Tuesday, September 30, 2025

Un mejor lugar.

Ayer volví a ejercitar después de varias semanas de no hacerlo.

Entre una neumonia que se quedó más tiempo del debido y una lesión en mi mano que también tomó un largo tiempo de recuperación, me vi de alguna manera forzada a la quietud física.

Y bien, el ejercicio no sólo me dejó al borde del desmayo (en una situación que definitivamente no ameritaba tal respuesta), sino que también dejó bastante en claro que mi mano sigue bastante delicada y que, tal vez inconscientemente, he creado mecanismos de compensación para no moverla con la normalidad de siempre (lo que llevaría al descubrimiento de que el dolor sigue ahí).

Hablé sobre ambas cosas con mi mejor amiga -una mujer más sabia de lo que llegaré a ser yo en todas mis vidas- y me dijo que por un lado el daño pulmonar y la recuperación subsecuente se traducen en un cansancio más allá de lo "normal" para una actividad física cualquiera; y que por otro lado mi mano requiere de una revisión; pero incluso en el caso de que se trate de un simple esguince, la recomendación es seguir con un movimiento contenido que permita crear resiliencia.

Así que la respuesta es la de siempre:
La única manera de liberarse del dolor, es transitarlo.

Por lo tanto, el ejercicio debe continuar y también la movilidad (controlada y segura) para recuperarme.

(He, tras terminar de escribir estas últimas tres líneas, literalmente suspirado. 
Viene a mi cabeza el segundo más importante mantra luego del evidente:
Es el cuerpo el que nos da el aviso, y sólo cuando estemos preparados, enfrentaremos lo que haya que enfrentar. Y bueno, hoy me tocó)

Suspiro
(otra vez).

Hoy, en el último día de Septiembre, he conectado cabos para dar respuesta a uno de los gatillantes más profundamente enraizados que poseo (y que se activó de manera inesperada hace poco tiempo):

Primero, evidentemente, fue mi cuerpo en una sensación pesada de tristeza. 
Luego, y casi por casualidad, ver y saber del responsable indirecto de este gatillante.
Más tarde, rumiar con el gatillante (sin descubrir, hasta ese momento, su raíz), pensando angustiada qué tan básica, prescindible, reemplazable y nada soy (en suma, el miedo a ser intrascendente para la gente que elijo querer).

Finalmente, tras conversar con otra persona (también una de las más sabias y amadas almas en mi vida), pude encontrar la paz entre el párrafo que escribo a continuación:

You know what you went through, how hard it was to choose the light and how tough it is to fight the darkness in each decision you make, action you take or word you pronounce. And because of this, because you choose to resist the madness, the malice, the bitterness of the world to make the latter a better place, you’re made of true gold. And what a disappointment to observe that what glittered in the other was just an illusion. It was not into them, but into you: a reflection of you when you’re by their side,

...y el descubrimiento de que, incluso sin la reafirmación y desde el supuesto del miedo (básicaprescindiblereemplazableynada), no pasa nada. 

¿Qué tal si lo soy?
¿Qué tal si soy lo que temo?
Pues eso. Lo soy. No pasa nada.

El miedo (o el dolor que está escudado en el miedo) viene de una raíz distinta, tampoco voluntaria ni de quien lo gatilló ni de los que programaron ese gatillante. 

Cada quien, realmente, hace lo que puede con lo que tiene.

Ahora bien, el proceso de recuperación del alma -y con esto conecto a la primera parte de mi escrito- sigue el mismo patrón de recuperación que el de la salud física:

La única manera de liberarse del dolor, es pasar a través de él.
Si eres capaz de hacer eso, tanto dentro como fuera,
te encontrarás en un mejor lugar
dentro de ti mismo y
everywhere else.

Y es gracias a esta máxima que uno puede descubrir su propia profundidad.

Me tocó esta vez enfrentar el dolor y atravesarlo para mirar en mis sombras (y cuando menciono las sombras no sólo me refiero al dolor que sentí en el camino, sino que también al daño que infligí cuando intentaba desesperadamente huir del dolor mismo y mi miedo a ser todo aquello que no quería ser).

Y bueh, tal vez me falte otro poco que desenredar para finalmente descubrir que, debajo de todo ese enredo, soy todo y también no soy más que un montón de átomos cuya mezcla dio como resultado a esta mujer que piensa con oraciones subordinadas todo el tiempo.

Un ángel y un monstruo; una diosa y un demonio.
Y me gusta así.


Hora de ejercitar =)


Monday, September 29, 2025

Parque Forestal

El verde de los árboles meciéndose parsimoniosamente en esa tarde de verano me llevó, como un deja vu dentro de otro, a los miles de momentos en que ese exacto punto de la ruidosa ciudad se convirtió en testigo de las principales pérdidas de mi vida.

Fue ahí, en ese parque, que mi primer amor se llevó mi primer beso y mi corazón unos meses después, cuando se casó con la que fue mi mejor amiga.

Ahí, en ese parque, lloré la pérdida abrupta de mis seres más queridos; todos por suicidio, muchos sin dar ni remotamente una explicación.

En ese parque fue que recibí la noticia de que mi padre me había desheredado y se había ido con una mujer más joven que el menor de mis hermanos.

En ese parque recibí la nefasta llamada que me anunciaba que mi contrato laboral cesaba en medio de una de las peores crisis de desempleo del país.

Y es hoy, ahora mismo, cuando sufro una última pérdida: Aquí, en la sensibilidad dormida del golpe recibido mil veces en el mismo punto, veía alejarse de mí al antisocial de turno con mi último tesoro: mis almendras confitadas en cianuro. 

La concha de su madre, ahora pasaré de ser uno más en mi tradición familiar a uno más que perdió su libertad para siempre.


Sunday, September 28, 2025

When the party's over.


Don′t you know I'm no good for you?
I′ve learned to lose you, can't afford to.
Tore my shirt to stop the bleedin',
but nothin′ ever stops you leavin′.

Quiet when I'm comin′ home and I'm on my own.
I could lie, say I like it like that, like it like that way...

Don′t you know too much already?
I'll only hurt you if you let me.
Call me friend, but keep me closer,
and I′ll call you when the party's over

Quiet when I'm comin′ home and I'm on my own.
I could lie, say I like it like that, like it like that way...

But nothin' is better sometimes
once we′ve both said our goodbyes.
Let's just let it go,
Let me let you go.

Quiet when I'm comin′ home and I'm on my own.
I could lie, say I like it like that, like it like that way.


Saturday, September 27, 2025

Encuentro fortuito.

Hoy, por primera vez tras una total eternidad, te volví a ver en el andén del tren.

No me costó reconocerte pese a que caminabas delante de mí. Tu pelo, más largo que nunca, estaba sostenido por un listón rosa, en amplio contraste con tu masculina y prominente barba.

Siempre fuiste de una apariencia peculiar.

Caminé detrás de ti en silencio y sin saber si aproximarme a saludarte o sólo dejarte pasar. La última vez que te vi, también de espaldas, decidiste mantener esa posición para que no pudiera ni siquiera mirarte. No era fácil para ninguno de los dos; mientras tú mantenías toda la distancia física que podías para establecer tu distancia emocional (o el profundo dolor de un vínculo aún existente), yo me enfrentaba, a través de tu postura, a mí misma y a la persona que había decidido ser tras romperse todo entre nosotros.

No parece haber sido hace demasiado tiempo, y a la vez, fue una vida entera previa a un ridículamente literal (en la mayoría de sus formas) renacer: Presa de mis emociones como no volví a estarlo nunca más, reventaba y orientaba mis más crueles palabras contra tus más vulnerables heridas, todas a la vez. 

Por dos años soporté. 
Soporté a través de mi propia falta de límites, mi caminar cauteloso sobre terreno minado, y por sobre todo, soporté por mi miedo a perderte. Por alguna razón que mi yo del presente no logra ni medianamente a dimensionar, mi yo de entonces veía en ti todas las respuestas. 

¿Y sabes qué? Mi yo de entonces tenía razón, ahora que lo reflexiono.
Tú tenías todas las respuestas.

