y sobrevivir (era otoño y mi ropa era principalmente de primavera-verano; y tenía una beca de trabajo en la universidad, que me permitía recibir 60.000 mensuales, con lo que pagaba un arriendo sencillo, mi pasaje y mi alimentación). Fue duro sentirme sola (no tiene usted idea, distinguido lector, del increíble valor que tiene un beso en la frente); y sin embargo, era libre. Era libre de decidir ser buena, y no ser obligada a serlo. Era libre de juicios (aunque en el sitio que dejé ya había sido condenada al destierro y a una cantidad infinita de juicios). Era libre y estaba sola. Sola, pero libre. No era feliz, pero, y aunque parezca paradójico (irónico-sarcástico), me sentía mejor que ahí, que en el hogar (no puedo pensar en esto sin que se me haga un nudo en la garganta). El karma había caído con el concepto de confianza.

Y cometí errores. Muchos, cientos, tal vez miles. Siempre los cometí, y como siempre me enseñaron a reprimir todo, nunca supe cómo resolverlos. Y error tras error, caía de nuevo. Mi karma fue cada consecuencia (merecida) de esos errores. La partida de mi madre tras nuestra reconciliación fue un karma para su vida que por un buen tiempo confundí con uno para la mía. Y luego de una sorprendente cantidad de caídas sin levantar, experimenté la mayor de todas: Una soledad y una mirada absolutamente nueva (destruida) de todo aquello en lo que creí: la pérdida de gente de confianza, de un gran "¿amor?", de mi trabajo, en fin... de todo aquello sobre lo cual me construí y confié. Nunca me sentí tan oscura, podrida y triste como entonces. Era como haber salido de un pozo de alquitrán, y haber descubierto solo al salir que estuve ahí por años, ciega a todo. Mi karma por mi tremenda y absurda ingenuidad.

Y en ese extremo de dolor, mi madre no estaba. Aquella de la que huí, por la cual me formé ("por", entendido como causa, y también como objetivo... yo era para ella, hasta que salí de mi casa), aquella que me enseñó, para bien o para mal, cómo vivir... Aquella por la que hoy estoy aquí, escribiendo estas líneas, sin dejar de recordarla. Aquella que, por su karma o el mío, se fue, y ya no volverá más.

Soledad. Oscuridad. Tristeza. Dolor. Era tanto el dolor, que ni siquiera podía llorar...



Fue tras esa caída/abismo/catarsis, que vino la epifanía. Construí un conocimiento que no se me había enseñado... Y decidí comenzar de nuevo. Ése, justamente ése, fue mi aprendizaje, mi claridad y mi perfección (apelo ahí a Siddharta, quien siempre que buscó, no encontró; y que finalmente, encontró tras no buscar más): Se puede comenzar de nuevo, se puede escoger ser feliz. Y para eso estoy yo, para hacerme feliz =)

No había dolor, de eso mi propio proceso mente-cuerpo se había encargado, tampoco tristeza ni nostalgia. Tampoco alegrías ¡Las condiciones estaban dadas, y eso era maravilloso! No había absolutamente nada, y por lo mismo, tampoco nada que perder. Solo había grandes esperanzas.

Y tras esa claridad desapegada de cualquier sentimiento, empecé a vivir sin mirar atrás, para no ser sal ni Penélope, y sobre todo, para no tropezar mientras avanzaba. Anduve con claridad y confianza. ¿Errores? Seguí cometiendo, pero consciente de mi capacidad para rehacerme (y disculparme) cada vez que fuera necesario. Estaba viva, tal vez por primera vez en toda mi vida... y era momento de recibir las cosas bellas por las que me había convertido en el ser que era. Con errores a mi haber, pero con aprendizaje e inmensas ganas de vivir a mi favor.

¿El resto de la historia? Muchos la conocen. Se fue el alquitrán con todo lo malo... y yo vivo en transparencia y amor (como soñé toda mi vida). ¿Pero saben lo más importante?

Vivo, y volveré a vivir, cada vez que sea necesario =)

Autobiográficamente,
M.

