Thursday, December 25, 2025

Regalo

Me hablaron por muchísimo tiempo de la efectividad de las cartas a Santa.

Pensé que se trataba de una tontería de niños hasta que empecé a ver a adultos a mi alrededor sonriendo más después de cada Navidad. Eso, sumado a la consigna que repito sin escrúpulos cada que un niño me pregunta si Santa existe -con la finalidad de mantenerme fiel a la verdad al tiempo que no rompo su ilusión ("En el momento en que intentas descubrirlo, la magia se termina")-, me llevó a dar el paso previo al hecho mismo: Preguntar a alguien que lo haya experimentado:

- ¿Pero y cómo lo hago? ¿Qué pido?
- Debes pedir algo que de verdad desees. No lo debe desear tu aspiración, ni tu expectativa, ni tu ansiedad, ni tus sueños, ni tus apegos, ni tus carencias ni tus máscaras. 

Entonces me puse a pensar en qué quería pedir a Santa. 
Pensé en mis sueños, mis deseos, los cientos de "y si" con los que me encontré a lo largo de todos los años de mi vida; pensé en los ojos y los labios de alguien a quien contemplé con ilusión y cuya boca jamás besé. Pensé en tener de vuelta a la gente que amé y que salió de mi vida por vida o por muerte. 

Pensé en el amor y en sus significados.
Y pensé en el Amor y en Su Significado.

Pensé, sentí y lloré.
Por años, pensé, sentí y lloré.

Tras años, luego de que mis pensamientos, sentimientos y lágrimas se extendieron al nivel en que cubrieron todas mis aspiraciones no resueltas, mis expectativas no cumplidas, mis ansiedades insomnes, mis sueños rotos, mis apegos no resueltos, mis carencias latentes y mis extensas máscaras, logré articular las siguientes líneas.

Querido Santa:

Espero que estés bien. Tú tienes la magia de darnos lo que deseamos.
Y yo deseo más que nada en el mundo saber quién soy detrás de todo lo que no soy.

Tuya,
S.

La dejé de noche un 24 de diciembre al pie del árbol de Navidad. Al día siguiente, por toda respuesta, había un sobre con mi nombre. Lo abrí, y dentro, había otro sobre. Dentro, había otro sobre. Y dentro de este sobre, había otro.

Seguí abriendo sobres todo ese día y esa semana. 
El año nuevo me sorprendió abriendo sobres. 

Abrí sobres el resto del invierno hasta que llegó la primavera. 

Luego llegó el verano. Luego el otoño y luego otro invierno. 

Así pasaron los años. 
Mi cabello se tornó blanco como aquella remota mañana de Navidad en que abrí el regalo de Santa. 
Mis ojos se llenaron de surcos de dolor y vida mientras seguía abriendo sobres.

Lloré, mientras abría sobres, el duelo de cada aspiración, cada expectativa, cada ansiedad, cada sueño, cada apego, cada carencia y cada máscara. No quedó absolutamente nada. Las lágrimas de todos los pesos de mi vida barrieron con ellos hasta que el camino se vio despejado.


De pronto, dejé de abrir sobres. 
Me detuve del todo cuando comprendí la respuesta.

Miré a mi alrededor y lloré una vez más. 
Esta vez, de felicidad.

Me puse de pie y retomé mi vida para vivirla 
sin ninguno de sus libretos.

Escribí en el anverso del eterno metasobre una palabra para Santa con una sonrisa en mi cara y lo dejé gentilmente al lado del árbol y salí de mi casa.



Curiosa, o bellamente, era también una mañana de Navidad.


Tuesday, December 23, 2025

A letter for you

Hi,

I hope you are okay. It's been a while without hearing from you, and it is fine that way.

Sometimes I wonder how your life is going, although I might confess that, rather than curiosity, it's the fact that I still see you coming around sometimes. I guess it's normal when someone becomes a ghost without having fully understood their transition to the other side of the veil (it's canon to many movies, books, and legends that the ones who are removed from earth without any preparation or awareness, wander around the places they visited and the people they interacted with, expecting some kind of sign that announce them that they're still here, between us).

And yes (and yet), here you are (you wouldn't believe that I'm talking to and about you in this part even if I told you that I know when someone has entered my domain).

You have come more than once for answers, as if it were me who owed an explanation. You have been left with many questions about what could have happened that drove me to close the door to you.

If you need a hint on the direction to where everything went south, the answer lies deep within your heart, in the areas that you still refuse to look at. I want you to know that I don't blame you if you still refuse; looking at those parts can shatter the image you have built of yourself, and that, my dear, is such an excruciating exercise that after going through that door, you will never be the same person again.

Crossing that door implied, for me, to put to work my real self for the first time in nearly 4 decades. To discover who I am when I was not trying to please; the conscious decision and effort of wanting to meet my soul with others in an honest way, even when I was seeing through your demons, and then understanding and embracing every bit of them... Crossing that door implied for me, as well, getting rid of every bit of fakeness that didn't come from a naked soul as well. I grew tired of meaningless relationships and realised that being a mirror is a role that I need to hold with grace and empathy: Not everyone is capable of looking at themselves through the eyes of anything different than their own illusions of themselves.

This being said, my journey companion, the answer is exactly in the moment when you knew something had changed. The mirror I showed you then was the silence that echoed your attempts to wear masks when they were not necessary, and when you met me from your disturbances instead of your flaws. You know (and you also knew then) that I would be the last to judge your vulnerability, but the first one to reject your masks. I will (always) be more than happy to talk, to discuss, even to argue over a difference... But don't make me untangle whatever is going on with you because I am not here to take care of that part of you. You -and I- are capable of more.

Did something hurt? Tell me.
Something was odd? Then ask me.
Do you want something from me? Ask for it.
Something didn't make sense? Go for clarification.

Don't ever, ever, take from me without asking me first; it will always be the easiest way to make me walk away from you, for good. And above all, don't try to fetch any of the mentioned from me if you haven't done this or clarified yourself first. 

If you want to remain in your ways and with your masks, it is okay. I don't judge this because I know how painful it is to leave the coping habits. But if that is the case, if you need to remain comfortable, please know that I am not (and probably I will never be) a good fit for you in any way... and that means that you're wasting your time here.

This is my letter for you, my journey companion, in the name of the time we shared. If I were to cross paths with you anew, I heartily hope our souls find harmony again.

In any case, I wish you the best.

I hope this letter, if not an invitation to make the leap of faith, becomes the closure you were looking for, and that it finds you well.

Faithfully,
S.

Sunday, December 21, 2025

Estrellitas y duendes...



Desayunábamos. El olor del mar fuera de la ventana y el olor marino de Carolina Herrera en la proximidad inmediata de tus muñecas. Sostenías mi mano y besabas su dorso mientras proferías las palabras imposibles de citar. Entendíamos con claridad que, en ese momento y con todas las circunstancias encima, todo el amor del mundo aún no era suficiente. 

Miré tus ojos marrones y la cicatriz de tu frente que tantas veces besé y acaricié. El dolor era tan profundo que no era capaz de procesarlo, contemporáneo además como era en ese momento a otros dolores y otras puertas que se habían cerrado en mi corazón ya. Con el tiempo y la innumerable secuencia de dolores que al mismo tiempo apagaron todos mis sistemas más de una vez, comprendí que por esa razón aquella mañana no logré sentir absolutamente nada. 

