Thursday, January 22, 2015

Si Te PuDieRa MeNTiR...

Si te pudiera mentir,

te diría que aquí

todo va marchando muy bien,

pero no es así.

Esta casa es sólo un pensamiento

que me habla de ti,

y es tu voz como este mismo viento

que hoy viene hacia mí.



Solía odiar la nostálgica música que a ti te cautivaba, y sin embargo ahora me sorprendo buscándola y escapando de ella: la búsqueda, para materializarte a través de los sonidos que viajan a mis oídos; el escape, porque sé que inevitablemente me hará llorar.

Los días fueron rápido. Gonzalo Rojas no se equivocó. El calendario se aproxima peligrosamente a la fecha que me hará suspirar y evocar con dolorosa certeza lo ocurrido, y no puedo evitarlo. Quizás ni siquiera logre evitar, aunque me lo proponga, la sensación de angustia que me traerá saber que se cumplirá un año desde que no te tengo, y que me queda toda una vida para contar días, meses y años absurdos, a la espera de que la misma fuerza me lleve también... ¿a tu lado? No lo sé. No lo creo.

Y eso me aterra. Ya no lo creo.

Monday, July 9, 2012

Apología de una mujer feliz

Caminaba en dirección a mi casa cuando comenzaron a caer algunas gotas de lluvia. Apuré el paso para evitar el aguacero. Mientras andaba, una tímida gota cayó sobre mi cara justo debajo de mi ojo, y comenzó a recorrer el mismo camino que recorrería una lágrima. Entonces, detuve mi andar, cerré los ojos, levanté mi rostro en dirección al cielo y me dejé cubrir por la incipiente tormenta: Me había dado el regalo de llorar tras haber olvidado cómo.

Thursday, April 19, 2012

Cotidianidad cristalizada.

Mientras regresaba a mi casa de las compras, la puerta exterior de una casa que había en el camino se abrió en el momento exacto en que pasé frente a ella. Instintivamente entré. Limpié prolijamente todo, lavé la ropa, recogí la maleza que había en el jardín y preparé la cena mientras tarareaba una antigua canción. Cerca de las seis de la tarde, llegó el dueño de la casa. No tuve tiempo de explicarle nada: me saludó con un beso convencional y me preguntó cómo había sido mi día. Luego cenamos e hicimos el amor antes de dormir abrazados. Cuando desperté a la mañana siguiente, estaba sola. Me levanté, desayuné y salí. No bien estuve en la vereda, la puerta se cerró con fuerza. Volví a mi casa. Nadie preguntó el porqué de mi ausencia. Hoy vi en el supermercado al dueño de la casa. Me miró sin reconocerme y siguió su camino. La puerta no se ha vuelto a abrir.

Monday, April 2, 2012

En el fundamento del amor...

Confiando en cuán infinitamente él la amaba, ella puso veneno en su copa. No alcanzó a ver su final: Amando cuánta confianza había depositado ella en él, no le fue difícil matarla en pequeñas dosis de pastillas noche a noche, y verla cerrar sus ojos para siempre antes de verlo ella caer muerto producto del brebaje.

Monday, May 30, 2011

Diagnóstico inesperado.

Ironicé con mi psicóloga acerca del diagnóstico que pondría en mi ficha. "¿Esquizofrenia? ¿Bipolaridad? ¿Personalidad múltiple?". Sabía con claridad que mi diagnóstico no se acercaba a eso; había sobrevivido a situaciones extremadamente dolorosas y enfrentaba la vida con una envidiable fortaleza. Ella sonrió. Mi entereza la asombraba, yo lo sabía, y sabía que la derivación que me hicieron a ella era simplemente un error.

"Trastorno adaptativo", dijo finalmente.

Entonces la maté.




Thursday, December 3, 2009

Qué bueno que llegaste...

La intensidad se había ido, también la desgracia. Los sentidos dormidos, los sueños rotos, la vorágine mareante, el calor que no sentí, la ternura que se fue, la mirada vacía, un jardín florido que no emocionaba, una espera sosa, un encuentro cualquiera, una llamada curiosa, un caminante en el jardín... 
.
Tu luz...