Quizás deba darle a aquella mujer (que sostenía el último atisbo de ingenuidad de mi ser) el crédito que merecía; buscó a través de ti, desesperadamente, las llaves de su propio corazón. Y a través de ti y esa última herida que te causó (de la que se hizo totalmente responsable), forjó finalmente su llave maestra.

Seguí caminando mientras miraba tu espalda y preguntándome qué hubiese sido de mí si jamás nuestros caminos (que eran ya absolutamente improbables) se hubiesen encontrado. O si por alguna razón que no hubiese comprendido entonces (o que hubiese comprendido desde mis infinitas carencias del ayer) alguno de los dos hubiese dicho que no.

(Y ahí entro a otra capa de mí mientras sigo caminando, as above, so below. De no haberte conocido y de no haber entrado al más oscuro de los infiernos de tu mano, tampoco hubiese conocido la fuerza y profundidad de mi sagrada humanidad.

Y no, amor, no es arrogancia re•conocerse desde la verdad).

Miré de nuevo tu listón rosa. Pensé en lo proporcionales que son el dolor y el amor. Tal vez por eso significaste tanto. Sólo un amor como el que sentí por ti pudo romperme lo suficiente para aprender a vivir desde la consciencia y no desde la emoción.

Por un breve momento contemplé la idea de hablarte, de saber quién eras tras las mismas eternidades vividas por tu lado. Imaginé tus ojos azules sonriendo y actualizándome de tu vida, de tus crecimientos, de tus amores y desdenes. Imaginé incluso, por un breve momento, el sabor de tu lengua mientras me pregunté si sabrías igual. Y también pensé, por un breve momento, si era acaso medianamente posible que volviéramos ser tan eternos como alguna vez, y entre lágrimas, nos prometimos ser.

Por sobre todo, me pregunté si habrías vivido un despertar similar al mío.

Miré de nuevo tu listón rosa y sonreí.

Quien yo era en aquel ayer, esa increíblemente alegre mujer que daba la bienvenida a todo en su vida con una sonrisa y sin cuestionamientos, no supo reconocerte cuando te conoció. Pero gracias a lo que ella vivió contigo, me dio ese poder a mí. 

Seguiste caminando hasta la puerta del tren que había acabado de detenerse y subiste. Miré la hora y tomé mi teléfono para escribir un mensaje: "Llegaré tarde, perdí mi tren, lo siento! :)".

Si hay algo que le debo a esa mujer que atravesó el infierno, es la capacidad de comprender a ciencia absoluta que hay caminos que ni por curiosidad hay que recorrer.

Si hay algo que le debo a esa mujer que atravesó el infierno, es protección.

Seguí mi camino sin mirar más en tu dirección. 
Más vale tarde
que nunca.

Friday, September 26, 2025

Bar stories: Susy

 Bar Stories: Susy.

I ran into Susy one rainy night, sitting on the sidewalk at the corner of the bar where I worked.

We'd seen her a couple of nights before, in the area where the drag queens were working. It wasn't surprising; the drags didn't mess around and, at knifepoint, they would scare off any depraved fucker who tried to cross lines.

That evening, however, Susy was alone. I had opened the door to show that the place was still open, and there I saw her curled up in tears. I approached her in my schoolgirl outfit from that shift and spoke to her:

"Hi hun, what are you doing here at this hour?"
"I have nowhere else to go."
"Are you cold? Are you hungry?"
"Yes."
"Come with me, let's go."

I took her to the bar. I introduced her to the girls, made her some tea, and gave her my snack while the others helped her dry off and change. She told me her name was Susana (I don't remember her last name) and that she was 19 years old (which wasn't obvious at all, but she confirmed with her ID).

"I have nothing more to offer you, but if you want to work here, you're welcome."
"Yes, I do."
"Yeah, the first thing you have to learn here is that you set the limit. You don't have to do anything you don't want to do. Everything else goes until you say no."

We handed her a little skirt, and she started working right then. That night, Susy accompanied the clients who invited her for drinks (with a commission for her) while she engaged them in conversation. The first night, Susy left half-drunk and happy with about fifty thousand pesos. She paid for a place to sleep that night, and the next day (and all the following days) she returned to the local to continue working.

Over time, we learned about Susy's plight. At 15, she had her little daughter, who was taken away from her by the courts. Her little one was her main motivation to put her life in order and get her back. Susy would often tell us how she dreamed of travelling with her girl and pictured the two of them getting on a plane for the first time to see the world together.

We became her family. Viviana, our Mamurri, soon took her in and welcomed her like a daughter, and like mother and daughter, Susy and Viviana were seen everywhere together. Wherever Mamurri went, Susana was right behind her watching her ass, and Vivi, for her part, protected Susy like a lioness in heat from any degenerate who wanted to overstep her bounds.

About six months passed. Susy earned good money, had regular customers who came to see her alone and spent the afternoon in her company, drinking heavily. We all loved her; she was the darling of Don Vicho, the owner of the establishment, who even gave her a contract as a housekeeper so she could pay her taxes and obtain the necessary documents to reclaim her little girl. Susy smiled genuinely when she returned from seeing her. She visited her as often as possible and always brought the drawings and crafts her little girl made for her. The coffee table in Vivi's house became a sanctuary for Susy's daughter's gifts.

She worked tirelessly and arrived at the bar every day wearing her best smile. She never had a private encounter, but even from the private room, we could hear her laughter as soon as she arrived at the bar. When getting drunk, Susy would become ten times funnier and more charismatic. She was a crazy ass... she never sat still! Always laughing and jumping from one side to the other. Since she was also tiny, having her in the restaurant was like having the joy of a little girl weaving her way through the tables. 

One day, Don Vicho helped me get back to the city from the capital because I was short on money, and I took the bus straight to my dad's house. I was there when Mecha called me from the store:

"Monse, girl, there's a huge drama going on here."
"Shit, what happened?"
"We're having a wake for Susy."

I dropped the dishes I was washing. I heard Mecha say, "Susy killed herself," before I put down the phone and headed to the bar.

Don Vicho then told us that on that day, Susy had happily gone to present her contract with half a year of contributions to the court to prove a fixed income and address, and then she found out that her daughter had left for Spain that day with her new adoptive family.

Vivi found Susy hanged in her house, hanging lifeless from the stairs.
In her pocket, neatly folded, was a notebook sheet with a drawing of a plane and a little girl and an older girl inside it, hugging each other and wrapped in a heart.

Thursday, September 25, 2025

Historias de café: La Susy.

A la Susy la conocí una noche de lluvia sentada en la vereda de la esquina del café donde yo trabajaba. 

La habíamos visto ya hacía un par de noches en el área donde se ponían las travestis a trabajar. No era de extrañarse, las travas no se andaban con cosas y a cuchillo limpio ahuyentaban a cualquier depravado que se quisiera pasar de listo con ellas.

Esa noche, sin embargo, la Susy estaba sola. Yo había abierto la puerta para mostrar que el local seguía funcionado y ahí la vi hecha un ovillo llorando. Me acerqué a ella con mi trajecito de colegiala de ese turno y le hablé:

- ¿Mi amor, qué estás haciendo a esta hora por acá? 
- No tengo dónde ir.
- ¿Tienes frío, tienes hambre?
- Sí.
- Vamos.

La llevé al local. Le presenté a las chicas y le preparé un té y le di mi colación mientras las demás le ayudaban con ropita para secarse y cambiarse. Me dijo que se llamaba Susana (su apellido no lo recuerdo) y que tenía 19 años (que no se le notaban por ninguna parte pero que me confirmó con su carné).

- No tengo más que ofrecerte, pero si quieres trabajar, eres bienvenida.
- Sí quiero.
- Ya, aquí lo primero que hay que aprender es que el límite lo pones tú. No tienes que hacer absolutamente nada que tú no quieras. Todo es válido hasta que digas no.

Le pasamos una faldita y empezó a laburar ahí mismo. La Susy acompañó esa noche a los clientes que la invitaban a tomar tragos (con comisión para ella) mientras ella les metía conversa. La primera noche la Susy se fue medio ebria y feliz como con cincuenta mil pesos. Se pagó un lugar donde dormir esa noche, y al día siguiente (y todos los demás) volvió al local a seguir trabajando. 