Por toda reacción, comencé a cantar en un susurro...

Viviré en tu recuerdo
como un simple aguacero
de estrellitas y duendes;
vagaré por tu vientre
mordiendo cada ilusión.

Vivirás en mis sueños
como tinta indeleble,
como mancha de acero.
No se olvida el idioma
cuando dos hacen amor.

Vi cómo tus ojos se llenaban de lágrimas y cómo tú llenabas el silencio con tus sollozos. 
Y yo seguía sin sentir nada.

Sin embargo, al día de hoy cada verso, cada significado, cada momento evocado por esta canción aún van cargados de un profundo amor y una amorosa nostalgia. Quizás compartíamos en ese momento y de forma inexplicable ese dolor, el amar y saberse no amado de vuelta. No había forma en que los caminos que habíamos decidido transitar para amarnos pudieran jamás converger para vivirnos como creíamos merecer.

No amar, o no ser amado lo suficiente o en la forma esperada, va atado a una forma de morir. 
La de morir en el amor...

¿Lo bello? 
Se renace. 
Se re•siente. 
Se vuelve a amar. No como una renovación a través de un ciclo que se inicia (aunque sí se inicia), sino más bien como una superposición de sentires (y es que me toca aceptar que hay personas que me marcaron tanto, que permanecerán en mi mente hasta que olvide mi nombre; en mi corazón hasta su latir se apague, y en mis huesos hasta que deje en absoluto de moverme).

Floreciente y luego marchito, el Paz•siente tono de tu voz y los retazos que me quedan de lo vivido en la memoria, me constituyen en lo que soy y en lo que entrego.

Gracias por tus mejillas y por tus muñecas perfumadas.
Y por esta canción, entre tantas otras 𝄞♪♫♩♬


Tuesday, December 16, 2025

Lo que me gusta de ti.

 Lo que me gusta de ti son tus formas calmas,
el ser permanente que has sido en tan poco.

Lo que me gusta de ti es tu piel suave
que al tacto de mis dedos se vuelve rugosa.

Lo que me gusta de ti es el sabor de tu alma,
dulce y agraz, intenso y memorable.

Lo que me gusta de ti es tu piel perlada,
que corta mis dedos cada vez que te acaricio.

Lo que me gusta de ti son tus matices
que a cada sentido mío responden coloridos.

Lo que me gusta de ti es cómo te abres
cada que te necesito vulnerable.

Lo que me gusta de ti es que te amo.
Incluso antes de intentar explorarte.


Friday, December 12, 2025

Lust of the flesh

Me cuesta creer que este año,
hasta ahora, 
el mejor orgasmo que he tenido 
haya sucedido anoche.
Soñando.
Que me masturbaba.


The games you play

It's paradoxical to learn how to play The Game. It gets easier and harder at the same time.

When you meet humanity from hope, your pink glasses give you an understanding of others that, although fine, biases reality to the illusion of seeing only the best in people.

When you do it from rage, you look for ways to fuel the fire burning inside. You feed off the world, get high in the process, get emptied inside, and look for a new reason (or excuse) to start all over again.

Heaven and Hell as the extremes of a wide range of e•motions that constitute human dynamics.

When you understand The Game, you incorporate new variables, eliminate as much bias as you can, and play differently. You become a player with the rules in hand, and every move is registered in the algorithm of human behaviour. 

Hence, The Game becomes easier.

After that, there's a forever change in The Game. 

And it's when you can see The Game from the beginning that you no longer see people interacting; instead, you simply see a bunch of puppets moving to the rhythm of the strings tied to their disturbances and motivations. And when you start seeing every person from there, when you get to a psychopathic level of understanding others and stay still no matter how hard the storm is spinning around... It becomes extremely difficult to encounter other human beings and not merely some of the numerous puppets around, tied to the threads of their own shortcomings.


And that's why to endure The Game becomes so much harder at the same time.


Sunday, November 30, 2025

Revelation: Time

Some years ago, a night changed everything for good inside me.

I remember waking up terrified, with pain in my eyes, a feeling that I was just jumping out of water after a long time of immersion (and therefore, with the huge breath of air needed to feed the lungs), and a massive sense of confusion and clarity, all at once.

I could only leave my place a couple of weeks later; that much time in solitude I needed to evaluate my boundaries, my sense of self and closeness, and all of my relationships.


It was such a decisive night that it took me years to figure out and put into words what was experienced then. In a nutshell (in a nutshell, because it would take me a similar amount of time to untangle the causes that got me there in the first place), my real self woke up and took over, and the entire persona I had built to survive until then could finally take a break and get a much-needed rest.

••••••••••

Two nights ago, I had a similar night. 
Similar situation, similar mentor, much more love and much less burden.

The state of my mind and thoughts, although not as intense, was also similar; and just like that first transformative night, a sudden realisation (as a response to a general disappointment and prejudice against whatever I had disappointment or prejudice against) hit my stomach and gave me a glance of whatever might come later than life.

The vision, although abstract, was loud and clear: We're all going to the same place (I know, it's ridiculously evident, but the way I integrated it this time resonated crudely and real).

I know for a certainty that by all means and matters, and regardless of the religion, cult or sect that might be evaluating me, I am going to all possible versions of Hell. Sometimes, I think the weight of my consciousness -since I acquired it- is my tailored Hell in this living realm 
(and yet, I have the audacity to judge and condemn stupidity, 
unawareness, and stupidity again).


Coming back to the topic...

The vision showed me an inextricated, multidimensional truth: Whatever Hell is, or whatever comes after life, it will integrate our individual consciences back into the Universe -where we came from- in a collective, absolute, melded and blended way.

This I felt.
This I saw.

The ones we judged, we loved, we hated, we met, we ignored, we hurt, and the ones that hurt us, all together (and all at once!) will be back to become part of the big machinery that the Universe is. 


Understanding this was fundamentally unsettling, but I decided to go through it and to let it in. Even more so, considering that no matter whether we like it or not, 
it's not an option to get out of it once we leave this realm.

Which brought a second realisation: 

We have, now, the absolutely unique opportunity in the Universe to experience (it) from an individual perspective (yes, our ego), with our own story and the people we decide to have around (different individual perspectives of the ones who are also sharing this opportunity with us). As far as we for certain know, this life, this unbelievably limited period of time that we have to be in a body, is the only realm where we sort of have an option. 


Whatever comes after, it is not optional.

If the afterlife is what I saw it is, I will definitely have to make peace with whatever still hurts, itches or bothers, because I will be one with all of it for eternity. 

...and if it's just the end, if all this life is just like a screen that once turned off, finishes transmitting for good... Do I want to waste my precious time holding grudges, not saying what I need to say, not having the meaningful relationships I want, not forgiving and apologising more?

I told my mentor, "I am not wasting my time anymore".
He replied, "But until you realised they deceived you, you've wasted your time"

It took me some (non-wasted) time to think this through: My relationships have become so significant that I won't want them any other way. In that sense, there's no waste of time but the one I spend after I've known they're not significant anymore.

I went back home from this new transformative night, crying and thanking for the opportunity to have had everything I've had in my life. 

Each feeling, each moment;
each learning, each experience.
And for everyone who has ever shared their path with me.