Y de pronto, esa melodía a mis oídos. Esa melodía que sigue sonando. Nada volvió de súbito, pero desde que mi vacía mirada se llenó de ti, supe que volvería. Todo volvería, porque tú llegaste... 

Qué bueno que llegaste a mi vida, me llenaste de felicidad, una que no conocía, y me diste la fe -la sigues dando- en un futuro feliz =)

Monday, August 3, 2009

Sine die...

Me dejaste en tu departamento del piso 6 con una confianza que no terminaba de asombrarme. Me diste las indicaciones cotidianas antes de irte: "saca lo que gustes del refrigerador", "la llave de la ducha tiene una maña, ten cuidado al cerrarla", y también una advertencia: "ah! y trata de ignorar los ruidos que escuches cuando intentes dormir; como este lado del edificio da a la esquina, lamentablemente se oye fuerte el escándalo que hacen las prostitutas en la calle". Luego de eso, te despediste con un abrazo tan puro como tu mirada, me dejaste una copia de tus llaves por si salía y te fuiste.

Me dejabas en tu espacio, sola, luego de varios meses en que no lo estuve en ninguna parte, y confiabas en la promesa que te hice de no volverlo a intentar. Encontrarme desvanecida e intoxicada no fue grato para quienes lo supieron. Que me encontraran a tiempo, no fue grato para mí. Sin embargo, soy una mujer de palabra, y no volvería por ningún motivo a "hacerme ese daño", como todos decían.

Tomé un baño y cerré la ducha del modo que me sugeriste. Me puse a leer algo y al poco empecé a cabecear. Me despertaron los gritos cuyo contenido era evidentemente de las mentadas prostitutas. Insultaban a los conductores que les gritaban cosas. Me acerqué al balcón de tu habitación y miré: se paseaban como leonas en celo por la esquina, moviendo las caderas, las pelvis, las carteras... Subían sus diminutas faldas y bajaban sus escotes y su dignidad.

Miré la escena con un horror morboso por algunos minutos. Luego de eso, me dirigí con mi cartera al espejo que había frente a tu lavamanos y saqué mi cosmetiquero; me maquillé pronunciadamente, resalté los ojos con un azul intenso y los labios con un rojo carmesí. De mi bolso con ropa saqué unas medias caladas, una falda pequeña, una blusa colorida. Me vestí procurando correr levemente con la blusa parte del maquillaje (esa acción le dio a mi apariencia el toque que esperaba). Tacos, los que usaba en ese momento (el calzado digno se puede arruinar con mucha facilidad con el atuendo indicado). ¿Perfume? Exceso del mío simplemente. Mi cabello, usualmente suelto, se recogió con varias horquillas. Me sentía nerviosa, pero estaba lista. Tomé tus llaves (sí saldría, por supuesto que saldría) las puse en la cartera, y cerré tu puerta tras de mí.

Bajé con rapidez, tu conserje me miró, pero dudo mucho que haya reconocido al dulce rostro que entró al edificio contigo detrás de todo ese maquillaje. Me acerqué a las leonas con algo de nerviosismo por el posible rechazo. Me ignoraron, y con eso me bastó. Es cierto, te prometí a ti y a todos que no volvería a intentar quitarme la vida, pero no hablé nunca sobre dejárselo al destino. Sonreí mientras un vehículo se detenía a mi lado: mi plan estaba en marcha, lo demás sólo sería tiempo y paciencia.

Wednesday, July 29, 2009

Como en un suspiro...

Cuando ya su vida estaba condenada a terminarse de una horrible forma, gracias a la infección que le ocasionó la amada mujer que finalmente murió en sus brazos, Oscar sintió que debía vengarse de todos por su inefable desgracia. Los libros de terror que leyó durante su juventud le sirvieron para maquinar su plan, y así comenzó a buscar todo cuanto le haría falta: atuendo adecuado, guantes, el arma perfecta y la actitud de no tener absolutamente nada... Nada que perder.

