Wednesday, August 26, 2026

Fast zu ernst


En la ronda de la música
(Eterno retorno, lo llamaría ella;
insoportable carrusel, diría él)
me encuentro de nuevo con esta melodía.

Lo que me encanta de la música que me encanta no radica sólo en su estructura, sino en su capacidad de sorprender. 

¿Sabías que los perfumes tienen capas? 
Pues también tiene capas todo aquello que traiga a tus sentidos algo exquisito. 

La primera, vaporizada, es la volatilidad.
La explosión. 
El pico de dopamina
(y a veces de adrenalina);
El él.

La última, ya reposada y siempre presente, es la esencia. 
El corazón.
La memoria nostálgica de las tardes en Bleu Marine frente al morro y el mar
(y a veces la emoción);
La ella.

Y en medio...
En medio está la fragancia misma.
Aquello que por un momento breve, pero claro,
tiene sentido.
Y aunque no es volátil como una explosión
sabes que su tiempo será breve;
hermoso y triste;
dopamínico y nostálgico;
explosivo y de todo corazón.
Con la capacidad de activar recuerdos que jamás, jamás, se irán de la memoria.
Y de despertar emociones que van desde la frente hasta el sexo y viceversa en menos de un segundo.
El Tú.

Ya me puse casi demasiado seria.
De nuevo. 

Evocando las hermosas bolsas de tus ojos reposando
sobre tus pómulos afilados.
Y tu cara impasible y no serena
(otra capa más para esta melodía que ya contiene
gritos lúdicos, memorias adolescentes, 
décadas de vida, un par de muertes,
y tu voz grabada, con la inflexión de siempre
diciendo estupideces).

Qué más da.
A fin de cuentas, aunque inolvidable,
sigues siendo sólo 
la segunda capa.





Tuesday, August 25, 2026

Razón de vivir...



Para decidir si sigo poniendo
esta sangre en tierra,
este corazón que bate su parche,
sol y tinieblas.

Para continuar caminando al sol
por estos desiertos;
para recalcar que estoy vivo
en medio de tantos muertos.

Para decidir, para continuar,
para recalcar y considerar,
sólo me hace falta que estés aquí,
con tus ojos claros...

Ay,
fogata de amor y guía,
razón de vivir mi vida.

Para aligerar este duro peso
de nuestros días;
esta soledad que llevamos todos,
islas perdidas.

Para descartar esta sensación
de perderlo todo;
para analizar por dónde seguir
y elegir el modo.

Para aligerar, para descartar,
para analizar y considerar,
sólo me hace falta que estés aquí,
con tus ojos claros...

Ay,
fogata de amor y guía,
razón de vivir mi vida.

Para combinar lo bello y la luz
sin perder distancia;
para estar con vos, sin perder el ángel
de la nostalgia;

Para descubrir que la vida va
sin pedirnos nada;
y considerar que todo es hermoso
y no cuesta nada.

Para combinar, para estar con vos,
para descubrir y considerar,
sólo me hace falta que estés aquí,
con tus ojos claros...

Ay,
fogata de amor y guía,
razón de vivir mi vida...



Monday, August 17, 2026

Cuento (¿...o realidad?)

Me despedí con un simple adiós a la distancia. Seguí caminando, doblé la esquina en la cuadra siguiente y desaparecí. Con ingenuidad miré hacia atrás después de algunos metros, no te seguí ni me seguiste. Sólo entonces comprendí que no volvería a verte y que habríamos de morir sin decírnoslo todo y sin acabar de creernos.