On the way, I cleaned my cheeks more times than I can count, thinking that being alive is the biggest miracle that we can aspire to have.

I thought about calling my best friend, my other main mentor, and my loved Heavenly Trough-y lover. I wanted to share this truth with the ones I love, but instead, I decided to remain silent, feeling at the same time both the pain of eternity and the joy of now.

It may still take me a few years to integrate completely what I am feeling now and to adjust to this new learning into the rest of my life. 

For now, I still clean my cheeks and feel an incomparable love for life and for everyone who got to change me in any possible way, to who I am now.

...And an incommensurable love for the Time I have to live this life.


Wednesday, November 19, 2025

Zurich

Entre las luces de la tarde
y como dolida nostalgia
se abre ruta, rojo, el ocaso.

En el lago,
un barco de luces azuladas
descansa sobre las aguas,
calmas de frío.

El aire gélido entra por la nariz
y hiere como cuchillos
al mismo tiempo que da vida.



Pienso:
"Qué sinsabor sería
vivir del lado de la belleza
sin la pizca de contraste
que le dé existencia".



Miro el barco moverse
en serena lentitud
mientras mi cuerpo tiembla
y mis pechos se endurecen.


Desprotegida,
dejo al frío penetrarme.
"Lo quiero así", me resigno.
"Decidí entregarme al frío".





La luz se atenúa 
e invita a las sombras.

Permanezco quieta 
en la sensualidad oculta
del viento gélido
(y es que, fisiológicamente,
la respuesta es la misma
que la de la más deseada caricia).



Las luces del barco se enrojecen 
(o tal vez se sonrojan, cómplices
ante mi pensamiento).
Dejo al frío estremecerme
con su viento seco.

Emprendo mi camino de vuelta
cuando comprendo
que o será él
o seré yo





(ya a salvo y en la calidez
seremos nosotros
en un contraste
de escala más amplia).

Sonrío.

Entre las luces de la noche
y como dolida nostalgia,
me abro paso entre el hielo y los besos
de un otoño cada vez más desnudo.







Wednesday, November 5, 2025

Historia de otoño


Camino junto a ti por el sendero trazado del bosque de otoño. Nos acompañan los crujidos de las hojas por las que nos abrimos paso en el silencio.

- Cómo cuesta crecer - te digo.
- El mundo y nuestras expectativas pueden cambiar en un suspiro.

Seguimos nuestro paso con una parsimonia resignada. Miro tus ojos azules como el cielo de la tarde y tu cabello castaño como las hojas alrededor nuestro y también a nuestros pies.

- Lo más doloroso del duelo es la remoción de lo que creímos era la seguridad. Es tal vez ese sentimiento lo que distingue al duelo de cualquier otro sentimiento negativo: la sensación permanente de estar perdidos y ser vulnerables.
- ¿Qué se aprende de esto? 
- Pues que si sueltas tus apegos y tus expectativas, tu vida cambiará de manera radical.

Nos quedamos de nuevo en silencio y sólo el eco de nuestros pasos resonando en el bosque permiten sospechar nuestra presencia en él.

- En una capa más profunda (y más sutil), se trata de aprender a vivir con el dolor. El dolor es parte inherente del camino; resistirse a él es como resistirse a vivir. 
- ¿Pero y qué pasa con la felicidad?
- ¿Qué pasa con la felicidad?
- Pues... que quiero ser feliz.
- Serás también feliz.
- ¿Pero por qué debería sufrir?
- ¿Y por qué no?
- ...

Nos detenemos por un instante ante el breve y majestuoso sonido del tibio viento de la tarde entre los árboles y a través de las hojas. Respiramos profundo el petricor intensificado por la brisa. Algo sobre el viento y la previa conversación trae al corazón un sentimiento profundo y doloroso... parecido a la súbita comprensión de que ese precioso instante, tan precioso como era y como todos los demás instantes, iba a terminar.

Retomamos el camino y subimos una colina. Nos abrimos paso entre los árboles y vemos de frente a la Luna llena y enorme en medio del cielo casi nocturno. Hablamos entonces de la belleza de la Luna, del poder inconmensurable de su brillo cíclico y de la belleza también de comprender que todo se trata, justamente, de ciclos. 

- ¿Entonces, sufrir está bien?
- Tan bien como ser feliz.
- ¿Qué toca ahora?
- Aceptar que la vida se trata de crecer, hundirse, hundirse más, salir de ahí, crecer y crecer más. Y crecer hasta el infinito sabiendo que la felicidad es el camino, incluso en las sombras.
- ¿Algo así como un salto de fe?
- ...
- ¿No te parece tremendo estar vivo?
- Es lo máximo. 
- ¿Y después?
- Imagino que no saber también es parte del encanto.
- ¿No te da miedo?
- Montones. Pero o lo vivimos con miedo o nos sentamos en la duda y la incertidumbre... y no vivimos.

Hicimos una breve pausa de nuestra conversación para contemplar el pasaje que nos rodeaba. Por un momento, fue sólo el viento y nuestra respiración.

- ¿Qué tan a menudo amas, Susana?
- Tan a menudo como el corazón me lo permite. Y te amo.
- Tú amas infinito.
- Es hermoso lo que me dices. Pero me pierdo muy a menudo.
- No pasa nada. Yo puedo esperar. Vale la pena esperar un ratín por el infinito.

Bajamos la colina del brazo y con la Luna llena a nuestras espaldas. De fondo, y entre la brisa de la noche incipiente y las hojas de los árboles, sonaba (por sugerencia mía y con tu dulce paciencia mediante) "Harvest Moon", en la voz de Jane Birkin.

Salimos del bosque con una sensación hermosa de felicidad y un poco de tristeza. "Tal vez ese pequeño sazón del sinsabor es, en consecuencia, lo que hace que los momentos buenos sean tan valiosos", me dices.

"El encanto del contraste", respondo yo.


Wednesday, October 29, 2025

Ausencia

Comienzo mi día. Por la mañana abro mis ojos, o a veces me levanto antes de siquiera despertar y me muevo con los ojos dormidos, atemorizados de la inminente luz del día. Poco a poco me hago a mi rutina, ducha, desayuno -mi infaltable café-, perfume y computador. Sonrío. Todo está tranquilo.

Es ahí, en ese momento (que es cualquier minuto del día diáfano), es cuando el dado gira y se siente de pronto como el peso de la niebla espesa en una tarde silenciosa. Duele, como una luz súbita temprano en la mañana; como agua congelada de pronto sobre mi pecho desnudo; como agua hirviendo en la boca, y como falla repentina del sistema. 
Todo junto.

No sé cómo fue que aprendí a vivir con el dolor lacerante de tu ausencia tan absoluta
(pero si te soy honesta, probablemente no haya aprendido -ni aprenda jamás- a vivir con el dolor lacerante de tu ausencia absoluta).

Y aunque el día día está rodeado de pequeños momentos que me recuerdan a ti y que en la melancolía se conviertan en recuerdo y dolor (ya sea por las heridas que aún duelen o, peor aún, por la aflicción enorme de recordar el brillo de tus ojos semicerrados al levantarte para darme un beso en contraste con tus ojos semicerrados, sin brillo alguno, y el de tu piel sin calor el último día que acaricié tu piel).