Saturday, January 19, 2008

100 PaLaBRaS...

¡Y bien! Las dos obras que más me gustaron de las 3 que hice. Censuro la tercera obra porque el conocido concurso parece haber olvidado que se trataba de cuentos urbanos, de contingencia y contemporaneidad, y que por lo tanto, de los miles de cuentos que quizás aludían a Transantiago y que fueron medianamente decentes, debieron poner al menos uno. Censuro la tercera obra entonces, y me olvido de ella, tal como lo hizo el concurso... (¿Quién dijo que la libertad de expresión existía? xD)

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Caleidoscopio emocional


"No podemos seguir con esto", me dices llorando al teléfono para concluir nuestros más de tres años de relación. Mientras tanto, yo razono en lo que teníamos: una complicidad perfecta, ninguna discusión encima, tu aliento cálido y tu cuerpo al amanecer… y tú razonas en lo que nos hizo terminar: la sociedad adversa, tu miedo al rechazo, tu homofobia y tu constante recuerdo de que eres mi mejor amiga, y yo la tuya.



Alea jacta est (basada en un hecho real)

Catedral con Bandera. Joven universitaria espera troncal 201 en el paradero. Atraídos por suculenta mochila, dos sospechosos caminan silentes hacia ella. Forcejean exitosamente y se echan a correr. Universitaria grita y corre como ellos. Recupera, al cabo de un par de cuadras y sin perderlos de vista, el cuerpo del delito con una punzada que seguramente iba a su abdomen: presa suculenta y escudera. Universitaria, aliviada, piensa "esta no la cuento dos veces". Y sus pensamientos son interrumpidos de manera profética por un nuevo sospechoso silente, quien rescata la valiosa presa y la aleja para siempre de su antigua dueña.
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¡¡¡Agradeceré sus críticas!!!
¡Ah! Y que me digan cuál les gusta más =D


Besitos cuenta cuentos,
N.

Thursday, September 6, 2007

¡¡¡Qué MieDo!!!

Ahora que reacciono en torno a todo lo que sucedió, no se me ocurre otro título para poner... Mi crónica comienza así:

¡¡¡Fui aSaLTaDa!!!


Esperaba en el paradero al bus que nos llevaría a mi amiga y a mí hasta nuestros respectivos destinos. Me había desviado de la ruta (la conversación era amena, y ella me pedía no tomar mi habitual recorrido, sino hacer un pequeño cambio que a ambas nos sirviera), y los terrenos en que me encontraba no eran de mi total (a decir verdad, ni siquiera mi mediano) dominio.


En medio de la tertulia, alguien tocó mi codo (el cual se sostenía en mi siempre rebosante mochila), y miles de ideas cruzaron fugaces por mi mente en cosa de segundos, mientras giraba para ver de quién se trataba ("es un saludo que muestra confianza... ¿quién puede ser? ¿un conocido? ¿aquí, a las 8:30 p.m.?")


... y giré...


Fue también en cosa de segundos que todo a mi alrededor se oscureció. Dos tipos comenzaron a tirar de mi preciado apoya - codos, y comprendí que no se trataba de un simulacro ni una operación Daisy: estaba siendo asaltada.


Mi amiga quedó pasmada, no pudo hacer mucho. Yo resistí el tirón, tiré en contra... otra eternidad de segundos. Caí al suelo y fui arrastrada por esos estúpidos, que no comprendían que yo no iba a soltar tan fácilmente lo mío. Finalmente, ganaron, y quedé en el suelo mientras comenzaron a correr. Mi amiga, aún pasmada, sólo atinó a intentar levantarme. No alcanzó a tocarme siquiera: me puse de pie y corrí tras ellos.


