Fue ahí, en ese parque, que mi primer amor se llevó mi primer beso y mi corazón unos meses después, cuando se casó con la que fue mi mejor amiga.
Ahí, en ese parque, lloré la pérdida abrupta de mis seres más queridos; todos por suicidio, muchos sin dar ni remotamente una explicación.
En ese parque fue que recibí la noticia de que mi padre me había desheredado y se había ido con una mujer más joven que el menor de mis hermanos.
En ese parque recibí la nefasta llamada que me anunciaba que mi contrato laboral cesaba en medio de una de las peores crisis de desempleo del país.
Y es hoy, ahora mismo, cuando sufro una última pérdida: Aquí, en la sensibilidad dormida del golpe recibido mil veces en el mismo punto, veía alejarse de mí al antisocial de turno con mi último tesoro: mis almendras confitadas en cianuro.
La concha de su madre, ahora pasaré de ser uno más en mi tradición familiar a uno más que perdió su libertad para siempre.
No comments:
Post a Comment