Poco y nada había en su persona de aquellos días en que una mano tibia cogiendo la suya bastaba para que el mundo se tornara feliz. En su desordenada, sucia y húmeda habitación, se preparaba para su primer ataque. A momentos, sin embargo, sentía haber olvidado algo importante. Se trataba del amor por sí mismo, que, pisoteado y agonizante, se manifestaba a él a través de esa picosa sensación de haber olvidado algo.

Entre los restos de ropa y basura de su habitación, Oscar dio con una hoja suelta que llamó poderosamente su atención (es extraño cómo algunos sucesos que en lo cotidiano pueden parecer insignificantes, en el momento adecuado pueden producir conmociones de magnitudes siderales). Vaciló antes de tomarla, y leyó:

"Nunca me acostumbraré a tu ausencia".

Reconoció su propia letra en la hoja, pero ésta parecía más diáfana... era de otro tiempo, otra etapa. Se quedó perplejo mirando el papel. Lo leyó muchas veces... tantas y tan concentradamente, que ni siquiera notó cuando la tinta comenzó a correrse al caer dos lágrimas. Sintió un quiebre dento de sí, y viajó muy lejos sin moverse, se enfrentó a espectros y monstruos aterradores, en fin, se arrepintió de ser quien era en ese momento.

Por breves segundos, volvió a ser ese ser feliz que fue, y, por breves segundos también, desistió de su idea. Sólo por breves segundos. Luego se adecuó a su nueva realidad, preparó el resto de sus cosas, y cerró tras de sí la puerta de su habitación, su casa, lo que quedaba de su amor, y se fue.

Wednesday, April 9, 2008

DeL oTRo LaDo De La HiSToRia...

Mi bella, mi preciosa, mi dulce princesa; por favor préstame un poco de atención. Estos años a tu lado han sido maravillosos, eres tan dulce, tan buena, tan tierna, tan radiante... Pensarte me emociona, y tu dulzura se queda en mi garganta como un atascadero que no logro evitar, que me duele y me cobija en todo aquello que eres tú, grácil y suave, como el oleaje que me dedicaste cuando me dijiste, en un abrazo cálido y con lágrimas en los ojos, que me amabas con todo tu ardiente y frágil corazón.

Has vivido cosas que no mereces, mi vida. No imaginas cuán impotente me siento de no haber paliado ese dolor incluso antes de conocerte. Esa calidez tan linda que llevas en tu forma de mirar, de sonreír y perdonar, de pronto se opaca ante los recuerdos de esa soledad que viviste producto de la incomprensión de la familia sanguínea a la cual nunca perteneciste. Ellos se golpeaban, sí, y te golpeaban también. Golpeaban tus mejillas y tu autoestima; golpeaban con ello tus esperanzas y tu inocencia; golpeaban también tus ganas de vivir, y quizás por esa razón fue que te conocí tan escondida en tu mundo, tan oculta a los ojos de todos, tan guardiana de la poca luz que te quedaba, de esa mínima esperanza que fortalecías sólo de vez en cuando, para que no te doliera la soledad.

Y en eso aparecí. Me deslumbraste sin saberlo; tu suave andar como de oleaje, tu perfil sereno, tus sorpresas que alegraban mi día... Recuerdo cuántas veces te miré sin que lo notaras. Recuerdo que quedó plasmado en mi memoria tu gusto por las letras. Me valí de eso para deslumbrarte como tú lo hiciste conmigo. Maravillosamente lo logré, y la luz tenue que guardaba tu corazón se volvió una hoguera, y te vi en todo tu esplendor. Tus besos dulces, tus ternuras cotidianas, tu suave cuerpo, tu apasionada entrega. Te potenciaste, volviste a creer en ti. Quisiste vivir, y tus mejillas, sonrosadas tantas veces por tantas bofetadas, se sonrojaron ante nuestros cómplices recuerdos, nuestros códigos, nuestro lenguaje en común.

Mi pequeña, si te amé cuando te conocí, tanto más te amé cuando volviste a brillar. Te admiré, porque vi que saliste adelante con la sola fuerza de tu melodioso amor. Tu vida era otra, todas tus penas anteriores se volvieron fuerza, fuerza que me revitalizaba, porque sabía que eras feliz... que yo te había hecho feliz.