No obstante mi condición física y el cuidado que siempre doy a mi voz (desde que salí de la universidad que no le hago dos abdominales de corrido a nadie, y confieso que en mi vida he gritado a lo sumo unas 3 veces... odio desperdiciar mi gargantita), son dos comparaciones las que vienen a mi mente si se trata de reflejar lo ocurrido:


1.- Corrí como lanza
2.- Grité como varraco


Sí, Bloggeradictos... Lo que nunca deben intentar en sus casas (XD): Corrí tras los tipos y les grité (ingenua) pidiéndoles que me devolvieran mis cosas (que a todo esto, consistían en: la mochila que servía de descanso para mi codo, mi laptop, mi celular, todos mis documentos -ya saben lo engorroso que es el cacho de bloquear y sacar nuevos-, pruebas varias, etc). Me angustiaba, sobre todo, la idea de perder mi celular ... en él, tengo mensajes que no podría recuperar nunca, pero nunca jamás, y que me he preocupado con celo y ternura de atesorar, cuidar, amar y releer cada vez, siempre... La sola idea de perder esos mensajes (única huella viviente y tangible de una dedicación exclusiva de mi madre a mí) me llenaba de horror, pánico, angustia y una infinita tristeza. Ese miedo, sumado a la adrenalina y a mi convencimiento de que mis cosas son mías y que ningún desgraciado me las puede quitar, fueron, más que un ají, una mata de proyectiles (insertos en alguna parte... complete la oración xD) que me volvió biónica y me hizo correr con una fuerza endemoniada.


Seguí a los mentados imbéciles por dos cuadras... se separaron. Corrí tras el que tenía mi mochila (la cambiaron de mano mientras corrían, pero la táctica no dio resultado: iba tan rápido que logré ver quién se quedaba con ella). Grité desesperada a la gente en derredor para que lo detuvieran. Con la solidaridad característica del buen chileno, abrieron paso para que el ladrón pudiera correr tranquilo y yo pudiera seguirlo también en paz. Finalmente, y al doblar la esquina de la segunda cuadra corrida, alguien hizo algo (el trauma no me permite recordar si fue combo, patada o kame hame ha), y el ladrón tiró el cuerpo del delito en medio de la calle, el "alguien" lo recogió y se dirigió a mí para devolvérmelo... La corrida olímpica valió la pena.


Recuperé mis cosas, y me enteré de que el asalto había sido en uno de los focos delictivos más peligrosos de Santiago Centro. De más está decir que Murphy era consecuente con su ley y que ningún carabinero estaba cerca. Luego, los comentarios de siempre: que la sociedad es una mierda, que cada vez hay más delincuencia, que subieron el precio del pan, que cambien a la presidenta, etc...


El susto pasó... Mi amiga, que me vino a alcanzar cuando ya tenía de vuelta mis pertenencias, me dijo "no te dejo ir sola a tu casa, vamos a la mía". Una vez en el bus (que por cierto, de haber llegado presto, nos hubiera ahorrado la maratón "salva-tus-cosas"), le dije, en son de broma "Ah! te sigo contando lo que te decía antes de esto"... Plop para ella, que me miró horrorizada y me preguntó si estaba medianamente consciente de lo sucedido. Lo estuve al día siguiente, primero, con los cardenales en mis rodillas producto de arrastrarme por el suelo; segundo, cuando al cambiar mis cosas de mochila, descubrí en la base de la que me intentaron robar un punzazo que probablemente se dirigía a mí en el momento que forcejeaba con los delincuentes.


No sé a qué o a quién agradecer por esto. Sólo puedo decir que aún estoy impresionada de haber recuperado lo que llegué a creer perdido mientras corría. Mis alumnos me dicen, entre otros motes, "La Profe Extreme"... creo que esa tarde lo confirmé... xD


Si ahora razono en torno a lo ocurrido, me doy cuenta de que la decisión de correr fue lo más descabellado que podía haber hecho (me exponía totalmente a una agresión muchísimo mayor). Sin embargo, reconozco que quizás correría en caso de que me vuelva a ocurrir. O sea, además de extrema, terca xD




Por eso me sentará de maravillas dejar Santiago. Queda poquito, muy poquito... xD




He dicho.
Susanística.


PD: La vivencia dio no sólo para la presente crónica, sino para un cuento en 100 palabras... No hay mal que por bien no venga, no? xD

Thursday, July 12, 2007

¡¡¡Vacaciones!!!

