Más arriba rodeando cercanamente inminentes nudos, mi garganta abre paso con dolor a mi saliva mientras mis ojos se prenden del hoyuelo de tu mentón.
Más abajo, mi corazón late en un ritmo candente al contacto con tu pecho. Mi mente, siempre fría, sondea la complejidad de tu ser (infinita y juguetona predictibilidad), y se contrapone y protege la evidencia de mi pulso por ti al tiempo que mis manos temblorosas -al contacto con las tuyas- delatan.
Más arriba, mis ojos navegan entre tu cuello a tus labios. Respiro tu aliento e intento adivinar tu sabor. Lo sé, eres de sentidos concretos como la vista... pero para mí, la vista es el lienzo inicial para explorar(te) con el resto de mis sentidos; aquellos que comienzan en la piel y terminan en el éxtasis.
Más abajo, mi vientre se ensancha y contrae al ritmo de la respiración que rítmicamente me ofreces. Imagino la tersura de tu piel desnuda y tiemblo, de nuevo, sacudida por el pensamiento.
Más arriba, mi mente da vueltas en el cómo y el cuándo me dejé atrapar por ti. ¿Fue tu yo creativo, apasionado, dulce; o fue el dolor -inevitable puente- que no logra esconderse tras tu perlada sonrisa y tus infinitas resistencias?
Más abajo, tu pierna juega y detiene mi movimiento. Sostienes mi palma a la altura de mis caderas y la desplazas por tu muslo mientras más arriba, sin atreverme a mirarte directo a los ojos, me pregunto si eres capaz de sentir mi imposible esfuerzo por no sonrojar.
Más arriba, entre el dolor de mi garganta y la idea que ilumina mi cabeza como una llama (que aun tenue al nacer, tiene el poder de destruir todo a su paso): tu llegada a mi vida no culminará en el deseado encuentro (he ahí el nudo en mi garganta), pero sí tiene (y tendrá) el inminente poder de quemar los restos inhabitables de mi alma, para así llevarla a un renacer más amable gracias a ti (mientras, más abajo, mi vientre en vértigo protesta y clama por dar la bienvenida a tu cuerpo gentil, orgánico, requerido, navegante, yacente).
al centro,
rodeas
cercanamente
inminentes
nudos:
Gentiles,
orgánicos,
requeridos,
navegantes,
yacentes...

Ondulantes sensaciones de subir y bajar, espirales de sentires que te llevan al cosmos, cuidando las caídas a tierra, sutiles y a la vez potentes expresiones entre las incertidumbres y certezas corporales.
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