Camino por Madrid en tu compañía,
mi mano en tu cintura
(copiando a tu mano en la cintura mía).
A paso lento, como bostezando,
como quien besa el barrio al irlo pisando,
como quien sabe que cuenta con la tarde entera
sin nada más que hacer que acariciar aceras.
Y sin planearlo tú, acaso,
como quien sin quererlo va y lo hace,
te vi cambiar tu paso hasta ponerlo en fase,
en la misma fase que mi propio paso...
Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener,
entrar y salir de fase...
Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama, más que el desenlace.
Fue un salto ínfimo, disimulado,
un mínimo cambio de ritmo,
apenas un paso cambiado;
y dos cuerdas que resuenan
como un mismo número en distintos dados
(o el paso exacto de los soldados).
Como dos focos intermitentes,
súbitamente, así, sincronizados.
Dos paseantes distraídos
han conseguido que el reloj de arena
de la pena pare, que se despedace,
y así seguir el rumbo que el viento trace.
Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener,
entrar y salir de fase...
Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama, más que el desenlace.
Ir por ahí como en un film de Éric Rohmer,
sin esperar que algo pase.
Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama, más que el desenlace.
Te vi cambiar tu paso hasta ponerlo en fase,
en la misma fase que mi propio paso...
Amar la trama más que el desenlace,
amar la trama, más que el desenlace.
¡Amar la trama más que el desenlace!
Camino por Madrid en tu compañía...
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