Mi querida, mi amada, luego de eso te empecé a fallar. Te obligué a que tuvieras una imagen distinta... Me obligué también a ser diferente. Debiste entender que algo en mí había cambiado, que lo nuestro no podía ser como estaba siendo hasta entonces... Y vi la paciencia que me tuviste, el amor que me ofreciste para fortalecerme en el dolor. Con toda la fuerza que había en tu corazón, que parecía un torrente sin intenciones de agotarse, me abrazaste mil veces, y mil veces me recordaste cuánto me amabas. También agoté tu paciencia, porque no puse de mi parte. Te hice llorar tantas veces, tantas como me pediste que me alejara y te dejara tranquila. Era en esos momentos yo quien se desesperaba. Agobiaba tu teléfono, te enviaba cartas, te buscaba aún en los lugares en que sospechaba que pudieras estar... Luego te tenía, en mis ojos, en mis brazos, en mi cuerpo... Y te volvía a fallar.

Dulzura, fueron más de tres años en lo mismo. Cada vez que aceptaste mis reglas, esas reglas que ahora me coartan tanto como al principio, fui yo quien las rompió. Eras -eres- irresistible... en tu ternura, en tu voz, encuentro el refugio que tampoco tuve en mi niñez. Me vuelves pueril, y luego de eso estoy a tu merced... Siempre para volver a fallarte.

Perdiste tanto, arriesgaste tanto por mí. Enfrentaste todo cuanto se podía enfrentar. No comprendí cómo tuviste tanta fuerza para hacerlo. Yo no hubiera podido, no pude... perdiste seres queridos en ese camino, pero no importaba: Tu alma se encontraba abandonada a la intemperie en medio de la lluvia, y sólo yo vi que era hermosa detrás del barro que la cubría. Te tomé en mis brazos, te di calor y abrigo, te hice cariño, te miré con amor. No, no pienses eso... Nunca sentí lástima por ti. Tu luz es demasiada como para atreverme a creer que estoy por sobre ella.

Querida, amada, perdóname por amarte tanto, y fallarte así; perdóname por el daño que te he hecho. Luego de tantas crisis, tantas lágrimas, tanto dolor y tanta esperanza desesperada, siento que caíste más bajo de lo que ya estabas cuando te conocí. Entiéndeme... Te amo con todo mi ser... ¿Cómo no amarte, si eres una luz que se reparte generosa entre los demás?

No llores, por favor. Esto me cuesta más a mí que a ti. Siempre me costó más: Me costó porque nunca proyecté que fuéramos a sentir tanto... No fue un error el sentimiento, sino la forma de expresarlo, compréndelo... Me costó porque siento que podremos ser felices de otro modo... No sigas llorando, por favor... Me costó porque mi imagen se hubiera manchado a tu lado... No me llames egoísta, te lo pido... Me costó porque hay parámetros que obedecer... Por favor, no sigas llorando, no dudes que te amo... Me costó porque eres irresistiblemente adorable, y por eso no pude poner freno cuando tú me lo pediste alguna de esas tantas ocasiones... No me pidas que me quede, no lo hagas... Me costó porque CReo Que SeRé más feliz siendo madre, con un esposo y una imagen familiar que proyectar.

Adiós, mi pequeña princesa. Sé que te destruí, pero quédate con este consuelo: A tu lado fui feliz.

Saturday, February 9, 2008

Zigzag amoroso...

...Y ellos que miraban las noticias y se aterraban juntos... XD


Para amarse, Cándida y Ángel se recorrieron gradualmente en las cuatro habituales etapas: Miradas, Boca, Manos, Cuerpo...

Enamorarse a primera vista fue cosa necesaria.
Su conversación y sus besos les otorgaron la mutua certeza.
Las caricias de uno eran la fuente del deseo y el placer del otro.
Y al intimar, nunca una entrega fue más intensa y plena.

Curioso. Para desamarse, recorrieron las mismas cuatro etapas:

Rencor y desprecio se acusaban en sus ojos. Aunque era un mudo reproche la mayoría de las veces.
Las palabras hirientes intensificaron las miradas, y pronto se hicieron poco.
Empujones, manotazos... Puñetazos finalmente.
Cuerpo... ¿Cómo decirlo? Cándida nunca le perteneció tanto como en aquella última vez: Íntimamente en sus brazos, como hacía mucho que no estaba, concluía degollada y víctima de su amado Ángel, quien luego se ahorcó.

