Advertencia: Todo aprendizaje aquí retratado es producto de experiencias forjadas a fuego con, muchas veces, un inconmensurable dolor. No se atreva el lector a pensar que esto es sabiduría, sino por el contrario, el resultado de una infinita torpeza. Adicionalmente, todo lo aquí escrito está, como yo y mis circunstancias, sujeto a cambio.
Amar es abrir capas de tu corazón. Cuanto más amas, más capas se abren (y más vulnerable eres). Sé cuidadoso al elegir a quién entregas ese poder.
Ante la duda, pregunta. De manera abierta y no binaria: ¿Qué, cómo, cuándo, dónde, por qué? Las preguntas te permitirán saber si tu interpretación de lo que escuchas se alinea con el mensaje que se te está comunicando.
Cada infierno es personal. Es hermoso tener gente alrededor apoyándote para salir de él, pero tu infierno sigue siendo solo tuyo.
Corolario: No debes intervenir en el infierno de otros, porque sus demonios pueden terminar a la caza de ti.
Cree en los proverbios. Con distintas formas y manifestaciones, la humanidad ha sido y será esencialmente la misma siempre. La sabiduría milenaria no se debe despreciar.
Dar un consejo a alguien es como entrar a su casa. O preguntas si puedes entrar o eres invitado a hacerlo. Sólo aconsejar, sin previo consentimiento, no solo es una falta de respeto; es también una violación a la intimidad.
Destinar tu energía a agradar a otros hará que llegue la gente equivocada a tu vida. Hay parásitos emocionales ansiosos alrededor, esperando festinar de gente sin la capacidad de decir que no.
El amor es incondicional; las relaciones son condicionales. Puedes amar sin límites, pero tus vínculos deben ser simbióticos por definición. El amor te lo llevas contigo.El concepto de mentira es mucho más profundo de lo que intentan enseñarnos. No se trata sólo de afirmar que "La Casa Blanca es marrón". Relacionalmente, la mentira es la inconsistencia entre palabras y acciones. A más inconsistencias, más mentiras hay. Cuidado con cegarte en lo que esperas de otros sólo y solamente por lo que dicen hacer.
El mejor regalo que puedes dar a los que amas es estar presente. Valora también ese regalo cuando otros te lo estén entregando.
Escucha siempre y sin excepción a tu intuición. Tu cerebro ha ido evolucionando por capas, y la primera es exactamente la que envía señales de alerta a tu cuerpo cuando algo anda mal. Millones de años de evolución no han sucedido en vano: escucha a tu sentido de supervivencia, es claro y contundente.
Corolario: Separa tu intuición de tu ansiedad. La intuición se comunica con ecuanimidad; la ansiedad, con una rumiante verborrea emocional.
Estar poseído por la emocionalidad te quita objetividad. Si hay alguna emoción gobernándote, lo primero es detenerte a enmarcarla; luego, procede en lo que tengas que proceder.
La amistad es la relación que más fácilmente debería fluir. Es amor de tribu, un espacio seguro y personas con las que puedes dejar la mayor parte de tus máscaras atrás. No significa que no habrá diferencias, significa que, a pesar de las diferencias, los puntos comunes, los momentos vividos y el crecimiento juntos son experiencias que nunca dejarás de valorar.
La atracción física puede ser extremadamente peligrosa. Si lo que sientes es un magnetismo físico, es muy probable que caigas en la trampa del efecto halo.
La palabra más importante de tu vocabulario debe ser "No". Te enseña quién eres, te protege, te enseña quiénes te respetan y quiénes sólo ven beneficio personal a través de ti.
Las relaciones verdaderas tendrán conversaciones y momentos difíciles. Mientras sea posible trabajar en ellas, las relaciones encontrarán fortaleza como resultado de cursar caminos de ese tipo.
La sombra de la que no eres consciente (o no quieres aceptar), controlará y destruirá tus relaciones de toda índole. Sólo la aceptación radical de quién eres te permitirá no sólo encontrar tu paz, sino también vivir el amor y todos sus matices desde el lugar correcto de tu corazón.
La transformación (y sanación) emocional es uno de los procesos más íntimos de un ser humano. Al igual que cada infierno, cada camino de salida y crecimiento espiritual es un proceso personal. Apoyar, estar, es una tremenda bendición y un gran privilegio (tanto para quien sana como para quien lo presencia), pero no se puede intervenir.
Los mismos patrones que utilizaste para sobrevivir en una infancia difícil pueden ser los que te destruyan en la vida adulta. Actuar desde el trauma, la ansiedad, la anticipación y la defensa pueden llevarte (y te llevarán) a situaciones no deseadas que sólo empeorarán si no despiertas. Revisa y descubre quién eres para estar a cargo de tus emociones y no al revés.