Con el tiempo nos enteramos del drama de la Susy. A los 15 años tuvo a su hijita que le fue arrebatada por la justicia. Era ella su motivación principal para poner su vida en orden y recuperarla. La Susy nos contaba que soñaba con viajar con su niña y que ambas se subieran a un avión por primera vez para conocer el mundo juntas.

Nos convertimos en su familia. La Viviana, nuestra Mamurri, se la llevó al poco a vivir con ella y la acogió como a una hija y como madre e hija que se volvieron, la Susy y la Viviana andaban juntas en todas. Donde la Mamurri iba, la Susana estaba detrás cuidándole el culo, y la Vivi por su parte protegía a la Susy como leona en celo de cualquier degenerado que quisiera sobrepasarse con ella.

Pasaron unos seis meses. La Susy ganaba buena plata, tenía clientes fijos que la iban a ver sólo a ella y que pasaban la tarde en su compañía a base de puro trago. Todos la queríamos un montón y era la regalona de don Vicho, el dueño del local, quien hasta le hizo un contrato como asesora del hogar para que pudiera pagar imposiciones y tener sus papeles en orden para recuperar a su niña. La Susy sonreía genuinamente cuando volvía de visitarla. La iba a ver tan a menudo como le era posible y siempre se traía los dibujitos y manualidades que su niñita hacía para ella. La mesita de café de la casa de la Vivi se convirtió en el santuario de los regalitos de la hijita de la Susy.

Trabajaba sin descanso y llegaba maquillada con su mejor sonrisa todos los días. Jamás hizo un privado, pero hasta desde el privado escuchábamos su risa cuando llegaba al local. No bien empezaba a embriagarse, la Susy se ponía diez veces más chistosa y más carismática. Era "la poto loco", ¡no se quedaba quieta nunca!, siempre riendo y saltando de un lado a otro. Como era además menudita, tenerla en el local era como tener la alegría de una niña abriéndose paso por entre las mesas. 

Un día cualquiera don Vicho me ayudó a volver a la ciudad desde la capital porque me quedé sin plata, y del bus me pasé directo a la casa de mi papá. Ahí estaba cuando me llamó la Mecha desde el local:

- Monse, hueona, hay un tremendo drama acá.
- Mierda, ¿qué pasó?
- Estamos velando a la Susy.

Se me cayeron los platos que estaba lavando. Alcancé a oír a la Mecha decir "la Susy se mató" antes de soltar el teléfono y dirigirme al café. 

Don Vicho nos contó entonces que ese día la Susy se había ido feliz a presentar su contrato con medio año de imposiciones a la justicia para demostrar ingreso y domicilio fijos, y que ahí mismo se enteró de que su niña se había ido ese día a España con su nueva familia adoptiva. 

La Vivi encontró en su casa a la Susy ahorcada, colgando inerte de las escaleras.

En su bolsillo, doblada primorosamente, una hoja de cuaderno con el dibujo de un avión y una niñita pequeña y otra más grande dentro, abrazadas y envueltas en un corazón.


Tuesday, September 23, 2025

Kiss me


You and I,
we're not like anybody else.
Hold me tight,
'cause you don't want nobody else.

I'm lost in you,
I'm lost and I can't get away from you.
I'm lost in you,
even found, I would still find my way to you.

So kiss me like you never have before,
who cares if anyone's here?
Kiss me like we own this floor...
Kiss me while my body moves with yours,
tonight's ending is nowhere near,
You're my desire. Give me more.

Let's take a ride
(nobody has to know where to),
Just you and I
(let's keep this secret for us two).

I'm lost in you,
I'm lost and I can't get away from you.
I'm lost in you,
even found, I would still find my way to you.

So kiss me like you never have before,
who cares if anyone's here?
Kiss me like we own this floor...
Kiss me while my body moves with yours,
tonight's ending is nowhere near,
You're my desire. Give me more.

So kiss me.
Nobody's here,
so kiss me

Pull me closer, kiss me longer,
whisper you want me to stay.
The night is young,
let's have some fun before the time is put to waste.

So kiss me like you never have before!
Who cares if anyone's here? Nobody's here!
Kiss me like we own this floor (this floor)
Kiss me while my body moves with yours 
(with yours)
Tonight's ending is nowhere near 
(nowhere near)
You're my desire. Give me more...


Sunday, September 21, 2025

Alineación estelar.

Como haikú de antaño cayendo por la naturaleza
(Sombra en el aire, 
lágrimas celestiales.
¡Lluvia en la noche!)
se despide sagrada la última noche de verano.

El otoño se asoma cual perfecto milagro
con la belleza de una Luna Nueva en un cielo estampado;
(y una Luna Roja dentro, huella de un dolor silente),
desde un paraíso gélido entre lagos y montañas
a bordo de un equinoccio un 22 a las 19:19,
un eclipse solar del futuro,
y en la nostalgia complaciente de un beso de Abril.

El pasado está dicho,
el presente corre
(en el aquí y el ahora);
el futuro es un gato encerrado en una caja.

¿Cuál es el tiempo para hacer realidad 
el ser y el estar
si no el hoy?

¿Cuál es el regalo,
si no es el presente?


De momento, y sin respuestas, sólo cierro los ojos,
acurrucada en el perfecto milagro
de un abrazo que me permite ser frágil.


Del futuro...
del futuro se ocupará el regalo.






Saturday, September 20, 2025

Recuerdos odoríferos.

A modo de autoconfesión, escribo esto por las escasísimas posibilidades que tengo de volver a vivirlo jamás.

Me acabo de poner el pijama de la temporada y no sé si es la mezcla de todos los perfumes, desodorantes y detergentes, más condiciones específicas de materiales alrededor y algún porcentaje de humedad, pero he llegado a un olor que sentí por última vez a los 16 años.

Era una época que englobaba mucho: El conocer a mi primer amor y una cirugía de apendicitis; un Bach con su "Air" en un disco titulado "Meditation" (referencia a Massenet); un cuaderno con una foca de grandísimos ojos oscuros (chiste interno); un perfume de Ralph Lauren y otro de Giorgio Armani; libros con páginas quebradizas llenas de filosofía junto a una guitarra trovadora; la voz y la complejidad deliciosa de uno de mis primeros maestros; una hermosísima gata siamesa de ojos azules que me cuidaba como a su vida (mi primera alma gemela); una sensación enorme de simpleza (pese al caos), y la infinita inocencia de una niña complaciente en medio de su adolescencia (¡qué tremenda bandera roja, mirada en perspectiva!).

Escribo ahora mismo envuelta en el olor de mi pijama que me traslada a tiempos distintos, como los que describí hace no mucho desde una o dos melodías. 

Tal vez es momento de pensar•me desde los sentidos (curioso, aunque los recuerdos vienen en forma de imágenes, el sentido que los evoca es raramente visual). 

¿Será que lo próximo que recuerde será desde el tacto con (y en memoria de) una caricia?
¿Y el gusto, lo será también de un sabor nostálgico? ¿O tal vez se trate de la familiaridad de un beso?

Lo que no dudo ni mínimamente, es que el sentido de la vista será el último en evocar algo (si llega siquiera a presentarse en absoluto).

Me duermo acurrucada en mí misma y entre nostalgias odoríferas de momento (será definitivamente una noche de autoexploración olfativa). 

Choche.



Friday, September 19, 2025

Trying to make it simple.

Podría decirte las capas de mi corazón que se abrieron 
y todas las llaves que tuviste (y que te di).

Podría confesarte cada uno de los momentos 
que me hicieron mirarte con ojos distintos.

Podría hacer tres odas más a tu sonrisa 
y a tus pupilas dilatadas cuando me miras.

Podría escribir diez ensayos a tu nombre
(y probablemente, de todos modos los escriba).

 
P             
e        
r    
o
||
a cambio, simplemente
(y también dulcemente),
humedeceré mis manos en la fuente prohibida 
me acercaré a ti y acariciaré tu cuello,
te besaré suavemente en los labios,
miraré tus ojos, cerraré los míos
y me fundiré en tu abrazo
(no sin antes recordarte
cuánto te amo).


Thursday, September 18, 2025

Alpine sketch

Quise empezar esta entrada con el nombre de la melodía que la inspira. 

