Thursday, August 28, 2025

Ego.

Difícil es comenzar a describir el concepto de ego cuando este, a lo largo de al menos un siglo por su nombre (y tal vez la historia de la humanidad entera nombrado de otras formas), ha significado nociones tan aparentemente distintas para una idea tan -reducida al minimalismo más ridículo- simple: Conflicto interior.

Para Freud, su primer bautista, el ego es la representación mediadora del conflicto entre el ello (nuestros instintos e impulsos) y nuestro superyo (nuestro sentido del deber), en nuestra interacción con la realidad. Sobra decir que si el ello te domina sin límites, morirás antes de los 25 años; y que si lo que te domina es el superyo, así mueras a los 120 años, posiblemente no vivas jamás. ¿La realidad? Bueno, no es otra cosa que el escenario donde tu Yo (tu ego), es puesto a prueba en el dominio del balance que, con más y menos matices, mantiene el conflicto y toma la decisión final de cara al mundo. 

Un paso milenariamente más atrás, el Budismo (que lo denomina en inglés como el "self") considera al ego como una ilusión crítica que nos apega a ideas, personas y cosas; imágenes de un querer/deber (a veces juntos, a veces fundamentalmente opuestos); expectativas de la realidad, en fin... todo lo que causa basalmente el sufrimiento humano.

Todas las variables paradigmáticas del concepto, con más o menos profundidad, apuntan a una estructura individual e individualizante que nos forma, define y -para muchos- que incluso nos protege al diferenciarnos de los demás y permitirnos dar sentido a nuestra propia existencia.

¿La variable que añade complejidad al asunto? Para el momento en que decidí publicar esta entrada, había 8,243,231,335 egos en el mundo que, con más o menos consciencia, interactúan en la tierra con las herramientas dadas por otros egos (otras historias) y transitan desde ese marco inicial su camino (y se encuentran con tu propio camino de vez en cuando).

¿Lo cierto para todos? Hayas vivido desde el instinto o la razón, desde la ceguera o la consciencia, desde la imposición de tu ego por encima de todos los demás o desde el ser un facilitador de todos los egos que encontraste; no está para ninguno lejos el día en que nos liberemos de nuestro sistema completo de creencias (y por extensión, del ser) y, con más o menos resistencia o aceptación, nos desapegaremos del ego y soltaremos toda cadena (y deuda) pendiente. 

Tal vez para eso finalmente es el ego: Para comprender que, al final del viaje, todos los prejuicios que nos diferenciaron también nos quitaron algo; que todo apego a personas o cosas nos separó de lo demás; y que toda idea fija nos cerró la puerta a nuevas formas de pensar. 

Tal vez para eso finalmente es el ego: Para comprender la fundamentalidad de ser uno con el universo y en un estado de consciencia donde el ego sea una idea básica necesaria para el existir pero irrelevante al reflexionar que somos nada menos que el universo mismo y sus mismos átomos, en una densidad que hace posible la reflexión y el apego para una posterior aceptación y absoluta libertad.

Sunday, August 24, 2025

Donde la inspiración te lleve.

Pensaba comenzar esta entrada con un relato en segunda persona, sentada junto a ti y frente a un piano, mis manos jugando sobre las tuyas con intención de provocar una distracción que te hiciera sonreír.

Y si bien mi relato comenzó así (aunque de manera más meta), dio un brusco giro cuando la melodía que tenía en mi cabeza (semilla desde la cual germinó toda la espiral de este relato que se tornó pensamiento en voz alta, o corriente consciente de una loca inconsciencia), resultó llamarse (para bien de este escrito y para mal del relato que iniciaba en la melodía y continuaba en la evocación de tus manos acariciando las notas) "Kinderszenen - Fast zu ernst". 