Saturday, January 19, 2008

100 PaLaBRaS...

¡Y bien! Las dos obras que más me gustaron de las 3 que hice. Censuro la tercera obra porque el conocido concurso parece haber olvidado que se trataba de cuentos urbanos, de contingencia y contemporaneidad, y que por lo tanto, de los miles de cuentos que quizás aludían a Transantiago y que fueron medianamente decentes, debieron poner al menos uno. Censuro la tercera obra entonces, y me olvido de ella, tal como lo hizo el concurso... (¿Quién dijo que la libertad de expresión existía? xD)

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Caleidoscopio emocional


"No podemos seguir con esto", me dices llorando al teléfono para concluir nuestros más de tres años de relación. Mientras tanto, yo razono en lo que teníamos: una complicidad perfecta, ninguna discusión encima, tu aliento cálido y tu cuerpo al amanecer… y tú razonas en lo que nos hizo terminar: la sociedad adversa, tu miedo al rechazo, tu homofobia y tu constante recuerdo de que eres mi mejor amiga, y yo la tuya.



Alea jacta est (basada en un hecho real)

Catedral con Bandera. Joven universitaria espera troncal 201 en el paradero. Atraídos por suculenta mochila, dos sospechosos caminan silentes hacia ella. Forcejean exitosamente y se echan a correr. Universitaria grita y corre como ellos. Recupera, al cabo de un par de cuadras y sin perderlos de vista, el cuerpo del delito con una punzada que seguramente iba a su abdomen: presa suculenta y escudera. Universitaria, aliviada, piensa "esta no la cuento dos veces". Y sus pensamientos son interrumpidos de manera profética por un nuevo sospechoso silente, quien rescata la valiosa presa y la aleja para siempre de su antigua dueña.
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¡¡¡Agradeceré sus críticas!!!
¡Ah! Y que me digan cuál les gusta más =D


Besitos cuenta cuentos,
N.

Thursday, December 6, 2007

Onanista...

Se masturbó con gozo cuando descubrió a su musa inspiradora...
Se masturbó con locura al notar que lo miraba de soslayo...
Se masturbó incrédulo cuando ella mostró interés en su plática...
Se masturbó eufórico el día que la besó...
Se masturbó tranquilo cuando ella reconoció que lo amaba...
Se masturbó desesperado cuando discutieron por primera vez...
Se masturbó feliz cuando se miraron nuevamente...
Se masturbó apasionado al recordar sus encuentros íntimos...
Se masturbó impotente cuando supo que ella estaba enferma...
Se masturbó maldiciendo a Dios cuando supo que no habría remedio...


Cuando ella murió, no se masturbó más:
Onanista, pero no necrófilo.

Wednesday, October 24, 2007

PReMoNiCióN...

Soledad se despertó con una canción aún sonando en su cabeza. No era raro que sucediera, sin embargo la melodía poco tenía que ver con sus gustos. Se desperezó presta; sonriendo todavía por tararear esa extraña canción, y sin más, se fue a bañar.

Mientras el agua corría por su cuerpo desnudo, se dejó llevar por la tibieza con los ojos cerrados. De pronto, sin abrirlos, vio otra vez esa odiosa visión-luz-premonitoria que le anunciaba siempre alguna tragedia; la misma que años atrás le anunció la muerte de su mejor amiga cuando la vio por primera vez; la misma que causó escalofríos a su madre cuando le comentó su experiencia, y minutos después, les redobló el escalofrío a ambas, cuando se les informó de la muerte de otro ser querido... la misma que, con menor intensidad, anunció una serie de tragedias menores a la muerte... la misma que, por todas esas razones, se volvía una odiosa experiencia para Soledad.

Salió de la ducha y se vistió rápido. Despejó de su cabeza la fatal idea mientras repasaba sus actividades para el día. Debía preparar sus materiales, estudiar un poco y asistir a sus clases de siempre. Salió tarde y apresurada de su casa, por lo que pronto olvidó la idea.