Recuerdo haberla oído por primera vez a inicios de 2019, aún ajena a todo lo que venía por delante. Me hipnotizó la cadencia de la melodía en piano, y más profundamente, el sonido casi magnético detrás.

Es una melodía simple y breve que me encontré por accidente mientras buscaba música que me permitiera concentrar durante mis noches de estudio. Intentando averiguar más del autor, me di cuenta de que es un artista de música electrónica, y que de alguna manera logré converger y encontrarme con esa melodía (de entre todas las que no me hubiesen llamado la atención de esa forma), muy única del artista, en un punto muy específico de mi propia historia. El más pequeño aleteo de esa mariposa no me hubiese llevado jamás a esa simple y breve melodía en el momento que la escuché y me entregué a ella.

Simple y breve era también todo lo que yo era, en tardes de invierno que me permitían aún usar sandalias y vestido en un Hemisferio Norte más amable, o donde adolecía de la bendición de no saber ni entender nada.

Pero el mundo se da vuelta en lo que dura una melodía cuando esta sabe llegar al corazón, especialmente si se torna en una voz específica, un momento puntual, una caricia que (cerrados los ojos y mucho tiempo después disfrutada) se siente aún en la piel como un tesoro de la memoria, y una o dos frases que tuvieron la capacidad de dar vuelta el mundo interior sin ninguna posibilidad de retornar al estado anterior... como esta melodía.

Simple y breve fue todo lo que vino ese verano
(aunque para ser honesta, fue sólo breve.
A partir de ahí, ya nada fue simple.
Pero lo agradezco infinitamente).

La melodía siguió sonando, pero con otro significado. Ya no era para concentrarme: en algún punto, se volvió un llamado a la nostalgia de una historia que cambió mi vida para siempre; en otro, un remanso para que reposara el alma dolida; en la actualidad, un hito divisorio del tiempo y del ser, y ahora, mientras la escucho en este preciso instante, un puente -de nuevo nostálgico- para somorgujarme en el sentimiento que evoca y traerlo, torpemente, a las presentes líneas.

Simple y breve es la melodía, las miles de historias, las millones de vidas, y las infinitas posibilidades que cada -simple y breve- decisión convierte en un camino sin retorno natural, sólo intencionado (por la variable del tiempo), y complejizado por nuestra francamente infinita capacidad de tornar todo gatillante emocional en un prejuicio, una dificultad y una ruta de desplome para casi cualquier tipo de relación.

¿Qué sensaciones se despiertan cuando pienso en lo que pudo haber sido si nada de lo que viví hubiese pasado? ¿Agradezco a la experiencia lo suficiente como para saber que, devastadora como fue, fue también indispensable?

Aún más osadamente,
¿Qué sentimientos se despiertan si pienso ahora en qué sería de mí si no hubiese dejado ir o si no me hubiese ido yo? ¿Qué hubiese(mos) hecho de haber sabido que era ese el último día, la última vez?

Finaliza la melodía en una nota inconclusa.
Como esta.

Wednesday, September 17, 2025

What game shall we play today?


Look around you, my people
If you look, then you will see how to love.
Life is paradise altogether!
What game shall we play today?

Man just wants to be happy
Cast off things that shouldn't be, set him free,
Life is paradise altogether!
What game shall we play today?

There's a way you can find it,
It's within you, can't you see? Find the truth, 
it's not impossible, altogether!
What game shall we play today?

Now, here we are, all together!
Free to have and do and be, what we see;
for the first time, all together!
What game shall we play today?

Tuesday, September 16, 2025

Complejidad I. Manifiesto pacifista de moral pendular.

Creo que pocas situaciones revelan con tanta simpleza y claridad la naturaleza de cada ser humano como los coches de choque (o autitos chocadores). En ellos, sin demasiado filtro ni conflicto, cada jugador despliega de la forma más honesta y libre sus intenciones tanto para con los demás como para sí mismo. Así, podemos ver todo tipo de personas (y básicamente, sus más naturales instintos) en una práctica casi científicamente controlada: los padres aventureros, quienes, con más buenas intenciones que materia gris, suben a sus crías al entretenimiento sin considerar el riesgo; los grupos mixtos de adolescentes/adultos muy jóvenes, que con más o menos acierto, despliegan sus galanteos en un juego de ires y venires y acosos (del tipo "te maltrata porque le gustas"); los que juegan según las reglas y chocan para reírse; los que están decididos a evitar a todo el mundo porque genuinamente les interesa disfrutar del viaje; y, finalmente, los  malnacidosdesconectadosenfermosdelacabezasinterapiasincerebrosinunagotadeempatía que, sin trama, argumento o siquiera comprensión de lo que hacen, atacarán a todo el que vean, especialmente a los más frágiles.

Dejaría al lector adivinar cuál es la categoría que más desprecio, 
pero cuando se trata de gatillamiento de emociones, 
reconozco que me vuelvo un poco evidente:
a los últimos los quemaría vivos.
Por fortuna, se ven muy poco.

Sunday, September 14, 2025

Culpa.

Me despierto algo confundida en una casa que me toma unos segundos reconocer. En lo que recupero mis sentidos, llega a mi nariz el olor a tocino mientras a mis oídos el sonido agitado de una cocina. 

Me duele todo el cuerpo. 
Tanto, que me cuesta moverme en un inicio. 
Mi cabeza se siente reventar. 
El ruido de las sartenes acentúa el retumbar interno y el olor a tocino me provoca ganas de vomitar.

Me logro incorporar y me toco la frente. 
Siento humedad y veo mi mano con sangre.

Como puedo, me pongo de pie y me dirijo a la cocina. 
Ahí está Pablo, mi mejor amigo de la infancia.

- ¡Buenos días! - me dice, y me da un beso en la boca.

No termino de asimilar lo que acaba de hacer y continúa:

- El desayuno estará listo en 10 minutos. Ve a darte una ducha que aquí te espero con todo listo.

Más confundida que antes me dirijo al baño, no sin antes notar que tiene arañazos en la cara.

Anoche celebramos mi despedida con todos nuestros amigos en casa de Pablo. Tras meses de preparación sin descanso, diré adiós a Chile pasado mañana para dar la bienvenida a mi trabajo soñado en Florencia. Pablo me dejó alojar en su casa mis últimas dos semanas en el país en lo que me deshice de mi departamento. La despedida fue tremendamente emocionante, llena de lágrimas y con un poco más de alcohol de la cuenta. ¿Será que me excedí y le di señales equivocadas?

Ya en el baño, me paro frente al espejo y veo mi cuello y pecho con moratones. Alrededor de una de mis areolas veo pequeñas líneas rojizas muy definidas, marcas indudables de un mordisco. De mi vagina, que arde de dolor, sale un liquido blanco que cae por mis muslos.

Empiezo a temblar y a respirar agitada. 
Temo desmayarme. 

Pablo ha sido mi mejor amigo desde kindergarten. Sabíamos todo sobre el otro; fue mi compañero de cuarto por 5 años y conoció cada una de mis aventuras y desventuras. Me sabía perdida, pero siempre me ofreció su amor, su comprensión y su empatía sin pedir nada a cambio. Jamás lo vi de forma distinta que como un hermano... Tal vez porque tanto bienestar y seguridad contrastaba con el caos emocional que era y en el que crecí. Nunca lo vi de forma distinta porque pensar en perderlo era diez veces más devastador que arriesgarme a tener todo lo que siempre soñé para mi vida, junto a él.

Entro en la ducha y dejo que el agua corra. Empiezo a frotar mi cuerpo cuando siento un dolor profundo y lacerante en mi ano al contacto. Vuelvo a ver sangre. Me hago un ovillo y abrazo mis rodillas, mientras dejo que el agua corra y se confunda con mis silenciosas lágrimas.

"¿Qué hice?", pienso.

Pierdo rotundamente la noción del tiempo. Creo que me desmayo mientras las gotas de la ducha, como lluvia, empapan mi cuerpo desnudo.

Vuelvo a mí con la voz de Pablo mientras golpea la puerta:

- ¿Lisa? ¿Todo bien?

Recuerdo el olor del tocino y vomito. Recobro la respiración apenas y respondo en la voz más calma que puedo:

- Sí, perdona, es que está rica el agua.
- No pasa nada. Ven pronto, que se enfrían los huevos.