En la ironía de la seriedad, sonrío (como sonreirías tú si me oyeras pronunciar lo que escribí más arriba). Me respeto demasiado como para escribir un texto romántico con base en una melodía llamada así. En cambio, mi mente va a la otra semilla, la que se sembró hace más años de los que puedo (o quiero, por vergüenza) recordar: Un amor me brindaba en perspectiva la historia de un niño con una infancia también herida, donde los recuerdos de la niñez venían acompañados del triste (o tal vez sólo casi demasiado serio) compás de Schumann. La pesadilla del niño continúa tristemente décadas después de la partida de su verdugo: Con una mente fracturada por la división entre el ser en sí mismo y el ordinario deseo de todo niño de sentirse único, David (con la ayuda de Dios), encuentra su paz a través de sus propios maestros, gente que por el camino le señaló los recodos a su mundo interior para ayudarlo a brillar.

Me quedo divagando en ese pasado tan familiar de imágenes que no eran mías sobre un niño que, de niña, evocaron también mi propia historia desde la base del reflejo y también como recuerdo en sí mismo con sus propios componentes: el olor a cera de madera; el dolor que empezaba en el corazón y terminaba en medio de la cabeza; el reflejo de las siluetas de las sillas en el piso; el sabor de mi sangre; los ronroneos de mi gata acurrucada junto a mí en mi cama. 

Schumann de fondo sigue trayendo recuerdos: el olor de un perfume deportivo de Ralph Lauren mezclado con la textura de un libro de Rabindranath Tagore y Silvio Rodríguez de fondo, un caminar semi inclinado que al día de hoy imito (cada vez menos), y el sabor de mi primer beso. 

Mi primer amor. 
Mi primer maestro. 

Vuelvo a sonreír. Pienso en cómo el eterno retorno se las arregla para volver a dar un paso atrás y mostrarme, en el ciclo fractálico en que me encuentro, que entre las escenas de la niñez (que a veces se tornan demasiado serias) vuelve a aparecer una imagen romántica como la concebida en un (ignorante) inicio de este escrito. No hay piano, empero, sino una guitarra y tus dedos juguetones acariciando las cuerdas y susurrando "El viento eres tú".

Esta vez no traje la música a mi historia. 
Tal y como comenzó (o tal vez en honor a ello), esta vez dejé que la música y su inspiración me condujeran a mí.

PS: El piano será para la próxima.


Thursday, August 21, 2025

Parásito.

De vez en cuando sucede que te recuerdo
(aunque te lo aseguro, no desde la nostalgia).

Será que después de ti terminé de calibrar mi radar; pude entender y sentir las motivaciones de la mayoría, y logré proteger mis límites como el tesoro más preciado de mi humanidad.

Aunque créeme, no te lo agradezco.

Si te volviste inolvidable fue por tus burlas, tus manipulaciones, tu incapacidad patológica para desescalar cualquier tipo de conflicto, y por el deleite que te diste en el breve tiempo en que me intentaste domesticar como a un perro para soportar tu abuso.

Lo cierto es que, más allá de cuan grandioso creíste ser o del poder que pensaste tener sobre mí, fue hermosísimo ver tu incrédula nimiedad el día que intentaste que te rogara y yo, en cambio, te cerré la puerta a ti y a la versión de mí que toleró tanto, para siempre.

Wednesday, August 20, 2025

Ventana.

Vigilante, Amado Amor,
me observas desde tu ventana.
Tu silencio avergonzado contrasta
con la violencia de tu vergüenza.

Las lágrimas celestiales
y la umbría en el aire,
borran la línea entre 
el deber y el ser, entre
el vivir y el latir, entre
tu sombra y mi luz.

Te veo mirarme
cual panóptico.
Me pregunto
si crees que
estás tú en
control.

Soy.
Te dejo.
Te dejo mirar,
te dejo explorar·me, 
te dejo ser en tu más.

Te dejo hacer 
todo lo que quieras:
mirar·me como quieras, 
tan a gusto como prefieras
desde tu ventana para mí estéril
hasta que llegue el momento 
en que tu mirada silente y 
avergonzada me harte.