Y aunque muchas más veces de las que quisiera pensarlo lloré por causa tuya, es en tus brazos que aún quisiera refugiarme cuando, en mi dolor de niña y hecha un ovillo, es tu olor y tu afecto lo que me falta.

Racionalmente y desde el corazón lo entiendo todo, desde tu vida hasta tu partida.
Racionalmente, y desde el corazón, acepto todo. Tu vida y mis heridas.

Sé con la certeza absoluta de una línea que atraviesa mi cuerpo desde mi frente hasta mi bajo vientre, que cada acto fue porque no supiste mejor. También eras una niña asustada, y de demonios mucho más grandes de lo que jamás lograré imaginar.

Gracias por no pasarme esos demonios; tal vez no hubiese podido construir fortaleza en absoluto si hubiese tenido que llevar tu carga.

Quiero que sepas que estoy bien siempre. O casi siempre.
Y cuando no estoy bien, sé que volveré a estarlo en la rueda finita que es la vida.

Prometo por ti no seguir tu camino, porque tú querías que llegara mucho más lejos y porque se lo debo a mi estirpe y a mí misma.

Con 19 años habitando el reino que te acoge desde que decidiste abandonar este, 
Mamá, 
te quiero y te perdono.


Tuesday, October 28, 2025

Héctor Noguera.

Debo haber crecido con la imagen de Héctor Noguera iluminando la pantalla de la tarde, cuando volvía del colegio y mis padres preparaban la cena. En distintos roles, vi a una misma cara convertida con una facilidad camaleónica en mil personas distintas a lo largo de los años y las distintas teleseries que ofrecía cada temporada.

De todos sus personajes, empero, uno de los más impactantes para mí fue el rol de Melquíades, Rey de los Gitanos. Tal vez porque su diáfana sonrisa y su sólido carisma lo convertían en la perfecta figura del Rey amoroso, compasivo y firme que guiaba a su pueblo con nobles principios.

Evidentemente, el andamiaje también convergía de manera importante con otra historia, la de otro Melquíades, también un rey gitano que, con la incidentalidad de un aleteo de mariposa, se llevó a Macondo con los vientos del olvido y del amor, para no volver a repetir la historia de la estirpe Buendía sobre la Tierra.

Mientras leía a Melquíades y su llegada a Macondo con trozos de hielo, con una sonrisa rejuvenecida y con daguerrotipos que enseñaba a otros a interpretar, imaginaba a Noguera interpretando a la perfección al personaje a través de las letras de Gabriel García Márquez... Y en la natural convergencia emocional, soñaba también con mi amado Aureliano (en la vida real, con otro nombre, hablándome de Tagore) con su melancólica mirada y atrapado por Meme, cuyo triste destino fue el aleteo de otra mariposa que desató la revolución de un continente entero.

Héctor fue también una figura providencial en mis años universitarios. Agobiada por una cantidad extrema de libros, atendí a una representación que el actor realizaría de La Vida es Sueño (para poder asentarlo mejor antes del inminente examen del día siguiente). Ahí, vi su capacidad camaleónica llevada al extremo a través de la interpretación de Clotaldo, Rosaura y de los reyes Basilio y Segismundo. Deconstruyó la obra con exquisita delicadeza y llevó al público por un mundo de altos y bajos imaginarios de tal magnitud, que ni un estornudo se oyó en el silencio absorto y atiborrado de aquel auditorio. Llevé su magia también a mi examen, que aprobé con observaciones positivas puntualmente del libro que Noguera representó.

Una niñez en las aventuras de todos sus personajes, un Melquíades conectado a mi libro favorito de toda la vida y su talento descomunal resultaron en una evidente admiración y un tremendo cariño por un ser humano que parecía flotar. Y así fue como lo vi cuando tuve la única oportunidad de verlo en persona y casi de casualidad caminando por una calle del Barrio Bellavista. Iba conversando con un amigo de camino a un club cuando en dirección opuesta y por la misma vereda, lo vi. Hicimos contacto visual y empecé a sonreír en incredulidad. Ahí, caminando hacia mí, estaba el Rey Melquíades, el hombre mayor de ojos azules y perfecta sonrisa. Recuerdo haber abierto los brazos en señal evidente, y de vuelta su sonrisa y la devolución del gesto. Justo antes del abrazo, le dije "juro que lo siento, pero es que te amo". Soltó una carcajada y me dio el anhelado abrazo. 

No intenté detenerlo más allá ni contarle la historia de mi tremenda admiración, no venía al caso. Solté el abrazo en una enorme emoción y ambos seguimos nuestro camino... y si lo recuerdo bien, todavía reía cuando se fue por su lado.

Hoy, justo un día antes de contar otra tragedia, supe que mi Rey Melquíades dejó este mundo. 
Las noticias hablaban de un delicado estado de salud, tal vez por una fiebre en los Médanos de Singapur.

Héctor, Rey, Melquíades, 
Si alguna vez sientes que no puedes soportar la soledad que hay en la muerte, por favor, vuelve a Macondo.
Las mariposas amarillas te mostrarán el camino.


Friday, October 24, 2025

Mi Dragona

Mucho se habla de no huir de los propios demonios y de confrontarlos, pero poco se habla del cómo. Como me muevo entre la metacognición y la epistemología de mis propios procesos emocionales (creedme, es tortura más que arrogancia), me gustó la idea de contar mi camino.

En algún punto, la premisa de confrontar en lugar de huir se volvió para mí como un mantra. Empecé a buscar en el fondo de mis demonios, su mensaje. Tal vez por eso elegí a la más impactante por la ira descomunal que era capaz de liberar como punto protector final: Mi "Dragona". Cuando logré darle nombre y forma, visualicé a Dragona, literalmente, con forma de dragón; roja, con una cadena alrededor del cuello que colgaba en el último eslabón destruido (símbolo de su incontenible fuerza), y capaz de destruirlo todo a su paso. 

Cuando finalmente logré aceptar la existencia de Dragona y me permití le di un espacio, pude calmarla. Observé su mensaje: Dragona aparecía cuando mis límites habían sido sobrepasados de tal manera, que lo único que quedaba para conservar mi individualidad era defenderla (y por ende, defenderme) con toda la agresividad posible.

Ya cuando comprendí su función, logré domarla

No fue tarea fácil; para poder efectivamente dejar de acudir a ella, debía reforzar mis límites, y para ello, debía descubrir qué NO quería (y en consecuencia, aprender lo que quería). Así fue como establecí que no quiero en mi vida a gente irreflexiva o no dispuesta a cambiar; que quien no se mira con honestidad se vuelve tarde o temprano una carga; y que me gustan las palabras intencionadas y las intenciones verbalizadas. 

Y así fue como Dragona jubiló (o eso creí xD). La imaginé por mucho tiempo reducida a la más remota torre de mi castillo interior. Solía pensar (cuando aún estaba activa) que cada vez que me enojaba con ira desatada, la dejaba salir a alimentarse, pero que cada vez que "se alimentaba", quedaba yo con un resabio amargo, de culpa, de sentir que había otras formas así no las conociera en esos momentos. La última vez que estallé, me prometí no volver a hacerlo. Nadie se merecía el daño que mi Dragona era capaz de hacer, ni siquiera yo. Así empecé mi camino de descubrirla, y fue con el paso del tiempo y el progreso en mi camino de conocerla que me di cuenta de que los límites eran su alimento, y que, satisfecha de bienestar, ella se mantenía tranquila.