Mi cabeza empieza a trabajar a toda velocidad. 

Pablo era un chico extremadamente dulce, venido de una familia llena de amor. Un buen estudiante, solidario y comprometido. Todos lo querían y en cada grupo social que se desenvolvía, era valorado. Todos habíamos oído historias sobre él, pero siempre se trataba de las ex locas, las resentidas, las que lo trataron mal o las que buscaban aprovecharse de su impecable situación social y reputación. 

No quiero pensar en lo evidente. 
Pero debo pensar en lo evidente.

Pablo golpea la puerta con un poco de impaciencia.

- ¡Lisa! Necesito usar el baño. 
- Ya salgo - respondo, en un piloto automático completamente desconectado. 

Salgo de la ducha y me seco rápido. Pablo y yo crecimos juntos, así que nos vimos desnudos cien veces sin que jamás fuese un problema. Ahora no quiero que me mire. Me envuelvo en la toalla y abro antes de que Pablo (que suena más impaciente) siga golpeando la puerta.

- ¡Al fin! Gracias, mi gatita preciosa - dice, y lo acompaña con otro beso en los labios.

Reprimo el impulso del vómito que viene inminente. Respiro profundo y oculto las lágrimas que vienen por reflejo con el vómito que reprimí.

- Voy a vestirme. 
- ¡Ve! - responde en tono alegre. - Yo ya comí algo porque no podía esperar más, pero tienes servido.

Veo que Pablo se desnuda y entra en la ducha.
Tiene arañazos también en el cuello y en la espalda.

Ya en mi habitación, examino mi cuerpo con más calma. Todo me duele. Mi vientre, especialmente, se siente dolorido e hinchado. No hay condones por ninguna parte en la habitación. Pienso en esas imágenes atroces que nos gustaba ver en secundaria de casos de gonorrea y sífilis, sin ninguna nostalgia. Me visto entre lágrimas silenciosas mientras lo escucho tararear canciones. Lo conozco tanto, que sé que está feliz y que no estará por menos de media hora en el baño.

Corro a la cocina y vomito en el fregadero. Envuelvo lo que sería mi desayuno en una servilleta y lo tiro todo a la basura. No puedo comer. Mi cabeza no tiene espacio con todo lo que proceso en esos instantes.

Me voy en dos días.  
No tengo adónde ir.
No puedo denunciar.
No puedo ni siquiera ir a un hospital, sólo me quedan dos días acá y todo se volvería demasiado engorroso.

Nadie, absolutamente nadie, me creerá. 
Nuestras historias de vida son tan distintas, que si alguien ha de ser culpado de esto, esa seré yo. 
Mi trabajo en Florencia me espera, y si fallo en mi vuelo, no sólo se vendrá abajo, sino que tendré que pasar más tiempo figurando cómo arreglármelas acá.

Escucho el agua de la ducha dejar de correr y a Pablo dejar de cantar. 
Una ola de pánico me asalta.
Tomo mi cartera a toda velocidad.

- ¡Pablo! ¡Voy a comprar al supermercado! Quiero llevarme uno de esos muffins de café que me encantan y no quiero ir a última hora y que no estén. - No se me ocurre ninguna excusa más decente que esa. 
- ¡Espera! - lo escucho gritar. Pero yo ya cerré la puerta.

Necesito tiempo para mí, para estar sola.
Camino al cementerio (que se ha vuelto, súbitamente, el único reducto humano seguro que me queda en el mundo). Está vacío.

Y está bien. 
Ahí lloro a gritos. 

Me voy en dos días y no tengo otra opción más que tolerar toda esta mierda hasta que me vaya,
porque lo acabo de perder absolutamente todo,
porque no puedo atrasar mi viaje,
porque yo decidí tomar tanto,
porque nadie me va a creer,
porque no tengo adónde ir,
porque no sé qué hacer,
y porque, tal vez,
hasta me lo merezco.

...Después de todo, siempre me han dicho que toda mi vida fui incapaz de distinguir el bien del mal.


Saturday, September 13, 2025

Acerca del dicho "La curiosidad mató al Gato"

Mucho se utiliza la popular frase "La curiosidad mató al Gato"

Sabed, señores, que la curiosidad 
no ocasionó la muerte del Gato.
La verdadera historia es que el Gato, 
en su naturaleza curiosa, quiso saberlo todo.
Por días y noches, el Gato vagó por techos y callejones,
puertas y ventanas (transparentes y negras),
buscando la verdad y buscando explicaciones.

El Gato vagó hasta los confines del más profundo abismo 
y miró sin miedo en su profundidad.
Fue en ese momento que el Gato notó que el abismo 
siempre lo estuvo mirando de vuelta.


El Gato saltó cual si hubiese visto una serpiente (o un pepino).
El Gato corrió a toda velocidad y arañó todo lo que se le cruzó.

Pero el Gato no pudo sacarse de encima la mirada del abismo.

La curiosidad no mató al Gato.
Fue algo peor: El Gato supo La Verdad.

El Gato siguió huyendo, 
intentó correr y esconderse
(pero La Verdad jamás te libera:
una vez que te atreves a verla
te vuelves su prisionero, 
su esclavo, su víctima y su rehén).

El Gato entonces tomó medidas:
Contrató un seguro de vida
y como no le pareció suficiente, 
contrató otros seis.

Pero nada era suficiente.

El Gato lamentó cada día de sus Siete Vidas
la osadía de haber visto La Verdad 
sin pensar en qué era La Verdad;
se preguntó si algún día de sus Siete Vidas,
volvería a ser sencillamente el Gato
que era antes de mirar al abismo.


El Gato empezó a ver al mundo
con una curiosidad distinta
(casi paranoica):
Podía ver con claridad
quién merecía mimos,
quién debía amarlo,
y a quién debía ignorar

(y quien ose engañar al Gato,
enfrenta aún hoy el inminente destino
de ver La Verdad a través de sus ojos).

El Gato siguió huyendo de La Verdad y del abismo, 
pero La Verdad es más rápida que los gatos, 
y el abismo es más profundo 
de lo que cualquier gato imagina.

Así que si alguna vez notas a un gato huyendo,
ten compasión de su demónico destino:
La curiosidad no mató al Gato,
pero acabó con su vida.

Friday, September 12, 2025

Orgasmo (Parte III)

"¿Lo haremos de nuevo?", me preguntas, mientras deslizas tu mano por el contorno externo de mis caderas y baja lentamente hacia mi muslo.

Te miro a los ojos. 
Esos ojos que inicialmente no fui capaz de mirar y que poco a poco, con el tiempo, cautivaron cada fibra de mi ser. 
Tus pupilas están dilatadas.  Recuerdo el día que las vi así por primera vez y noté en tu mirar lo que no eras capaz de decirme.

"No sé", te respondo con sinceridad.

Tu expresión se perturba por un segundo. De pronto, tu ceño súbitamente fruncido se relaja y lo comprendes. 

"¿Por qué?", preguntas. Por toda respuesta, invito a uno de mis mantras: "Porque sabemos tan poco, que no sabemos nada, mi vida".

"Todo lo que sabemos es lo que ha sido y lo que es", prosigo. "Si lo que quieres saber es si me gustaría, pues claro que sí. La idea de que no pase más me entristece profundamente. Pero todo el resto es enigma".

Siento cómo tu cuerpo, tenso con frecuencia, cede ante la última frase, como si de pronto toda tu implacable incertidumbre se convirtiera en una tierna certeza. 

Tu mano, que viajaba por el contorno externo de mi muslo mientras hablábamos, hace un giro en mi rodilla y se desplaza con la punta de tus dedos por la cara interna de mi muslo y aterriza en mi monte de Venus. 

Sonrío y miro tus ojos pícaros.
Acerco mi rostro al tuyo. Huelo tu cara, tu nariz, tus mejillas y tu aliento. 
Hay algo animal sobre reconocerte con más sentidos que sólo mi vista (qué sentido tan inútil se vuelve cuando aprendes a sentir). Mi respiración se profundiza mientras respiro de ti. Beso tu rostro mientras me hueles de vuelta, nariz, mejillas, boca, cuello. Te hundes en la oquedad que conecta mi cuello y mis hombros. Tu mano, inmóvil sobre mi monte de Venus, parece un visitante en duda sobre cuándo entrar, ignorante de que siempre será bienvenido.