Nada es personal. Ninguna acción (así sea en respuesta a algo que tú hayas hecho) tiene que ver fundamentalmente contigo, sino con cómo el otro entiende el mundo desde sus propios códigos y experiencias.
Corolario: Todo es personal. Así como otros responden a su propia historia y visión de mundo, tú también lo haces. En ese sentido, tu experiencia del mundo es totalmente personal y no obvia para los demás.
No decidas desde la muerte, decide desde la vida. El miedo a morir, el miedo a perder, el miedo a que un ciclo se acabe nos hace tomar decisiones desde el duelo y la pérdida, anticipando (o más bien, dilatando) el dolor. Decide desde la vida, desde la búsqueda de un camino de paz.
No rellenes el silencio. Da el espacio a los demás para mostrar quiénes son.
No seas espejo de alguien que no quiera mirarse. Hay muchas, muchísimas personas que no están preparadas para renacer: algunas no lo están aún y otras no lo estarán jamás. No es de tu incumbencia apurar el proceso de los demás.
Corolario: Mantente atento a las señales de irresponsabilidad emocional. Si te vinculas con alguien que no tiene intención de mirarse y de cuestionar sus propias acciones, tarde o temprano ese precio lo pagarás tú.
Nunca, jamás sabrás las verdaderas motivaciones de quien se acerca a ti. Hay quienes se revelarán en un par de días, otros tomarán años. Dicho esto, la persona en quien más confíes debes ser siempre tú.
Quienes se rehúsan a llevar su propia carga, te responsabilizarán de ella. La gente que no se hace cargo de sus demonios, tarde o temprano te culpará a ti por tenerlos.
Sentir tus emociones es sano y necesario. Suprimir tus emociones dañará tu salud (a veces irreversiblemente). Por otra parte, dejar que las emociones te conduzcan te llevará a los peores lugares que te puedas imaginar. Si tú concibes tu sentir, también puedes conducirlo; dale la bienvenida al espectro completo y serás (y sentirás) más pleno.
Se requieren límites compatibles para que las relaciones funcionen. Mientras más los límites de otros sobrepasan los tuyos, o viceversa, más incompatible se volverá la relación. Y está bien.
Corolario fundamental: Si doblegas constantemente tus límites para entrar en las expectativas de otro, te olvidarás de quién eres. Ceder está bien; fracturarte, no.
Sabemos tan poco que no sabemos nada. Sólo comprender esta máxima te permitirá abrir todas las puertas a la vez. De nada hay certeza. Siempre hay lecturas distintas para todo.
Corolario: Para saber, pregunta. Cada ser humano es un mundo y el entendimiento se consigue desde la activa conversación.
Sanar no es un camino de flores. Sanar, de hecho, es decidir cruzar el camino de espinas que estás intentando evitar. Es caótico y doloroso; no solo porque debes enfrentar las emociones que has suprimido, sino que tienes que aceptar que en más de una ocasión, tu falta de consciencia dañó a los demás. El premio de aprender a lidiar con el dolor, es aprender a lidiar con la alegría.
Corolario: Cuesta pensar en emprender un camino que dolerá y nos hará enfrentarnos a nosotros mismos con nuestras sombras, por esta razón, la mayoría de la gente no lo hace. Lo que hace que valga la pena es que, con cicatrices y costras, el tú que en el que te volverás después de mirarte con sinceridad será la versión más bella y poderosa de ti.
Si intentas cambiar a alguien, que sea a ti mismo. Cambiar a los demás es imposible, y resultará sólo en fracturas emocionales. Cambiar para uno mismo también duele, y sin embargo, esto no solo es posible, sino que también es uno de los actos más bellos de resistencia que puedes llevar a cabo.
Suelta la ilusión del control. Por fortuna, no tenemos control sobre nada ni nadie más que nosotros mismos. Es aterrador en un principio, y liberador después.
Todas las relaciones que has tenido, tienes y tendrás van a (por vida o muerte) terminar. Piensa entonces que cada interacción que tengas será primera, única, y última por naturaleza. Disfrútalas y cuando sea tiempo, déjalas ir con amor y agradecimiento.
Todas las situaciones que te perturban te enseñan algo. A veces tiene que ver con lo que necesitas aprender de ti mismo; otras veces te enseñan sobre los demás (y a veces, también, a pulir tus propios límites).
Una relación sana de cualquier índole es trabajo en equipo, no competencia. Se trata de crecer juntos, no de ver quién gana.
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