Recientemente y por un gatillante externo, mi Dragona quiso romper su torre para atacar. Y el límite enmarcado para alimentarla (protegerla) fue tan grande, que no sólo no rompió su torre, sino que salió de la misma con calma y por primera vez vi a mi Dragona, ya liberada de su propio peso.

Mi Dragona, mi demonio, no era realmente un demonio; se trataba de una Guardiana mutada por el abuso. La última prueba, en la que logré controlar el profundo deseo de estallar, se tornó en el momento que me hizo descubrir que mi Guardiana (mi Dragona liberada) es una mujer mordaz, incisiva y con límites claros; reflejo defensivo y categórico del mismo ingenio que poseo en mi buen humor.

Mi Dragona, mi querida Dragona, era simplemente (¡y ni más ni menos!) una Guardiana amplificada por mi historia. Y está bien. Mi Dragona, mi querida Guardiana, soy yo.

Creo que esa es la clave de este aprendizaje y de esta reflexión que ahora escribo: Ser capaces de mirar en nuestros demonios, que son en verdad Guardianes amplificados, de una manera gentil y sobre todo comprensiva, nos permitirá abrazarlos e integrarlos a nuestra historia no como enemigos o sombras, sino como protectores que en algún momento se vieron obligados a mutar para ayudarnos a sobrevivir.

Así que gracias, Demonios del Ser;
Gracias, Guardianes del Ser,
por ayudarme a sobrevivir
y enseñarme quién soy. 




Wednesday, October 22, 2025

La trama, más que el desenlace


Camino por Madrid en tu compañía,
mi mano en tu cintura 
(copiando a tu mano en la cintura mía).
A paso lento, como bostezando,
como quien besa el barrio al irlo pisando,
como quien sabe que cuenta con la tarde entera
sin nada más que hacer que acariciar aceras.

Y sin planearlo tú, acaso,
como quien sin quererlo va y lo hace,
te vi cambiar tu paso hasta ponerlo en fase,
en la misma fase que mi propio paso...

Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener,
entrar y salir de fase...
Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama, más que el desenlace.

Fue un salto ínfimo, disimulado,
un mínimo cambio de ritmo, 
apenas un paso cambiado;
y dos cuerdas que resuenan 
como un mismo número en distintos dados
(o el paso exacto de los soldados).
Como dos focos intermitentes,
súbitamente, así, sincronizados.

Dos paseantes distraídos
han conseguido que el reloj de arena
de la pena pare, que se despedace,
y así seguir el rumbo que el viento trace.

Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener,
entrar y salir de fase...
Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama, más que el desenlace.

Ir por ahí como en un film de Éric Rohmer,
sin esperar que algo pase.
Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama, más que el desenlace.

Te vi cambiar tu paso hasta ponerlo en fase,
en la misma fase que mi propio paso...

Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama, más que el desenlace.
¡Amar la trama más que el desenlace!


Camino por Madrid en tu compañía...

Tuesday, October 21, 2025

Seis churros y un chocolate.

Esperaba en la fila de la churrería de la esquina a que la gente avanzara. Delante de mí, discutían sobre lo que elegirían cuando ya fuera su turno un hombre de unos 70 años y una mujer de unos 40.
 
No hubiese prestado atención a ninguno de los dos de no haber sido porque noté que los zapatos de la chica eran de una tela idéntica al resto de su atuendo (un vestido muy corto y una chaqueta ligera). Los zapatos no parecían tener suela, por lo que eran literalmente pedazos de tela a juego atados a sus pies. Me fijé en su pelo, todo enmarañado y recogido en una cola; en su cara cansada y en su gesto blando. El hombre iba relativamente bien vestido, por lo que el vínculo de padre e hija me pareció improbable. 

Como venía yo hambrienta y me tocaba además compartir mis churros, revisé en la puerta del local cuál era la que más me convenía de entre las opciones disponibles: 

Tomé mi decisión al paso que la fila avanzaba. Por fin, le tocó a la pareja delante de mí.

- ¿Qué os pongo?
- 6 churros y un chocolate pequeño.
- ¿Rellenos? Serían 12 €.
- No. De los simples.
- Ah, ¿una bolsa pequeña para compartir?
- No, seis churros de los simples. Y un chocolate pequeño.

La vendedora pareció perpleja por unos segundos. La fila seguía acumulándose, por lo que figuró pronto qué hacer.

- Pues... en ese caso serían 1,75 € por los churros y 2 € por el chocolate.

El hombre sacó unas monedas de su hucha y luego se giró a la mujer con la que vino.

- ¿Tienes 20 céntimos?

La mujer sacó de su bolsillo unas monedas pequeñas. Entre ambos entonces, pagaron a la dependienta, recibieron su pedido y procedieron a comerlo en una de las mesitas de espera dentro del local.

Llegó mi turno y pedí mi porción. Me uní a la espera en la mesa del lado. La pareja no hablaba, sólo comían en silencio con sus cuerpos muy próximos entre sí. En un punto preciso, vi que la mujer reclinaba su cabeza y una lágrima recorría su cara y caía por la punta de su nariz. Él se acercó un poco más y la acarició por la espalda bajando hacia sus caderas y derrière. 

Sentí un escalofrío de asco mientras escuchaba cómo él le prometía que todo estaría bien, que él la protegería y que ella sólo debía acompañarlo a su piso que estaba cruzando la calle. 

Pensé en las cientos de veces en que mi posición vulnerable me puso en manos de depredadores de distinto tipo, y cómo mi inconsciencia me había llevado a distintos caminos de autodestrucción. 
Pensé en la fragilidad de esa mujer y en sus frágiles zapatos de trapo. Me pregunté si su camino era consciente e inevitable y por eso las lágrimas, o si era inconsciente y las lágrimas no eran más que un grito de socorro de lo más profundo de su ser.

Los vi finalizar su chocolate ya varios minutos después de tener mi pedido en mis manos. 
Lo vi insistirle disimuladamente a que lo acompañara, cobrándole su parte por haber saciado su hambre.
Los vi irse juntos, cruzar la calle y perderse en una esquina.

Llevé mis churros a casa y se los entregué a mi compañero.
- ¿Por qué tardaste tanto, vida?
- Perdón, cielo, me perdí
(o más bien, vi a alguien perderse, pensé).
- No pasa nada. ¡Comamos, que se enfrían!
- Creo que pasaré de momento, mi barriga se siente extraña.

Me fui a dormir esa noche sin ninguna clase de apetito. Abrazada pero ausente, pensé en que nunca antes había entendido mejor el costo relativo de la vida, o el precio que hay que pagar a veces por tener seis churros y un chocolate.


Monday, October 20, 2025

Iris...

 

And I'd give up forever to touch you,
'cause I know that you feel me somehow.
You're the closest to Heaven that I'll ever be,
and I don't wanna go home right now.

And all I can taste is this moment,
and all I can breathe is your life,
and sooner or later, it's over
I just don't wanna miss you tonight...

And I don't want the world to see me
'cause I don't think that they'd understand;
when everything's made to be broken,
I just want you to know who I am.

And you can't fight the tears that ain't coming
or the moment of truth in your lies.
When everything feels like the movies
yeah, you bleed just to know you're alive!