Tu otra mano sostiene mi cuello mientras me sigues oliendo. Hay algo sobre ese dulce sometimiento que me hace desear que tengas el control absoluto, plenamente segura de que, entre tus brazos, no habrá jamás nada que temer.

Mi respiración se profundiza mientras un cosquilleo en el fondo de mí resurge. Suspiro y pronuncio tu nombre, y una nueva oleada de placer me cubre como mil besos a la vez. Mis pezones se erectan al sonido de tu nombre mientras tu mano se desplaza hacia mis areolas, no sin antes lubricar tus dedos de mi humedad para acariciarme.

No soporto de pronto mi pasividad. Me incorporo para besarte pero me detienes. Me envuelves, una mano tras mi cuello y la otra bajo mi cintura, mientras tu erección vuelve y te dispones a ser uno conmigo nuevamente.

Envuelvo tus piernas con las mías mientras me ofrezco a ti. Entras sólo un poco, pero te detengo con una tensión de mis caderas. Escapo y me quedo quieta. Te miro desafiante y sonrío. Intentas penetrarme de nuevo, esta vez más lentamente. Vuelvo a detenerte y a escapar. Sólo mi sonrisa (veo en tu mirada), te asegura que está todo bien. Toco tu cara y acaricio con la punta de mis dedos la parte posterior de tu cabeza, cuello y hombros. Siento cómo tu cuerpo se sobrecoge a mi caricia. Abro sutilmente mis piernas en un gesto de bienvenida. Esta vez, con suma cautela, introduces tu glande mientras yo modero qué tanto de ti entra.

No esperabas lo que esta acción trae. Empiezas a temblar completo, sintiendo cada centímetro de tu virilidad acoplarse a mí de una manera tortuosamente gradual, invitando (no, demandando) tu total presencia. Te beso y de paso atrapo tu labio inferior entre los míos para acariciarte con mi lengua, tan húmeda como mi sexo. Observas lo mismo que yo y no te toma demasiado tiempo tentar tu curiosidad; mueves la mano que sostenía mi cuello e introduces tus dedos, uno tras otro, en mi boca mientras besas mi cuello extendido. Retrocedo con mis caderas para ralentizar el momento. Esta vez me sonríes tú y tu mano sale de mi boca para sostener mis caderas firmemente.

"¿Sigo?", preguntas.
"¡Por favor!", respondo.

Envuelvo tus piernas con las mías mientras elevo mi pubis. Decides continuar el juego que inicié, esta vez desde la pura provocación. Me besas profundamente y me penetras lentamente. Ejerzo presión con mis piernas y cojo tus nalgas para empujarte más adentro, pero es en vano; evidentemente no puedo con tu fuerza y sólo de tu pulso depende mi placer.

Mis pezones están durísimos y tengo dificultades conteniendo el orgasmo que viene de la sola expectativa. Acaricio tu cuello y es con mi boca que te besa tan profundamente como me lo ofreces, que conecto contigo. Me detengo y respiro tu beso. Tu deseo de seguir en el beso me da lo que quiero, de pronto, te empujas hasta el fondo y siento un dolor febril. Desplazas tu mano a mi monte de Venus y mientras me sigues penetrando así de profundo, con tu pulgar estimulas mi clítoris. 

"¡Ahhhhhh!"
"¿Me detengo?"
"¡No!"

Sigues penetrándome en un ritmo estable y profundo. Llego a un orgasmo que se inicia en mi centro y me invade hasta las yemas de mis dedos... Largo, estable, como olas en marea alta. Te abrazo y me abrazas para una conexión total. Siento por tus gemidos que estás llegando también a la cima. Envuelvo la parte frontal de tu cuello con mi mano derecha y presiono, y cierras tus ojos para absorber hasta la última gota de placer que tu cuerpo produce en ese momento. Finalmente, descansas con el peso de tu cuerpo sobre el mío, y ambos podemos sentir el corazón del otro latiendo a toda fuerza.

"¿Lo haremos de nuevo?", me preguntas, con una sonrisa.
"No sé. Pero me encantaría", te respondo. Vuelves a sonreír.
"Te amo", te atreves, por primera vez, a decir.
"Te amo", respondo yo.

Nunca se trató de decirlo o no: lo supimos desde el principio. 
Nos abrazamos en desnudez de cuerpo y corazón. Hablamos de la vida, sus luces, sus sombras y su increible fragilidad. Tras todo, sucumbimos al sueño. Me envuelves en un abrazo mientras me acomodo de espaldas a ti en un perfecto (y provocador) acople.

Tu erección me anuncia que tu última pregunta será respondida antes de lo esperado.

Fin.

Wednesday, September 10, 2025

Recuerdo aleatorio.

Me gustan los días como hoy.
No tan fríos pero todavía fríos.

La sensación de un aire inmóvil en mi cara 
me lleva adentro,
a otros tiempos:
Un aire gélido y un manto blanco,
mis mejillas rosadas, mis manos rojas;
mi corazón roto
-tan roto como se podría imaginar-
y el manto blanco que, como un infierno,
me recordaba que el calor es vida
y que el frío es duelo.

No recordaba jamás 
haber sentido tanto dolor
(y no es que careciera 
de las experiencias que lo incluyeran).
Caminaba por la calle
a menos catorce grados,
mientras pensaba cómo la certeza de la muerte,
(el frío, el dolor)
me recordaba más que nunca lo viva que estaba,
(así lo dudara).

Mis manos, rojas como sangre,
ofrecían por toda protección 
una débil capa de piel 
para enfrentar los menos catorce grados.
Mis dedos sentían mil agujas
mientras mi sangre se congelaba;
pero todo dolía tanto,
que eso en verdad no dolía nada.

Recuerdo el olor de su casa,
a especias y madera,
la calidez de su cuerpo
y la certeza de su alma.

Nuestras grietas se encontraron 
y desde el dolor nos reconocimos.
Lamimos nuestras heridas
(y un poco más).
Lo amé locamente
(¡loca-mente!),
y cerrar esa puerta 
tras tanto dolor
me permitió reconocer 
la feraz bendición,
de crear desde el amor 
cuando se torna dolor y duelo.

Mi primera musa
y sus ojos azules 
como cielo en primavera;
mi primer poema
con mis ojos negros
como lago en otoño.

Me gusta recordar
todo ese dolor y todo ese amor.
Me gusta recordarlo porque
se volvió el punto de partida
para entender el amor 
desde un frente más amplio
que sólo las normales etiquetas,
y al dolor como el infierno
necesario para crecer.

Qué poema más concreto escribo 
(en realidad, es sólo prosa en verso)
a esa primera fractura
y a ese primer fracturado.
A ellos debo el amor al otoño,
el amor a mí misma,
el amor a la vida
y el amor, así.

Me gustan los días como hoy.
No tan fríos pero todavía fríos.
Me gusta sentir que vivo y que amo
por tanto como mis latidos lo permitan
y mis sentidos lo anuncien.


Tuesday, September 9, 2025

El Camino del Duelo

Me tomó más de un mes lidiar con mis sentimientos. Quizás porque desde alguna vereda impronunciable, me costaba aceptar que había puesto mi corazón en un lugar tan equivocado. 

- No puede ser... No puede ser...
- Pero es - respondía mi instinto.

Me rebelé entonces contra mí misma. Mal que mal, sobrevivir al trauma también implica un poco de paranoia. 

Nada cambió y sólo se hizo peor.

- Se comporta como un manipulador. Te usa y se avergüenza de ti a la vez. - afirmaba mi Yo Interior.
- ¡Cállate! - respondía yo, iracunda.

Me di plazos, creé excusas, razones, motivos... todo lo que me permitiera seguir ahí.

- ¿Será que estoy exagerando? - preguntaba hacia mis adentros.
- No. Has sabido reconocer las situaciones, aunque te resistas a aceptarlo. - decía mi instinto.
- ¿No podemos... intentarlo otro poco? No estoy preparada para dejar ir.
- Sólo tú decides cuánto (y cuándo) es suficiente.

