Sunday, September 7, 2025

Sueños.

La semana pasada fue una semana de inflexión.

El mundo a mi alrededor gira de la misma forma y a la misma velocidad alrededor del sol y a través de la galaxia, siguiendo una gravedad que sigue a otras gravedades (en mi naturaleza de irme por las ramas, esta suerte de "capas" me otorga una perspectiva de escala que agradezco). Y aunque en una gran escala las cosas siguen igual (la Luna puede que esté un poquito más lejos, pero su naturaleza dual y evitativa simplemente la obliga a cortar sus cadenas gravitatorias y buscar su libertad, así que sigue estando igual en el esquema mayor), en las escalas más pequeñas y más profundas, las cosas enfrentan varios cambios.

Sobre la naturaleza de esos cambios no vale demasiado la pena hablar. Básteme decir que no podía ya sostener la tensión que incesantemente se acumulaba. Mi cuerpo llevaba sangrando por días; mi día a día se sentía profundamente invadido y hasta mi subconsciente (o tal vez desde el mismo) me daba a gritos señales de mi estado emocional.

Me sentía exhausta. 

Mi presión me lo decía, mi sangre me lo reclamaba, mi estómago no dejaba de doler (ese gut feeling que anuncia desde la amígdala que algo no anda bien mucho antes de lo que lo hace la razón), y mis sueños oníricos (único recurso que me brinda algo de paz cuando lo encuentro navegando por mi crónico insomnio) también se vieron infestados de las mismas sensaciones que embargaban a mi yo consciente.

Para llegar a las respuestas que mi subconsciente parecía tener tan claras (y traerlas luego a mi estado consciente y hacer sentido de todo lo que ocurría), decidí tomar nota de algunos de los sueños que tuve. Los cuatro principales (por su nitidez y la cantidad de información que me proporcionaron), fueron simbólicamente así:

  • Situación embarazosa en un lugar público. Mis seres amados seguían a mi alrededor, pero yo no podía (por una cantidad infinita de sentimientos contradictorios) moverme de donde me encontraba para conectar con ellos. Todo y todos estaban cerca, pero al mismo tiempo fuera de mi alcance.
  • Otro sueño como un recordatorio constante de que no debo pedir permiso ni sentir vergüenza o culpa por ser yo.
  • Una invasión aterradora a mi espacio. Estaba con una de mis mejores amigas. La invasión ocurría en mi lugar seguro, donde cómodamente se sentaba alguien a quien no lograba reconocer.
  • Alguien me pedía insistentemente que le ayudara con algo que puede llevar a cabo de forma autónoma. Ante su insistencia, yo cedía. Poco después ocurría una emergencia grande en mi vida. Pedía ayuda. La misma persona que me insistió al principio se encontraba sentada leyendo una revista, ignorando activamente mi petición, mi angustia, y mi dolor. Este último sueño fue emocionalmente más devastador que los demás. 

Y despertar no estaba siendo mejor. 

Fueron esos ires y venires físicos, emocionales y mentales, los que me llevaron a levantarme y protegerme.

No. 
Yo basto.
Soy hermosa.
Yo soy suficiente.
No merezco ser usada.
Ya no quiero complacer a nadie.
No merezco que me vean con vergüenza. 

...Y la inflexión dio pie 
a un nuevo rumbo del camino.

Hay veces en que la realidad supera a los mayores miedos. Y hay veces (como en mis sueños), en que la realidad no necesita superarlos: Simplemente los anuncia.

He recorrido un gran camino. 
Es agradable ver cuando mi sendero puede ahorrar a un par los kilómetros y las espinas, pero no hay que engañarse: Si la idea (consciente o dormida) es robar de mi vida, robar de mi energía, robar de mi carácter o apropiarse de mí como un todo, eso sólo añadirá maquillaje, y no realidad, a quienes vienen con la intención (consciente o dormida) de permearse de algo de esa manera.

Agradezco a mi cuerpo y a mi alma por ser uno y por conectar. Ser y sentir es una experiencia rarísima y llena de un maravilloso don que comunica cada dimensión de mí misma de forma alineada y me permite volver a mi control desde la consciencia del quién (y el qué) soy.

Gracias a mis seres amados 
por acompañarme en este proceso.
Y gracias a ti por seguir leyendo.
S.


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