¡¡¡Y la luz se hizo!!! xD

Las pesadillas más espantosas (cubiertas de hielo glacial) se hicieron realidad en estos días en que la onda polar a ningún santiaguino dejó indiferente... El frío de estos días se me hace similar al del onírico infierno (¿quién dijo que todos lo pasaríamos mal asándonos como chanchito al palo?) que a veces -y sólo a veces- me causa miedo.

Pero basta con un par de guantes (que no uso, odio carecer medianamente siquiera del sentido del tacto) y ¡Prueba superada!... Lo que falta es que mis chanchitos superen las pruebas y yo misma supere la torre de pruebas que (nunca más, lo aprendí a sangre) crecieron cual torre de Babel en mi escritorio, torre que confundió mi lengua hasta hacerla inextricable, luego de 3 días seguidos sin dormir para, como una parodia terrenal de omnipotente y aleccionadora diosa, hacerla bajar.

Salí de ese cacho también. Luego se vino el otro... que el 60% de mi promedio se tiene que juntar con el de la cacha de la espada láser proveniente de Taller de Comunicación (alias "Tesina" en 3º y 4º Medio). Ese cacho lo superé con la ayuda del impartidor de la enseñanza del 40% y su sistema saca-promedios-automáticamente, que me permitió salir del cacho cerca de las 23:00 hrs. de un viernes... ¡Qué carrete! xD

Finalmente, la última semana de clases, que, como es de conocimiento general (ya sea por recuerdos inmemoriales, experiencia actual o simplemente intuición), está llena de una profunda, amplísima y perfectamente redonda nada, donde la cantidad de alumnos es inversamente proporcional a la materia que se pasa en cada asignatura (los primeros decaen).

Y viene el último día...

...con sus larguísimas horas...

...sus agónicamente extensos minutos y...

...sus eternos...

...segundos...

...finales...


Pero sobreviví. Sobrevivimos... Hubo lesionados, algo de sangre que salpicaba. Nada serio, nada grave, último día nadie se enoja =D

Y ahora a esperar estos dos últimos días de consejos de profesores, las planificaciones para el semestre que se viene y el año que se va con él; la vida que recomienza en un horizonte distinto, los sueñ...

¡Alto! ¡¡¡Me fui muy rápido!!! Sigo en el aquí y el ahora... ¿Y qué viene ahora? ¡Ah! Ya lo comenté, los dos días de consejo de profesores que me quedan por vivir... y luego...


¡Ya sé! Una visita al norte, a ver el sincrético carnaval criollo (Tirana), a encontrarme con el desierto tan amado y añorado, a renovar energías respirando ese encuentro, a disolverme en los aromas que la respiración me traiga... a sublimarme en la tierra, el cielo y la nada del infinito desierto que me llama, seductor e intenso, como ha sabido demostrármelo en cada encuentro.

Me confieso feliz. Simplemente.

Nada que agregar... Sólo a esperar que los días, que (como dice Gonzalo Rojas) "van tan rápido", no me jueguen la pasada de quien ávido los espera... Prolongarse sádicamente hasta volverse una torturante eternidad.

Pensé en comenzar y terminar lúdica, pero mi añoranza no me lo permite xD

Un abrazo desértico e intenso!
Mizarística...

Monday, June 25, 2007

LA miseria DEL HOMBRE...

Me siento casi burda titulando mi tema de modo similar a la insigne obra de Gonzalo Rojas. Sobre todo porque quizás el desarrollo huirá de lo literario y se acercará más a una seudocrítica de cine iniciada por una película que me dejó peinando la muñeca, pero era la frase más adecuada, así que robo los derechos de autor no más, y qué jue xD

Prosigo...

Hace muy poco tiempo tuve el azar (que no la suerte) de ver "La Guerra de los Mundos". Ciencia ficción, efectos especiales a la orden del día, clichés escénicos varios, final predecible de película gringa (no norteamericana, que, les guste o no, USA es sólo parte del todo: Canadá y México también existen, y están en Norteamérica ^^). Sin embargo, y pese a toda la mala onda que acabo de lanzar (mi prejuicio con las películas de ciencia ficción es obvio), hubo algo que llamó poderosamente mi atención, y fue precisamente lo que me impidió seguir con mi zapping de día domingo por la tarde: El desvelo de la miseria humana, producto de la adversidad.