Transcurrieron las horas del día sin mayores altibajos. Incluso aceptó de buena gana una fiesta que se haría en la casa de uno de sus compañeros. "¿Dónde? Mmm... ¿Pero no es un poco peligroso por allá? Es cierto, no importa... Total, no saldremos de tu casa, ¿verdad?"

Al llegar, la recibió una melodía extrañamente familiar. Claro, era la misma con la que había despertado por la mañana. Súbitamente, el recuerdo de la visión lumínica la invadió como una peste. Las palpitaciones comenzaron, primero lentamente; luego acompañadas de un zumbido. "Todo está bien", se dijo, "No saldremos de aquí, por lo que no sucederá nada a ningún ser querido" No fue necesario salir, el tiroteo comenzó en la casa vecina; tampoco sucedió nada a ningún ser querido, la bala perdida fue directamente a su cabeza. Las palpitaciones y el zumbido terminaron abruptamente, y lo único que imperó, para contrastar con el silencio de todos alrededor de Soledad, fue el compás de la música que cerró sus ojos para siempre.

Thursday, September 6, 2007

¡¡¡Qué MieDo!!!

Ahora que reacciono en torno a todo lo que sucedió, no se me ocurre otro título para poner... Mi crónica comienza así:

¡¡¡Fui aSaLTaDa!!!


Esperaba en el paradero al bus que nos llevaría a mi amiga y a mí hasta nuestros respectivos destinos. Me había desviado de la ruta (la conversación era amena, y ella me pedía no tomar mi habitual recorrido, sino hacer un pequeño cambio que a ambas nos sirviera), y los terrenos en que me encontraba no eran de mi total (a decir verdad, ni siquiera mi mediano) dominio.


En medio de la tertulia, alguien tocó mi codo (el cual se sostenía en mi siempre rebosante mochila), y miles de ideas cruzaron fugaces por mi mente en cosa de segundos, mientras giraba para ver de quién se trataba ("es un saludo que muestra confianza... ¿quién puede ser? ¿un conocido? ¿aquí, a las 8:30 p.m.?")


... y giré...


Fue también en cosa de segundos que todo a mi alrededor se oscureció. Dos tipos comenzaron a tirar de mi preciado apoya - codos, y comprendí que no se trataba de un simulacro ni una operación Daisy: estaba siendo asaltada.


Mi amiga quedó pasmada, no pudo hacer mucho. Yo resistí el tirón, tiré en contra... otra eternidad de segundos. Caí al suelo y fui arrastrada por esos estúpidos, que no comprendían que yo no iba a soltar tan fácilmente lo mío. Finalmente, ganaron, y quedé en el suelo mientras comenzaron a correr. Mi amiga, aún pasmada, sólo atinó a intentar levantarme. No alcanzó a tocarme siquiera: me puse de pie y corrí tras ellos.


No obstante mi condición física y el cuidado que siempre doy a mi voz (desde que salí de la universidad que no le hago dos abdominales de corrido a nadie, y confieso que en mi vida he gritado a lo sumo unas 3 veces... odio desperdiciar mi gargantita), son dos comparaciones las que vienen a mi mente si se trata de reflejar lo ocurrido:


1.- Corrí como lanza
2.- Grité como varraco


Sí, Bloggeradictos... Lo que nunca deben intentar en sus casas (XD): Corrí tras los tipos y les grité (ingenua) pidiéndoles que me devolvieran mis cosas (que a todo esto, consistían en: la mochila que servía de descanso para mi codo, mi laptop, mi celular, todos mis documentos -ya saben lo engorroso que es el cacho de bloquear y sacar nuevos-, pruebas varias, etc). Me angustiaba, sobre todo, la idea de perder mi celular ... en él, tengo mensajes que no podría recuperar nunca, pero nunca jamás, y que me he preocupado con celo y ternura de atesorar, cuidar, amar y releer cada vez, siempre... La sola idea de perder esos mensajes (única huella viviente y tangible de una dedicación exclusiva de mi madre a mí) me llenaba de horror, pánico, angustia y una infinita tristeza. Ese miedo, sumado a la adrenalina y a mi convencimiento de que mis cosas son mías y que ningún desgraciado me las puede quitar, fueron, más que un ají, una mata de proyectiles (insertos en alguna parte... complete la oración xD) que me volvió biónica y me hizo correr con una fuerza endemoniada.