Dejé que las grietas se acumularan en mi corazón. Comencé a, literalmente, sangrar. Me encontraba luchando por conciliar el sueño y despertando en medio de la noche, o tras una pesadilla (o el reconocimiento de la brutal realidad).

- Me duele - le dije a mi yo. 
- Yo sé - me respondió, maternal.
- Yo sé que sabes - dije, con una risa triste.
- Y yo también sé que sabes lo que sigue. Una vez que cruces este camino no sólo serás más fuerte; habrás terminado de comprender que tu valor no depende de lo que otros piensen de ti, sino de quién decides ser. No puedes controlar que alguien te trate así, pero sí puedes decidir qué lugar tendrá (o si tendrá un lugar en absoluto) en tu vida.

Mi cuerpo, exhausto de la utilitaria asfixia, había tomado la decisión antes que yo. Mi Yo Interior sólo esperaba por mí para que, de mi propia mano, pudiese cruzar el dolor de haber permitido que me utilizaran.

- Necesito espacio. Urgente. Ya tomé las medidas necesarias para procurármelo. - dije.
- Lamento que te sientas así. Te daré el espacio que me pides. -dijo él.

No di crédito.
Quise quemarlo.
Quise entender mal.
Fue triste verlo tan claro.
Finalmente, agradecí dejarlo ir.

Y lo que tomó más de un mes procesar en primera instancia, ya de mi mano y con una decisión tomada, se volvió un camino que -aunque doloroso- fue mucho más fácil de recorrer.



Monday, September 8, 2025

Dormirse a voluntad

Hace algo de tiempo me tocó desenterrar un texto dormido desde hace ya varios años. Como de vez en cuando navego entre el dormir mal y el no dormir (y cuando lo consigo existe siempre el riesgo de tener pesadillas, así que de vuelta al dormir mal), y ya que mi última entrada se refirió a los sueños, he decidido dejar acá el texto para no tener que desenterrarlo de nuevo (que vamos, un par de tecleos de búsqueda y la tecnología hace su resto), y de paso ayudar a otras almas insomnes (mal que mal, fue escrito con ese propósito inicial). Así que si te encontraste con esto por casualidad mientras buscabas alternativas para lidiar con el insomnio, te doy desde ya la advertencia de que en algún punto de mi vida, aderecé las recomendaciones con una pizca de mí.

Ya advertid@ de lo anterior, bienvenid@.
Ojalá esto te ayude =)

Dormirse a voluntad significa dormir sin ayuda de drogas soporíferas o hipnóticas. Lamentablemente, el uso de esta pareja medicamentosa barbitúricos-anfetaminas representa la triste suerte de muchos. Triste, porque crea una toxicomanía (hábito patológico de intoxicarse con sustancias que procuran sensaciones agradables o que suprimen algún dolor o malestar), que produce desajustes cada vez más importantes. Por el contrario, es más sano dormirse rendidos de cansancio. Esto ocurre cuando realizas una actividad que produce fatiga (no agotamiento, fatiga) o después de un ejercicio moderado. Dormirse a voluntad significa vencer el insomnio. Distingamos, eso sí, entre dos tipos de insomnio: El no poder dormir cuando uno se acuesta (o después de un primer sueño), y el despertar en medio de la noche y no lograr conciliar el sueño nuevamente.

A continuación, revisaremos varios métodos graduales para vencer el insomnio.

1. Inversión de los efectos fisiológicos del dormir


Los principales efectos del dormir son:
  • Hipnoticidad, una relajación caracterizada y generalizada de los músculos que se tornan blandos y flojos.
  • Disminución de la frecuencia respiratoria y regularización de la respiración: La respiración adquiere un ritmo lento y regular que le es característico. La respiración de una persona que duerme puede reconocerse por su sonido (o sus ronquidos xD); la ausencia de este sonido indica que la persona ha despertado y/o finge dormir (ojo con eso xD).
  • Disminución de la frecuencia cardíaca: El corazón también late en forma más lenta y regular.
Bueno, para manipular al cochino insomnio, lo que hay que hacer es transformar estos efectos del dormir en causas para ello, y engendrar el sueño (sin drogas) a partir de la instalación voluntaria de estos estados. 
 
Partamos por lo más sencillo e importante: La relajación

Bastará con estudiar tus propios estados de insomnio para descubrir que sólo puedes permanecer despierto cuando hay un músculo en tensión (un solo músculo tenso impide la hipnosis que necesitas). Puede que todo tu cuerpo se encuentre tenso, o que tus pantorrillas o músculos de la nuca estén en tensión, o que un dedo del pie esté crispado, o un puño cerrado, o que un dedo apoye con más fuerza, o que los dientes estén apretados, las cejas fruncidas, o que te estés mordiendo la lengua (no faltan los tarados que lo hacen aunque les duela xD), parpadeando, etc.

Por lo tanto, después de realizar una inspección general de tu cuerpo que asegure la hipnosis del mismo, debes buscar relajar el punto de fijación que se encuentre tenso. Hay que perseverar, ya que la tensión que causa el estado de vigilia puede desplazarse (o sea, en el intento de relajar el dedo gordo del pie izquierdo, empuñaste tu mano derecha sin darte cuenta siquiera... o bien te mordiste la lengua xD). Claro que esto resultará más fácil si has ejercitado en las prácticas de relajación del yoga o de algún otro método, como por ejemplo, el entrenamiento autógeno de Schultz o la sofrología (práctica clínica que utiliza técnicas de relajación inspiradas en la hipnosis y en doctrinas orientales, como el yoga o el zen, con el fin de lograr el equilibrio psicosomático del sujeto), que son aspectos del yoga y que al haber sido "medicalizados" resultan mucho más onerosos. Estando en su cama, la persona deberá repetir su sesión de relajación siguiendo la voz del instructor. Para todos los casos benignos de insomnio, que representan la mayoría, bastará con practicar esta técnica. 
 
Otra posibilidad, si has sido entrenado para ello, consiste en escuchar tu propia respiración; pensar que ésta se regulariza, que disminuye su frecuencia, y dormirte en el proceso. Del mismo modo, si eres capaz de lograrlo, puedes escuchar los latidos de tu corazón (si puedes escuchar los latidos de tu propio corazón, su regularidad o regularización, eso te bastará para conciliar el sueño).

Todo esto, claro está, a condición de que tu conciencia moral esté en paz (el 99% de los lectores terminará de leer acá, estoy segura xD). Por lo tanto, debes hacer, con entera sinceridad, un examen de conciencia todas las noches antes de dormir. Muchos problemas de insomnio provienen, en realidad, de una falta moral que uno busca olvidar. Esto es esencial. 
 


2. Inversión de los efectos psicológicos del dormir


El gran descubrimiento acerca del dormir lo retoma Bergson cuando plantea: "dormir es desinteresarse". El pensar en algo me impide conciliar el sueño; si no pienso en nada, dormiré (esto último es de suma importancia... muchos no concilian el sueño de tanto pensar en conciliarlo). 

Esto se aplica a los insomnios más rebeldes, sobre todo a aquellos que sobrevienen en el curso de la noche, después de un primer sueño. En estas ocasiones, te despiertas en un estado de efervescencia mental que te lleva a creer que tu mente funciona en forma particularmente eficaz, que puedes pensar en forma rápida y lúcida y que debes aplicar estas maravillosas facultades a la resolución de problemas difíciles o urgentes. Se tiene siempre la impresión, en estos casos, de que uno está a punto de realizar un descubrimiento importante. Serán necesarias varias experiencias de este tipo para que descubras que no se trata sino de una ilusión. Al día siguiente, el resultado es nulo, no has logrado descubrimiento alguno, las elaboraciones de la noche parecen estúpidas, y lo único que conseguiste es una mente cansada, estar con sueño o con dolor de cabeza. 

