No hubo demasiada inspiración después (como no la tengo tampoco ahora). Congelada y confusa, miré la hora como si buscara en el minutero una respuesta a las preguntas que se agolpaban en un cuello de botella que solo me permitía verbalizarlas con algo de sentido por cada segundo que pasaba.
- ¿Cómo?
- ¿Cuándo?
- ...¿Quién?
Y aunque las respuestas eran tan evidentes como la noticia misma, el ciclo se repetía infinito, 60 preguntas después, con una carga emocional más dura y más dolorosa.
Quise vomitar.
Caminé mientras las preguntas se agolpaban y me galopaban encima. Más inquietas. Más pesadas. Más siniestras.
Tú. Tú. Tú.
Cada segundo sonaba idéntico.
Tú. Tú. Tú.
Con el correr del peso de las preguntas y las emociones, pasaron las horas que se convirtieron en heridas.
- Albóndigas. Cómo detesto las albóndigas.
- No puedo dormir. Cierro los ojos y cuando los abro inmediatamente, ocho, diez, o veinte cargas después, se agolpan las preguntas como si se trataran de una plaga que no logro erradicar.
Preguntas. Cargas. Heridas.
- No quiero gargantillas. No puedo respirar con ellas.
"Por favor, usa guantes. No quiero sentir que tus manos están frías".
Las respuestas se otorgaron.
Las cargas se aligeraron.
Las heridas se trataron.
Las cargas se aligeraron.
Las heridas se trataron.
De vez en cuando, encuentro a un jinete galopante intentando domarme. Lo escucho venir. Respiro. Lo duelo. Lo lloro. A veces, lo confundo con otro sentir y me pierdo en el sueño y la agonía por breves preguntas o un par de cargas; pero ya no por heridas.
Otras veces, las menos y más relevantes, lo convierto de inmediato en una nueva experiencia que responde más, mejor, y que finalmente aligera y ayuda.
Otras veces, las menos y más relevantes, lo convierto de inmediato en una nueva experiencia que responde más, mejor, y que finalmente aligera y ayuda.
Me reconfiguro desde tu partida por la puerta angosta, porque la mejor manera de honrar tu historia es dando un curso distinto a la mía: El fractal de dolor encontrará en mi eslabón su transformación a la paz.
O eso espero.