And I don't want the world to see me
'cause I don't think that they'd understand;
when everything's made to be broken,
I just want you to know who I am.


Wednesday, October 15, 2025

Demons

It's the eternal recurrence 
of your eternal existence
(maybe in different clothes,
or wearing a different perfume
or a different face).

It's the eternal trigger in my guts 
(hence, in my mind, in my tongue 
or the eternal everything
with all at once).

It's the unforgettable film
played over and over again in my head
of a labyrinth with no endings 
corners all alike,
and a Minotaur's breathing
loudly in my neck.

It's all the faces,
all the scenarios, 
all the moments 
and all the monsters
that I replay to erase.

The regrets,
the what ifs,
the guilt and the pain
bawling in the indifference,
grieving to the indolence,
rankling at the mocking
and all the energy that was spent
(as if it was ever worth)
in meaningless ones.

That's the it.
The demons.
The ones that,
once angels
(what an eye•rony!)
are now fallen from grace,
because the Deity didn't understand
that for It to exist,
it was required the it.


Monday, October 6, 2025

Harvest Moon


Come a little bit closer,
hear what I have to say:
Just like children sleeping,
we could dream this night away.

But there's a Full Moon rising,
let's go dancing in the light ✨ 
we know where the music's playing,
let's go out and feel the night...

Because I'm still in love with you,
I want to see you dance again.
Because I'm still in love with you,
on this Harvest Moon.

When we were strangers,
I watched you from afar;
when we were lovers,
I loved you with all my heart...

But now it's getting late
and the Moon is climbing high,
I want to celebrate!
See it shining in your eyes...

Because I'm still in love with you,
I want to see you dance again.
Because I'm still in love with you,
On this Harvest Moon...


Friday, October 3, 2025

El arte de soltar

Hace muchas eternidades, tuve sentimientos muy profundos y confusos por alguien imposible. 

Y bien, como era imposible, secretamente, creé un arco que me permitiera saber de él de una forma menos explícita. Mis métodos, para mí sutiles, eran en verdad de una inocencia abrumadora. Presa de mis emociones, probablemente fui ajena a que me evidencié muchas más veces de las que podría haber notado en ese momento.

Para bien o para mal, en algún momento la situación llegó a un punto cúlmine en el que él (mi dulce, amadísimo amado de aquel entonces) tomó las riendas de la situación y me escribió de manera inesperada el siguiente mensaje.

Querida pequeña:

Los tiempos que culminan, aunque sean una convención de los hombres, dejan algo de nostalgia. Básicamente por quienes ya no están. Sin embargo, debemos hacernos de ellos cada día para que no desaparezcan de nuestra memoria.

No sé por qué te digo esto, creo que sólo porque sí.

Quise, en ese momento, pensar que su dulce y amoroso mensaje no era dirigido, que se equivocaba, que no podía ser para mí o referirse a aquello en esas líneas. Pero a partir de entonces tomó él las riendas de la situación, y el arco que supuse abierto en algún momento para poder explorar se cerró con tanta dulzura y sutileza como en mi corazón se abrió. Y estuvo bien. Él guarda, por su respeto a mis sentimientos y a los límites establecidos, uno de los lugares más sagrados de mi corazón y es uno de mis más grandes maestros de vida al día de hoy.

A veces, más que buscar respuestas, es importante soltar. 
A veces, más que seguir intentando alimentar una burbuja real o imaginaria que nuestro ego pueda necesitar, es importante llegar a la raíz y al por qué intentamos alimentarla.

Ahí, 
en esos saltos, 
en esos riesgos, 
en esa zona de profunda incomodidad, 
ahí está el crecimiento. Y también las respuestas.

No sé por qué escribo esto. 
Creo que sólo porque sí.




Thursday, October 2, 2025

New light ✨

 


I'm the boy in your other phone,
lighting up inside your drawer home all alone;
pushing 40 in the friend zone
We talk and then you walk away every day.

Oh you don't think twice 'bout me,
and maybe you're right to doubt me but...

But if you give me just one night,
you're gonna see me in a new light.
Yeah, if you give me just one night
to meet you underneath the moonlight.

Oh, I want a take two,
I wanna break through,
I wanna know the real thing about you;
So I can see you in a new light...

Take a ride up to Malibu,
I just wanna sit and look at you (look at you!).
What would it matter if your friends knew?
Who cares what other people say anyway?

Oh we can go far from here,
and make a new world together, babe...

'Cause if you give me just one night,
you're gonna see me in a new light.
Yeah, if you give me just one night
to meet you underneath the moonlight.

Oh, I want a take two,
I wanna break through,
I wanna know the real thing about you;
So I can see you in a new light...

Yeah, if you give me just one night,
you're gonna see me in a new light.
Yeah, if you give me just one night
to meet you underneath the moonlight.

What do I do with all this
What do I do with all this
Love that's running through my veins for you?


Wednesday, October 1, 2025

La Partida

Puede que con el tiempo me olvide de tus rasgos
(puede que ese sea incluso una ventaja de mi súper poder inútil; mal que mal, así como mientras más dentro de mi corazón, más tendré la capacidad de recordar la precisión de un rostro; mientras más distante del alma, más ajena también se volverá la precisión de la memoria);

puede que también me olvide de tus ademanes
(ese pequeño guiño de soslayo acompañado de la inflexión de tu voz cuando aterrizas o concluyes una idea; tu sonrisa al conectar nuestro sentido del humor; tu gesto de frustración cuando eras confrontado contigo mismo y tu rostro pacífico de aceptación porque finalmente sabías que, con tus defectos y tus defectos, tenías un lugar en mi vida);

tal vez, con algo de suerte, me olvide de tu voz
(porque también tú, en su momento, la olvidaste... como yo a la mía cuando me rehusé a soltarte);

e incluso, quizás, me olvide del olor de tu perfume mezclado con el de tu piel cada vez que sentí la calidez de tu cuerpo sosteniendo al mío
(qué hermosamente olfativo me resultaba tu registro genético como puente para que cruzaran Canales Azules en mi dirección).

Me olvidaré, sin duda, del peso de la emoción que ahora llevo en mis hombros
(lo bueno de las emociones es que efectivamente tienen un lugar temporal en el corazón, por más que lo invadan).

Y definitivamente, me olvidaré de los sentimientos que me impregnaron -primero por empatía y luego por simpatía- que adolecías en un rotundo, pero profundamente elocuente silencio
(qué difícil es odiar, o incluso estar enojado, cuando uno puede ver a través de la vida).

No olvidaré, sin embargo, las lecciones
(porque vaya que aprendí algunas);

los puentes que decidí construir para mi vida desde ti, y el amplísimo espectro que eso representa
(verás, sólo en capas más profundas es que uno toca realmente las heridas... sólo en capas realmente profundas es que uno puede mirar las conexiones hacia quién es).

Lo que no olvidaré son las semillas que 
(en mi corazón y con tu tierra) 
sembré, 

y que potencié y coloreé para convertir en escritos
(porque esta vocecita que entre paréntesis escribe -y que en esta oración subordinada confiesa cuán presente está en todo momento-, retrataba instantes y sensaciones mientras sucedían, y supo retenerlos para traerlos a estas líneas).

Lo que no olvidaré jamás
(y no por ti)
es mi propia capacidad de amar.




Tuesday, September 30, 2025

Un mejor lugar.