(Y aun entonces
cuando yo deje,
aún entonces,
te dejaré 
mirar 
por tu ventana.
Total, ya para entonces,
habré entrado avergonzada 


-de tu vergüenza-, yo a casa).

Tuesday, August 19, 2025

Loop.

Yo sé.
Tú sabes que sé.
Yo sé que tú sabes que sé.

Podría pedir a un software cualquiera que multiplique el loop sincuenta veces, o poner un espejo frente a otro y que dialoguen eternametamente. En cualquier caso, lo cierto es que más allá de la forma, el saber que sabes y el que sepas que sé (el saber que sabemos, cada vez que el juego de espejos se manifiesta), me otorga la sana paz de un espacio compartido que me permite crecer.

(Y yo sé que lo sabes)


Saturday, August 16, 2025

Quoted speech.

- I'm not ready to let go –I said, when I first told you my needs.

- Let go of what? You're no one to me –you proved, after not too long.

- You're right –I realized.

And then I freed myself from you.



Friday, August 15, 2025

Ensueño

Como he tomado por oficio romper cadenas,
ya van 3 lunas
que 
llenas, 
se reflejan en tu cara y acentúan tu sonrisa.

Eres tú, 
siempre tú:
sólidamente,
establemente,
pacíficamente 

enfrentando mi 
beligerancia,
mi impermanencia
y mi líquida fluctuación.

Aún así me contienes
(incluso sin saberlo)
y así me sanas

(No requiero más: 
mis demonios llegan
cuando toco el mundo;
y los espero
también beligerante
sólo para que sepan 
que son bienvenidos para un café)

Te quedas
y me enseñas con tu simple ser,
cómo ser.

(Tal vez porque ves mi infinito cariño 
detrás de mis espinas.
Tal vez porque simplemente
mis cicatrices te muestran 
los caminos que jamás
-ni de broma-
deberías cruzar).

Como sea, algo tienes. 
Y me hace feliz que lo tengas 
(lo que sea que tengas)
mientras me sigas dando tu sonrisa.


Friday, August 1, 2025

El artista del pueblo

Todos amábamos al Juan, el artista de nuestro barrio. 

Lo vimos crecer en la población, tocando una vieja guitarra que heredó del abuelo trovador. 

Juan cantaba por la justicia, por la igualdad y por el amor. Le dedicaba canciones a su flaca, la Juana, una chica morena y medio ingenua, pero compañera fiel de aventuras y pesares. 

A Juan lo llamábamos el artista del anti capitalismo. Hablaba del despertar de las sociedades y la necesidad de trabajar todos juntos, sin ambiciones, para crecer. 

Fuimos tan felices cuando sonó por primera vez en la radio, y más felices aún cuando lo entrevistaron en la tele. Había algo en el Juan que nos hacía pensar que si alguien era capaz de ablandar el corazón del mundo para un futuro mejor, era él.

Un día, se hizo viral por algún reel que mostraba a un influencer famoso y alternativo llegando a la cumbre del Everest mientras la música del Juan sonaba de fondo. Luego de eso, el Juan empezó a sonar en todas las cumbres económicas: USA, Alemania, Zúrich, incluso China.

Cuando llegó a sonar en los Estados de Bienestar, quedamos alerta
(como quedaría cualquiera si a las 8 de la noche en pleno invierno le cortaran a uno la luz).

Un día cualquiera, el Juan dejó a la Juana y empezó a salir con la Johanne. La Johanne también era flaca, pero no era morena ni mucho menos ingenua. 

Cuando el Juan ganó su primer Grammy, tuvimos miedo.

Pero cuando creó una fundación de beneficencia con su nombre, supimos que al Juan lo habíamos perdido.

Homesick

Homesick  (How meta) The moment is already gone, running faster than ourselves  (or even our awareness of it); the people that Life brought ...