Después de varias experiencias de este tipo, lograrás vencer la ilusión y decirte a ti mismo durante el insomnio "no es verdad, no hallaré nada, no es el momento de resolver estos problemas y mañana al despertar, cuando tenga que enfrentarlos, no podré hacerlo ya que estaré cansad@". Esta sensación de no permitirle a tu mente ansiosa dar vueltas en círculos ha sido denominada "detener la bicicleta", amaestrar la vaca, vencer lo mental, matar el deseo, cabalgar sobre el tigre... bueno, se entiende la idea xD. Una vez que se tomaste esa decisión, dos caminos pueden seguirse:
Se detiene lo mental, y ya no se piensa en nada... pero si eres capaz de lograrlo, es que ya eres maestro del yoga. Y efectivamente, éste es uno de los principales criterios. Así como el verdadero yoga-nidra se practica de noche y no mediante sesiones diurnas, del mismo modo hay que llegar a aplicar durante la noche lo que se logró durante las meditaciones: detener la bicicleta y acceder al vacío mental. El dominio de lo mental se evidencia en la victoria sobre los insomnios. 

Si no has accedido aún a este plano (que es bastante probable, no por nada llegaste acá), una posibilidad es entretener el pensamiento en algo absorbente y poco interesante que le permita a la mente desconectarse solita y así lograr conciliar el sueño. Existen numerosas técnicas para ello:
  • Si tienes un mantra, deberás repetirlo sin cesar en la japa-yoga
  • Si tienes una religión, puede recitar sin parar la misma invocación divina. 
  • De lo contrario, puedes intentar cantar una y otra vez la misma copla de una canción. 

Cuando hayas encontrado un objeto de concentración mediante la práctica del yoga, podrás utilizar este objeto y concentrarse en tu sensación interior (la llamada aparición de la Clara luz, Su iluminación interior


Para nosotros, los occidentales, que poca inclinación mostramos por lo inmóvil, una alternativa consiste en seguir con atención los propios fosfenos (sensación visual producida por la excitación mecánica de la retina o por una presión sobre el globo ocular) o visualizar con la mente una cascada de agua que fluye interminablemente, o el movimiento de la llama de una vela. 

Para aquellos que no han recibido entrenamiento, la mejor técnica para este nivel es la siguiente: "Visualiza una gran pizarra blanca. Con una tiza azul o un plumón azul traza mentalmente sobre la mitad izquierda un gran círculo, tan perfecto como sea posible, y escribe en su interior el número 100. Sobre la mitad derecha escriba mentalmente la palabra "dormir". Esto debes hacerlo MUY LENTAMENTE, con aplicación, visualizando cada segmento de cada letra, como si lo hicieras y lo apreciaras en la realidad. Luego, si todavía no te has dormido, borra el número 100 y escribe 99 en su lugar, sin tocar el círculo, y escribe aún más lentamente la palabra dormir sobre la primera. Y así, hasta que hayas logrado dormir". 

El principal problema es que uno encuentra mucho más interesante pensar en sus pequeñas preocupaciones que parecen revestir tanta urgencia. En este caso debes aplicar la técnica del "pescador con caña": Se retoma tranquilamente el ejercicio ahí donde uno lo dejó, del mismo modo que el pescador con caña vuelve a colocar el corcho ahí donde desea que esté. La corriente del agua lo desplaza sin cesar y él lo acepta sin resentimiento; era de esperarse. Pero, incansablemente, durante todo el día volverá a llevar de nuevo el corcho ahí donde desea que esté. Sin impacientarte y sin sentido de culpa, retoma el ejercicio, y con la práctica, las distracciones serán cada vez menos frecuentes. 
 
Cuando por fin hayas logrado dormir en forma voluntaria, con todos los elementos a tu favor (horas fijas, oscuridad, tranquilidad...), entonces puedes tratar de dormir en forma voluntaria en horas fuera de la noche. Puedes aprovechar un momento del día para dormir durante una hora y despertar cuando lo desees (ahí entra en juego la alarma del celular xD). Entre los que tuvieron este poder, el más célebre fue Napoleón (y sin celular!).

---------------------------------------------

Sin más, espero que el despertar de este texto dormido esto te ayude a recuperar el sueño a ti.
Un cálido abrazo desde mi nube,
Nephéle.

Sunday, September 7, 2025

Sueños.

La semana pasada fue una semana de inflexión.

El mundo a mi alrededor gira de la misma forma y a la misma velocidad alrededor del sol y a través de la galaxia, siguiendo una gravedad que sigue a otras gravedades (en mi naturaleza de irme por las ramas, esta suerte de "capas" me otorga una perspectiva de escala que agradezco). Y aunque en una gran escala las cosas siguen igual (la Luna puede que esté un poquito más lejos, pero su naturaleza dual y evitativa simplemente la obliga a cortar sus cadenas gravitatorias y buscar su libertad, así que sigue estando igual en el esquema mayor), en las escalas más pequeñas y más profundas, las cosas enfrentan varios cambios.

Sobre la naturaleza de esos cambios no vale demasiado la pena hablar. Básteme decir que no podía ya sostener la tensión que incesantemente se acumulaba. Mi cuerpo llevaba sangrando por días; mi día a día se sentía profundamente invadido y hasta mi subconsciente (o tal vez desde el mismo) me daba a gritos señales de mi estado emocional.

Me sentía exhausta. 

Mi presión me lo decía, mi sangre me lo reclamaba, mi estómago no dejaba de doler (ese gut feeling que anuncia desde la amígdala que algo no anda bien mucho antes de lo que lo hace la razón), y mis sueños oníricos (único recurso que me brinda algo de paz cuando lo encuentro navegando por mi crónico insomnio) también se vieron infestados de las mismas sensaciones que embargaban a mi yo consciente.

Para llegar a las respuestas que mi subconsciente parecía tener tan claras (y traerlas luego a mi estado consciente y hacer sentido de todo lo que ocurría), decidí tomar nota de algunos de los sueños que tuve. Los cuatro principales (por su nitidez y la cantidad de información que me proporcionaron), fueron simbólicamente así:

  • Situación embarazosa en un lugar público. Mis seres amados seguían a mi alrededor, pero yo no podía (por una cantidad infinita de sentimientos contradictorios) moverme de donde me encontraba para conectar con ellos. Todo y todos estaban cerca, pero al mismo tiempo fuera de mi alcance.
  • Otro sueño como un recordatorio constante de que no debo pedir permiso ni sentir vergüenza o culpa por ser yo.
  • Una invasión aterradora a mi espacio. Estaba con una de mis mejores amigas. La invasión ocurría en mi lugar seguro, donde cómodamente se sentaba alguien a quien no lograba reconocer.
  • Alguien me pedía insistentemente que le ayudara con algo que puede llevar a cabo de forma autónoma. Ante su insistencia, yo cedía. Poco después ocurría una emergencia grande en mi vida. Pedía ayuda. La misma persona que me insistió al principio se encontraba sentada leyendo una revista, ignorando activamente mi petición, mi angustia, y mi dolor. Este último sueño fue emocionalmente más devastador que los demás. 

Y despertar no estaba siendo mejor. 

Fueron esos ires y venires físicos, emocionales y mentales, los que me llevaron a levantarme y protegerme.

No. 
Yo basto.
Soy hermosa.
Yo soy suficiente.
No merezco ser usada.
Ya no quiero complacer a nadie.
No merezco que me vean con vergüenza. 

...Y la inflexión dio pie 
a un nuevo rumbo del camino.

Hay veces en que la realidad supera a los mayores miedos. Y hay veces (como en mis sueños), en que la realidad no necesita superarlos: Simplemente los anuncia.

He recorrido un gran camino. 
Es agradable ver cuando mi sendero puede ahorrar a un par los kilómetros y las espinas, pero no hay que engañarse: Si la idea (consciente o dormida) es robar de mi vida, robar de mi energía, robar de mi carácter o apropiarse de mí como un todo, eso sólo añadirá maquillaje, y no realidad, a quienes vienen con la intención (consciente o dormida) de permearse de algo de esa manera.

Agradezco a mi cuerpo y a mi alma por ser uno y por conectar. Ser y sentir es una experiencia rarísima y llena de un maravilloso don que comunica cada dimensión de mí misma de forma alineada y me permite volver a mi control desde la consciencia del quién (y el qué) soy.

Gracias a mis seres amados 
por acompañarme en este proceso.
Y gracias a ti por seguir leyendo.
S.


Homesick

Homesick  (How meta) The moment is already gone, running faster than ourselves  (or even our awareness of it); the people that Life brought ...