Ayer volví a ejercitar después de varias semanas de no hacerlo.

Entre una neumonia que se quedó más tiempo del debido y una lesión en mi mano que también tomó un largo tiempo de recuperación, me vi de alguna manera forzada a la quietud física.

Y bien, el ejercicio no sólo me dejó al borde del desmayo (en una situación que definitivamente no ameritaba tal respuesta), sino que también dejó bastante en claro que mi mano sigue bastante delicada y que, tal vez inconscientemente, he creado mecanismos de compensación para no moverla con la normalidad de siempre (lo que llevaría al descubrimiento de que el dolor sigue ahí).

Hablé sobre ambas cosas con mi mejor amiga -una mujer más sabia de lo que llegaré a ser yo en todas mis vidas- y me dijo que por un lado el daño pulmonar y la recuperación subsecuente se traducen en un cansancio más allá de lo "normal" para una actividad física cualquiera; y que por otro lado mi mano requiere de una revisión; pero incluso en el caso de que se trate de un simple esguince, la recomendación es seguir con un movimiento contenido que permita crear resiliencia.

Así que la respuesta es la de siempre:
La única manera de liberarse del dolor, es transitarlo.

Por lo tanto, el ejercicio debe continuar y también la movilidad (controlada y segura) para recuperarme.

(He, tras terminar de escribir estas últimas tres líneas, literalmente suspirado. 
Viene a mi cabeza el segundo más importante mantra luego del evidente:
Es el cuerpo el que nos da el aviso, y sólo cuando estemos preparados, enfrentaremos lo que haya que enfrentar. Y bueno, hoy me tocó)

Suspiro
(otra vez).

Hoy, en el último día de Septiembre, he conectado cabos para dar respuesta a uno de los gatillantes más profundamente enraizados que poseo (y que se activó de manera inesperada hace poco tiempo):

Primero, evidentemente, fue mi cuerpo en una sensación pesada de tristeza. 
Luego, y casi por casualidad, ver y saber del responsable indirecto de este gatillante.
Más tarde, rumiar con el gatillante (sin descubrir, hasta ese momento, su raíz), pensando angustiada qué tan básica, prescindible, reemplazable y nada soy (en suma, el miedo a ser intrascendente para la gente que elijo querer).

Finalmente, tras conversar con otra persona (también una de las más sabias y amadas almas en mi vida), pude encontrar la paz entre el párrafo que escribo a continuación:

You know what you went through, how hard it was to choose the light and how tough it is to fight the darkness in each decision you make, action you take or word you pronounce. And because of this, because you choose to resist the madness, the malice, the bitterness of the world to make the latter a better place, you’re made of true gold. And what a disappointment to observe that what glittered in the other was just an illusion. It was not into them, but into you: a reflection of you when you’re by their side,

...y el descubrimiento de que, incluso sin la reafirmación y desde el supuesto del miedo (básicaprescindiblereemplazableynada), no pasa nada. 

¿Qué tal si lo soy?
¿Qué tal si soy lo que temo?
Pues eso. Lo soy. No pasa nada.

El miedo (o el dolor que está escudado en el miedo) viene de una raíz distinta, tampoco voluntaria ni de quien lo gatilló ni de los que programaron ese gatillante. 

Cada quien, realmente, hace lo que puede con lo que tiene.

Ahora bien, el proceso de recuperación del alma -y con esto conecto a la primera parte de mi escrito- sigue el mismo patrón de recuperación que el de la salud física:

La única manera de liberarse del dolor, es pasar a través de él.
Si eres capaz de hacer eso, tanto dentro como fuera,
te encontrarás en un mejor lugar
dentro de ti mismo y
everywhere else.

Y es gracias a esta máxima que uno puede descubrir su propia profundidad.

Me tocó esta vez enfrentar el dolor y atravesarlo para mirar en mis sombras (y cuando menciono las sombras no sólo me refiero al dolor que sentí en el camino, sino que también al daño que infligí cuando intentaba desesperadamente huir del dolor mismo y mi miedo a ser todo aquello que no quería ser).

Y bueh, tal vez me falte otro poco que desenredar para finalmente descubrir que, debajo de todo ese enredo, soy todo y también no soy más que un montón de átomos cuya mezcla dio como resultado a esta mujer que piensa con oraciones subordinadas todo el tiempo.

Un ángel y un monstruo; una diosa y un demonio.
Y me gusta así.


Hora de ejercitar =)


Monday, September 29, 2025

Parque Forestal

El verde de los árboles meciéndose parsimoniosamente en esa tarde de verano me llevó, como un deja vu dentro de otro, a los miles de momentos en que ese exacto punto de la ruidosa ciudad se convirtió en testigo de las principales pérdidas de mi vida.

Fue ahí, en ese parque, que mi primer amor se llevó mi primer beso y mi corazón unos meses después, cuando se casó con la que fue mi mejor amiga.

Ahí, en ese parque, lloré la pérdida abrupta de mis seres más queridos; todos por suicidio, muchos sin dar ni remotamente una explicación.

En ese parque fue que recibí la noticia de que mi padre me había desheredado y se había ido con una mujer más joven que el menor de mis hermanos.

En ese parque recibí la nefasta llamada que me anunciaba que mi contrato laboral cesaba en medio de una de las peores crisis de desempleo del país.

Y es hoy, ahora mismo, cuando sufro una última pérdida: Aquí, en la sensibilidad dormida del golpe recibido mil veces en el mismo punto, veía alejarse de mí al antisocial de turno con mi último tesoro: mis almendras confitadas en cianuro. 

La concha de su madre, ahora pasaré de ser uno más en mi tradición familiar a uno más que perdió su libertad para siempre.


Sunday, September 28, 2025

When the party's over.


Don′t you know I'm no good for you?
I′ve learned to lose you, can't afford to.
Tore my shirt to stop the bleedin',
but nothin′ ever stops you leavin′.

Quiet when I'm comin′ home and I'm on my own.
I could lie, say I like it like that, like it like that way...

Don′t you know too much already?
I'll only hurt you if you let me.
Call me friend, but keep me closer,
and I′ll call you when the party's over

Quiet when I'm comin′ home and I'm on my own.
I could lie, say I like it like that, like it like that way...

But nothin' is better sometimes
once we′ve both said our goodbyes.
Let's just let it go,
Let me let you go.

Quiet when I'm comin′ home and I'm on my own.
I could lie, say I like it like that, like it like that way.


Saturday, September 27, 2025

Encuentro fortuito.

Hoy, por primera vez tras una total eternidad, te volví a ver en el andén del tren.

No me costó reconocerte pese a que caminabas delante de mí. Tu pelo, más largo que nunca, estaba sostenido por un listón rosa, en amplio contraste con tu masculina y prominente barba.

Siempre fuiste de una apariencia peculiar.

Caminé detrás de ti en silencio y sin saber si aproximarme a saludarte o sólo dejarte pasar. La última vez que te vi, también de espaldas, decidiste mantener esa posición para que no pudiera ni siquiera mirarte. No era fácil para ninguno de los dos; mientras tú mantenías toda la distancia física que podías para establecer tu distancia emocional (o el profundo dolor de un vínculo aún existente), yo me enfrentaba, a través de tu postura, a mí misma y a la persona que había decidido ser tras romperse todo entre nosotros.