Me encontré con un shockeado y cubierto de polvo Tom Cruise (las hormonas... debo controlar las hormonas... uffff... ¡¡¡Ya!!! -suspiro aliviado- puedo continuar) que corría para salvar a sus hijos, quienes, desconcertados, veían cómo su padre los arrancaba de casa sin mayores explicaciones, y robaba una camioneta que (comprendí en la medida que seguí viendo el mencionado largometraje) era la única que funcionaba. Todo esto para huir de un trípode gigante que con rayos interestelares volvía nada a la gente, aunque la ropa les quedaba intacta... y yo diría que limpia. Hasta ahí, todavía no comprendía por qué me había quedado mirando. Quizás porque me llamó la atención el tratamiento que aplicaban con la claustrofobia de la protagonista, hija del galán, que, con una caja toráxica digna de los actores de "300" -según Hermes, claro- chillaba como condenada a menos que la calmaran con la milagrosa terapia.

Mientras avanzaban en la robada camioneta, las peleas histéricas fueron a la orden del día (no era menor la razón, el trípode de pronto se había multiplicado y eran verdaderas legiones de trípodes que, al son de una cadente percusión mortífera, reducía a nada todo cuanto estaba a su alrededor). Los tres héroes llegaron a una casa donde se ocultaron en el último ápice de la esquinita del tercér sótano, que, providencialmente, fue el único lugar que no recibió el furioso y ensañado ataque de los trípodes que hicieron pebre un avión con pasajeros... ¿Ven que es predecible?

La odisea, empero, no terminó ahí. Luego de salir del sótano superpoderoso subieron nuevamente a la camioneta (¡Oh! ¡Justo quedó intacta también! XD) y se abrieron paso para continuar con su escape a ciegas (¿Hacia dónde pensaban escapar, si LA TIERRA era invadida por completo?). En eso llegaron a una humanamente congestionada avenida (todos pensaban huir al mismo sector ciego, que resultaba ser Boston). La gente, desesperada al ver al protagonista en ¡¡¡Un carro que funcionara!!!, apeló a su consideración/ conmiseración, y comenzó a exigirle que llevara a más personas. El aludido, al verse fuertemente presionado, sólo atinó a abrocharse su cinturón de seguridad e indicar a sus hijos hacer lo mismo, ante la indignación de toda la gente que, no conforme con entorpecer su camino, comenzó a golpear el parabrisas e intentar lincharlo. El ahora atacado Tom (Ray, creo, en la película) aceleró sin más, atropelló a un par de giles que se le pusieron en frente y detuvo su marcha cuando, a punto de arrollar a una mujer con su bebé, giró intempestivamente y chocó contra un poste de electricidad. Ahí fue amenazado con un arma y forzado a bajar: Su egoísmo lo llevó a no merecer tan preciado galardón de irse motorizado, a diferencia del generoso filántropo que le dio la lección amenazándolo y se llevó el premio de subir a la camioneta, premio que duró tan sólo unos instantes, dado que el mismo círculo vicioso y mísero de envidia que sacó del carro al protagonista lo llevó a la muerte, por no merecer estar ahí. A fin de cuentas, todos y nadie (dependiendo del punto de vista) merecían irse ahí. Todo esto sucedía en un ambiente conmovedor: calles destruidas, cuerpos flotando río abajo, llantos desolados, asesinatos por supervivencia, pérdida de la razón, ingente oscuridad...

La imagen de esa escena aún me perturba... Su intensidad raya en el dolor. La desesperación puede volver al hombre una verdadera basura. Es extraño abandonarse de esa forma a la angustia, sin embargo, mientras intentaba comprender el actuar de esos personajes y extras, el sentimiento plasmado ahí no me resultaba tan ajeno a lo que es el ser humano en su más pura esencia. Así de oscuro, así de bajo... Así de humano.

Vi también otras escenas, donde se evidenciaba otra clase de actitud. Quizás la más dulcemente humana, pero siempre enmarcada dentro de la desesperanza total: Cuando no quedaba absolutamente nada más que hacer, ni qué salvar, afloraba el buen hombre, aquel que no gana ni pierde si ayuda a otro, y que, en su abulia, tiene un instante de claridad: ser solidario.

