te diría que aquí
todo va marchando muy bien,
pero no es así.
Esta casa es sólo un pensamiento
que me habla de ti,
y es tu voz como este mismo viento
que hoy viene hacia mí.
Solía odiar la nostálgica música que a ti te cautivaba, y sin embargo ahora me sorprendo buscándola y escapando de ella: la búsqueda, para materializarte a través de los sonidos que viajan a mis oídos; el escape, porque sé que inevitablemente me hará llorar.
Los días fueron rápido. Gonzalo Rojas no se equivocó. El calendario se aproxima peligrosamente a la fecha que me hará suspirar y evocar con dolorosa certeza lo ocurrido, y no puedo evitarlo. Quizás ni siquiera logre evitar, aunque me lo proponga, la sensación de angustia que me traerá saber que se cumplirá un año desde que no te tengo, y que me queda toda una vida para contar días, meses y años absurdos, a la espera de que la misma fuerza me lleve también... ¿a tu lado? No lo sé. No lo creo.
Y eso me aterra. Ya no lo creo.

No comments:
Post a Comment