No parece haber sido hace demasiado tiempo, y a la vez, fue una vida entera previa a un ridículamente literal (en la mayoría de sus formas) renacer: Presa de mis emociones como no volví a estarlo nunca más, reventaba y orientaba mis más crueles palabras contra tus más vulnerables heridas, todas a la vez. 

Por dos años soporté. 
Soporté a través de mi propia falta de límites, mi caminar cauteloso sobre terreno minado, y por sobre todo, soporté por mi miedo a perderte. Por alguna razón que mi yo del presente no logra ni medianamente a dimensionar, mi yo de entonces veía en ti todas las respuestas. 

¿Y sabes qué? Mi yo de entonces tenía razón, ahora que lo reflexiono.
Tú tenías todas las respuestas.

Quizás deba darle a aquella mujer (que sostenía el último atisbo de ingenuidad de mi ser) el crédito que merecía; buscó a través de ti, desesperadamente, las llaves de su propio corazón. Y a través de ti y esa última herida que te causó (de la que se hizo totalmente responsable), forjó finalmente su llave maestra.

Seguí caminando mientras miraba tu espalda y preguntándome qué hubiese sido de mí si jamás nuestros caminos (que eran ya absolutamente improbables) se hubiesen encontrado. O si por alguna razón que no hubiese comprendido entonces (o que hubiese comprendido desde mis infinitas carencias del ayer) alguno de los dos hubiese dicho que no.

(Y ahí entro a otra capa de mí mientras sigo caminando, as above, so below. De no haberte conocido y de no haber entrado al más oscuro de los infiernos de tu mano, tampoco hubiese conocido la fuerza y profundidad de mi sagrada humanidad.

Y no, amor, no es arrogancia re•conocerse desde la verdad).

Miré de nuevo tu listón rosa. Pensé en lo proporcionales que son el dolor y el amor. Tal vez por eso significaste tanto. Sólo un amor como el que sentí por ti pudo romperme lo suficiente para aprender a vivir desde la consciencia y no desde la emoción.

Por un breve momento contemplé la idea de hablarte, de saber quién eras tras las mismas eternidades vividas por tu lado. Imaginé tus ojos azules sonriendo y actualizándome de tu vida, de tus crecimientos, de tus amores y desdenes. Imaginé incluso, por un breve momento, el sabor de tu lengua mientras me pregunté si sabrías igual. Y también pensé, por un breve momento, si era acaso medianamente posible que volviéramos ser tan eternos como alguna vez, y entre lágrimas, nos prometimos ser.

Por sobre todo, me pregunté si habrías vivido un despertar similar al mío.

Miré de nuevo tu listón rosa y sonreí.

Quien yo era en aquel ayer, esa increíblemente alegre mujer que daba la bienvenida a todo en su vida con una sonrisa y sin cuestionamientos, no supo reconocerte cuando te conoció. Pero gracias a lo que ella vivió contigo, me dio ese poder a mí. 

Seguiste caminando hasta la puerta del tren que había acabado de detenerse y subiste. Miré la hora y tomé mi teléfono para escribir un mensaje: "Llegaré tarde, perdí mi tren, lo siento! :)".

Si hay algo que le debo a esa mujer que atravesó el infierno, es la capacidad de comprender a ciencia absoluta que hay caminos que ni por curiosidad hay que recorrer.

Si hay algo que le debo a esa mujer que atravesó el infierno, es protección.

Seguí mi camino sin mirar más en tu dirección. 
Más vale tarde
que nunca.

Friday, September 26, 2025

Bar stories: Susy

 Bar Stories: Susy.

I ran into Susy one rainy night, sitting on the sidewalk at the corner of the bar where I worked.

We'd seen her a couple of nights before, in the area where the drag queens were working. It wasn't surprising; the drags didn't mess around and, at knifepoint, they would scare off any depraved fucker who tried to cross lines.

That evening, however, Susy was alone. I had opened the door to show that the place was still open, and there I saw her curled up in tears. I approached her in my schoolgirl outfit from that shift and spoke to her:

"Hi hun, what are you doing here at this hour?"
"I have nowhere else to go."
"Are you cold? Are you hungry?"
"Yes."
"Come with me, let's go."

I took her to the bar. I introduced her to the girls, made her some tea, and gave her my snack while the others helped her dry off and change. She told me her name was Susana (I don't remember her last name) and that she was 19 years old (which wasn't obvious at all, but she confirmed with her ID).

"I have nothing more to offer you, but if you want to work here, you're welcome."
"Yes, I do."
"Yeah, the first thing you have to learn here is that you set the limit. You don't have to do anything you don't want to do. Everything else goes until you say no."

We handed her a little skirt, and she started working right then. That night, Susy accompanied the clients who invited her for drinks (with a commission for her) while she engaged them in conversation. The first night, Susy left half-drunk and happy with about fifty thousand pesos. She paid for a place to sleep that night, and the next day (and all the following days) she returned to the local to continue working.

Over time, we learned about Susy's plight. At 15, she had her little daughter, who was taken away from her by the courts. Her little one was her main motivation to put her life in order and get her back. Susy would often tell us how she dreamed of travelling with her girl and pictured the two of them getting on a plane for the first time to see the world together.

We became her family. Viviana, our Mamurri, soon took her in and welcomed her like a daughter, and like mother and daughter, Susy and Viviana were seen everywhere together. Wherever Mamurri went, Susana was right behind her watching her ass, and Vivi, for her part, protected Susy like a lioness in heat from any degenerate who wanted to overstep her bounds.

About six months passed. Susy earned good money, had regular customers who came to see her alone and spent the afternoon in her company, drinking heavily. We all loved her; she was the darling of Don Vicho, the owner of the establishment, who even gave her a contract as a housekeeper so she could pay her taxes and obtain the necessary documents to reclaim her little girl. Susy smiled genuinely when she returned from seeing her. She visited her as often as possible and always brought the drawings and crafts her little girl made for her. The coffee table in Vivi's house became a sanctuary for Susy's daughter's gifts.

She worked tirelessly and arrived at the bar every day wearing her best smile. She never had a private encounter, but even from the private room, we could hear her laughter as soon as she arrived at the bar. When getting drunk, Susy would become ten times funnier and more charismatic. She was a crazy ass... she never sat still! Always laughing and jumping from one side to the other. Since she was also tiny, having her in the restaurant was like having the joy of a little girl weaving her way through the tables. 

One day, Don Vicho helped me get back to the city from the capital because I was short on money, and I took the bus straight to my dad's house. I was there when Mecha called me from the store:

"Monse, girl, there's a huge drama going on here."
"Shit, what happened?"
"We're having a wake for Susy."

I dropped the dishes I was washing. I heard Mecha say, "Susy killed herself," before I put down the phone and headed to the bar.

Don Vicho then told us that on that day, Susy had happily gone to present her contract with half a year of contributions to the court to prove a fixed income and address, and then she found out that her daughter had left for Spain that day with her new adoptive family.

Vivi found Susy hanged in her house, hanging lifeless from the stairs.
In her pocket, neatly folded, was a notebook sheet with a drawing of a plane and a little girl and an older girl inside it, hugging each other and wrapped in a heart.

Homesick

Homesick  (How meta) The moment is already gone, running faster than ourselves  (or even our awareness of it); the people that Life brought ...