Seguí a los mentados imbéciles por dos cuadras... se separaron. Corrí tras el que tenía mi mochila (la cambiaron de mano mientras corrían, pero la táctica no dio resultado: iba tan rápido que logré ver quién se quedaba con ella). Grité desesperada a la gente en derredor para que lo detuvieran. Con la solidaridad característica del buen chileno, abrieron paso para que el ladrón pudiera correr tranquilo y yo pudiera seguirlo también en paz. Finalmente, y al doblar la esquina de la segunda cuadra corrida, alguien hizo algo (el trauma no me permite recordar si fue combo, patada o kame hame ha), y el ladrón tiró el cuerpo del delito en medio de la calle, el "alguien" lo recogió y se dirigió a mí para devolvérmelo... La corrida olímpica valió la pena.


Recuperé mis cosas, y me enteré de que el asalto había sido en uno de los focos delictivos más peligrosos de Santiago Centro. De más está decir que Murphy era consecuente con su ley y que ningún carabinero estaba cerca. Luego, los comentarios de siempre: que la sociedad es una mierda, que cada vez hay más delincuencia, que subieron el precio del pan, que cambien a la presidenta, etc...


El susto pasó... Mi amiga, que me vino a alcanzar cuando ya tenía de vuelta mis pertenencias, me dijo "no te dejo ir sola a tu casa, vamos a la mía". Una vez en el bus (que por cierto, de haber llegado presto, nos hubiera ahorrado la maratón "salva-tus-cosas"), le dije, en son de broma "Ah! te sigo contando lo que te decía antes de esto"... Plop para ella, que me miró horrorizada y me preguntó si estaba medianamente consciente de lo sucedido. Lo estuve al día siguiente, primero, con los cardenales en mis rodillas producto de arrastrarme por el suelo; segundo, cuando al cambiar mis cosas de mochila, descubrí en la base de la que me intentaron robar un punzazo que probablemente se dirigía a mí en el momento que forcejeaba con los delincuentes.


No sé a qué o a quién agradecer por esto. Sólo puedo decir que aún estoy impresionada de haber recuperado lo que llegué a creer perdido mientras corría. Mis alumnos me dicen, entre otros motes, "La Profe Extreme"... creo que esa tarde lo confirmé... xD


Si ahora razono en torno a lo ocurrido, me doy cuenta de que la decisión de correr fue lo más descabellado que podía haber hecho (me exponía totalmente a una agresión muchísimo mayor). Sin embargo, reconozco que quizás correría en caso de que me vuelva a ocurrir. O sea, además de extrema, terca xD




Por eso me sentará de maravillas dejar Santiago. Queda poquito, muy poquito... xD




He dicho.
Susanística.


PD: La vivencia dio no sólo para la presente crónica, sino para un cuento en 100 palabras... No hay mal que por bien no venga, no? xD

Tuesday, August 7, 2007

Un cuento oscuro...

- ¿Te preparas para ir a trabajar?
- (...Claro, a diferencia tuya, trabajo)
Sí, ya voy saliendo.

- ¿Tomemos desayuno?
- (Me da asco tu manera de comer)
Mmm... Bueno...

- ¿Vas atrasada?
- (No soy como tú, yo sé lo que es la ReSPoNSaBiLiDaD)
No, estoy bien en el tiempo.

- ¿No llevarás nada para almorzar?
- (Como si te preocupara)
Creo que almorzaré allá, con una amiga.

- ¿Te dejo en el paradero?
- (Sólo quiero librarme de ti lo antes posible)
No es necesario, el autobús pasa con frecuencia.

- Cuídate, te amo.
- (Eso mismo le decías a mamá, sin embargo, lograste que se fuera para siempre)
Yo también te amo, papá.

Afinidad estelar.

Era obvio que no íbamos a poder ser amigas toda la vida.  A fin de cuentas, yo soy Escorpio y tú una zorra malparida hija de las mil putas.