Nos conocimos —como casi todos los amantes— una tarde perfecta. El verano acababa y los primeros días de universidad nos convocaron nuevamente a clases, a los consabidos paisajes de años anteriores. Yo venía del norte cargando una cruz de pesados recuerdos, sin embargo tú, aunque tenías un peso distinto, caminabas ligeramente, haciendo olas al andar... ah!, ¡cómo recuerdo tus olas, tu sonrisa y la falsificada casualidad de nuestros encuentros! Siempre te busqué en los pasillos, en los jardines, en el comedor… me excusaba en el viento, la contemplación y el paisaje, pero nunca busqué más paisaje que aquel en el que estuvieras tú, ni tuve más asombrosa contemplación que la de tu oleaje, ni más brisa que la de tu voz, Ave María…

Sé que no me creerás estas verdades. A veces suplico a la misericordia no tener que pensarte tanto, tan siempre, tantas veces, y empuño mi mano al sol de verano, por no advertirme desde entonces que acabarías lejos de mi vida… debí saberlo… aunque tal vez ese conocimiento no hubiese sino despertado mi alma entonces amante… mientras más lo recreo más sé que de todas formas jamás me hubiese atrevido a no amarte… mírame, ven conmigo.

Ya estoy llorando. No puedo recordarte sin emoción. Sé que es tarde para los llantos e ilegal la emoción de recordarte, me lo prohibiste y me lo prohibí, pero también prometí escribir esta historia, aunque hacerlo signifique traspasar lo prohibido, aunque revivirla me haga débil nuevamente y aunque no la lea nadie más que yo.

Contesté el teléfono sin conocerte, no nos buscábamos, pero acabamos coincidiendo de todas las maneras más hermosas, más extrañas, más terribles. Entraste en mi vida tan intensamente que no pude resistirlo, tan suavemente que no pude negarme, tan irresistible, tan necesaria, tan desesperadamente que sólo podría pecar si me arrepintiera de que así hubiese sido.

Mayo 11, 2006

Friday, August 14, 2026

Sihlcity Nord

17:53:28 
Bajo del tranvía por delante y muy rápido para cruzar el carril y alcanzar el semáforo en verde de la calle, que está a punto de encenderse. Conozco bien los tiempos del tráfico, por lo que también sé que mi ventana es estrecha.

17:54:02
Me sorprende que la luz no haya cambiado aún, así que me detengo a esperar. 
Voy de la mano con el amor de mi vida; ese cuyo nombre jamás te molestaste en preguntar.

17:54:47
Me hace un comentario sobre lo que iremos a comprar y cuando entiendo la broma, río.
Pero algo sucede justo antes de que termine de procesar la broma:

17:54:47
Te veo al otro lado de la calle.

17:54:47
En un microsegundo proceso el verte y chequear que no siento absolutamente nada
(¿nada?)
(¡nada!)

Ninguna emoción
(O tal vez sólo una: la genuina sorpresa de no sentir).

17:54:48
Vuelvo a lo mío. 
Como decía, río.

17:54:49
El semáforo pasa a verde y comienzo a caminar.
También en un microsegundo, te veo mirar en mi dirección, perturbarte y tratar de decidir qué hacer. 
Haces un breve arco con tu cara (como solías hacerlo), cubres la parte de tu pecho que pasa por mi lado con tu brazo, y exageras el arco por fuera de mí mientras cruzas sin mirar en mi dirección.

17:55:00
Sigo embriagada de la sorpresa de verte y de no sentir nada.
Viajo en otro segundo al pasado y pienso en cómo te exorcicé con tanto dolor 
(y con tanto amor). 
Cada palabra, cada metáfora, 
cada etapa en la que me prioricé a mí misma,
me permitieron convertir el dolor en cicatrices
mientras lidiaba, en medio del duelo, con el Convidado de Piedra

(Del amor no puedo decir lo mismo;
No hay alquimia que transforme la perfección).

A ese proceso le debo no sólo el no sentir por ti 
sino,
por encima de todo, 
el sí sentir por mí.

23:55:00 
Me miro aún en la fuente de mi consciencia que refleja mi imagen y veo a Narciso
(O a una Galatea, cuando, al mismo tiempo, soy yo Pigmalión).
¿Esta soy, esta he sido siempre? 

Me quedo pensando en ti y en tu no efecto en mí.
Y también me quedé pensando en ti, desde mi sí efecto en ti.

¡Quién sabe! Tal vez si te atreves a escribir, la próxima vez que me veas camines en línea recta y hasta me mires para saludar :)


Fast zu ernst

En la ronda de la música ( Eterno retorno , lo llamaría ella ; insoportable carrusel , diría él ) me encuentro de nuevo con esta melodía. Lo...