Luego, el silencio, la devastación más absoluta, el rehacer (y sigo pegada con la filosofía del hombre: las etapas que terminan, la caída, el dolor, el mirar adelante, levantarse, seguir) y renacer; una avenida desolada y muerta, cubierta de hojas de otoño que dan la bienvenida al final del camino y de la historia, y el reencuentro con la única mujer en cuyos brazos no somos míseros, ni ambiciosos... La mujer que, radiante, nos verá hermosos aunque estemos cubiertos de polvo, muerte, soledad y MiSeRiA.

Seré inconsistente con mi prejuicio inicial, entonces, y recomendaré esta gringa, predecible y llena de efectos especiales película. Todo en pro, claro, de intentar leer un poquito más allá y, de esa manera, hacer la luz en nuestros propios días que, sin trípodes interestelares, tienen más enemigos interiores que todos los que puedan aparecer en nuestro derredor.

Un abrazo cinéfilo,
N.

Thursday, June 7, 2007

¡CaMiNaNtE, HAY CAMINO...!

No todos los cuentos
tendrán un final feliz,
ni todas las manos
se dieron para crecer.

Conozco castillos que son
más tristes que ayer,
las ruinas de un pueblo
muriendo de pie.

A un minuto de caer al abismo producto de caminar con los ojos cerrados (pero siempre con la confianza de encontrar tierra firme en el siguiente paso que doy), aparece esa suerte de mano que sostiene mis pies, y que me permite caminar suspendida en el vacío, con la única certeza de tener una base en la que puedo apoyarme y seguir. A un instante de encontrarme en el plano de la realidad (¿cruda... triste? no, realidad solamente), encuentro -cada vez, siempre- una nueva razón para saber que ésta no existe...

¿Soñadora? ¡Oh, más que eso: Nefelibata!

No todos los cuentos tienen un final feliz. Lo sé, siempre lo he sabido, sin embargo, sé también que el final de nuestro cuento y de nuestro camino (¡Qué apocalíptica! ¿hay cerca alguna fecha que conmemorar?) lo construimos nosotros.

"Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay otros que luchan un año y son mejores; hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles"... Y esos son los que hacen de su cuento una historia que vale la pena contar. Independiente de su final, tuvieron esperanzas de seguir caminando. No solo anduvieron con la confianza de que habría otro paso para dar, sino que tuvieron también la impertinente osadía de mirar el camino y saber que, sinuoso, minado y lleno de abismos por todos lados, ese era el cuento que les tocó narrar, y lo narraron... Quizás porque sabían que sus pies serían sostenidos si llegaba el momento de enfrentarse al vacío. ¿Sería esa seguridad (la de saber que seguirían, por lo menos para contar su historia) la que les hacía mantener los ojos abiertos?

Se dice que todos tenemos para contar
y de lo contado tendremos otra versión.
No hay nada como el oído que sabe escuchar
pero no hay sentido como el corazón.

Corazón y garra (suena casi hincha de algún equipo de fútbol, pero no se me ocurre un término más intenso xD). Corazón, por el tremendo cariño y apego por el camino y el cuento. Garra, por la fuerza que mana de nosotros para caminar y contar. Sigamos contando el cuento, con los ojos abiertos, confiados en las manos que nos sostienen y en las trenzas que del cielo caen para ayudarnos no solo a seguir adelante, sino también a elevarnos leve y gradualmente...

Busca una luz, una más,
algo que ayude a creer.
Lanza tu trenza Rapunzel,
déjame entrar otra vez.

Un abrazo que camina, pero que aún no se atreve a mirar,
N.

PD: Para disfrutar de un ejemplo dulce de un cuento narrado... de una forma distinta ;) :

http://www.weebls-stuff.com/toons/death+kitty+and+the+fat+man/

Afinidad estelar.

Era obvio que no íbamos a poder ser amigas toda la vida.  A fin de cuentas, yo soy Escorpio y tú una zorra malparida hija de las mil putas.